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El mejor regalo que pudo haber recibido el ex presidente Arnoldo Alemán en la víspera de su cumpleaños número 63, fue una sentencia leída por su alfil en la Corte Suprema de Justicia, Sergio Cuarezma, en la que se le eximía de toda responsabilidad en los casos judiciales que por corrupción se le acumularon desde que dejó el poder en 2001.

Con la sentencia, puesta en escena en un episodio más de la eterna crisis política, el cuestionado ex mandatario del país recobró absoluta libertad y demostró que, pese a que en dos ocasiones fue beneficiado con libertad condicional por ser “reo valetudinario”, tenía tanta salud como para recorrer mil kilómetros en campaña proselitista.

A la luz de los hechos, y viéndolo uno lozano y ágil, pese a sus 64 años y a su obesidad, cabe la pregunta: ¿Arnoldo Alemán está tan sano como aparenta, fue alguna vez un enfermo crónico o es un “actorazo” (como dijo una vez su ex amigo León Núñez), que oculta o exagera tanto sus enfermedades como su salud real?

“Más sano que el queso”
Recientemente, en la televisión, a Alemán se le preguntó por su salud, por aquella condición de valetudinario, y respondió: “Estoy más sano que el queso”. Lo dijo riendo, mientras aseguraba que en menos de seis meses recorrerá los 153 municipios del país como candidato a la Presidencia, la cual, según él, alcanzará en los comicios de 2011, para convertir nuevamente a Nicaragua en el granero de Centroamérica, algo que nunca fue y que es una de sus frases recurrentes.

“No hay ley que me impida o inhiba por ser valetudinario. Estoy apto (para ser candidato), porque además, estoy mejor que nunca, sano, el tiempo libre en mi finca me ha ayudado a pensar y a repensar, a acomodar ideas y a recuperarme. Estoy más sano que el queso”, dijo Alemán en esa entrevista el pasado 6 de agosto.

Cuando era reo y casi moría
En su tiempo como reo, antes que fuera definitivamente eximido por su magistrado Cuarezma, a Alemán en dos ocasiones se le declaró con el término jurídico de “valetudinario”, que se aplica a presos mayores de edad con problemas de salud, y cuyas vidas corren riesgo en las cárceles; y que, literalmente, significa que necesitan de un “valet” para desplazarse.

Alemán fue condenado a 20 años de prisión por lavado de dinero y otros delitos en diciembre de 2003, por la entonces juez Juana Méndez, y posteriormente, con base en un dictamen médico de 2004, se le facilitó el régimen de convivencia familiar en su hacienda particular, El Chile, 26 kilómetros al sur de esta capital.

La orden se basaba en el derecho que pueden tener “los privados de libertad mayores de 70 años o los que padezcan de enfermedades crónicas o en fase terminal (...), previa valoración del médico forense”.

En 2007, una sentencia de la juez de Vigilancia Penitenciaria, Roxana Zapata, lo mandó definitivamente a su casa bajo el argumento de trato de reo valetudinario, mientras su esposo, el hoy magistrado liberal Sergio Cuarezma, recibió el beneficio de subir a la CSJ, y desde ahí, en 2009, se confirma una sentencia eximiendo de culpabilidad al ex mandatario, que hoy aspira a ocupar de nuevo la Presidencia de la República.

Un contralor de puente y el famoso dictamen
Fuentes del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, afirmaron que fue el mismo Cuarezma (cuando no era magistrado) el que ofreció a Alemán, a través de uno de sus contralores fieles, la posibilidad de salir de la cárcel. “Fue de la Contraloría que salió ese mensaje hasta donde el doctor Alemán, y fue así que se empezó a trabajar en ese sentido”, indicó el informante.

Curiosamente, semanas después apareció un curioso dictamen: el número 4653/2004, de abril de 2004, suscrito por el doctor Hugo Argüello, entonces director general del Instituto de Medicina Legal, quien sugirió a la judicial Zapata la excarcelación de Alemán, “porque su salud puede recaer peligrosamente y necesitaría de atención inmediata”.

La valoración médica, en su parte final, realizada por el doctor Patricio Solís Paniagua, médico forense y especialista en medicina interna y cuidados intensivos, establecía que Alemán, por su problema en la cadera, requería de diatermia (terapia especial) y rehabilitación tres veces por semana.

Además, recomendó tratarlo como un paciente isquémico (puede sufrir de disminución del riego sanguíneo), por la cronicidad y tipos de patologías que entonces se decía padecía Alemán. Por su problema en la cadera precisaba terapia tres veces por semana, pero también padece --o padecía-- estrés, enfermedades cardiovasculares crónicas, gastritis y escoliosis lumbar.

“De presentarse en cualquier momento alteración en su estado de salud, como dolor precordial, cansancio, palpitaciones y crisis hipertensiva, o a criterio de sus médicos tratantes, de forma inmediata (debe) procederse con la urgencia que el caso requiera a su hospitalización en una sala de cuidados coronarios o intensivos”, recomendaban.

En 2005, el ex presidente fue internado en el Hospital Militar por una operación en una de sus manos, y estuvo ahí, entre el 18 de junio y el 7 de diciembre, bajo tratamiento fisiátrico.

10 enfermedades y el milagro
Ese año se emite un nuevo dictamen del IML, donde se supone que Alemán padece diez enfermedades crónicas: Hipertensión arterial clase II con cardioapatía hipertensiva; Diabetes miellitus tipo II; Dsiplipidemia mixta; Coronariopatía con manifestaciones isquémicas; Apnea del sueño; Obesidad clase II; Estado de stress; Gastritis eritomatosa difusa; Artritis aséptica de la cadera izquierda que requirió una prótesis de la cabeza del fémur; Escoliosis lumbar.

El tema de la salud de Alemán, su estado de valetudinario y sus intensas giras de trabajo, son motivos de especulaciones y de críticas entre adversarios y allegados, desde que el magistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Rosales, advirtiera que el ex presidente podría ser inhibido a candidato presidencial por su estado legal de “valetudinario” y por varios juicios pendientes.

Alguien que no cree mucho en la salud del ex mandatario, es su antiguo asesor y hoy vicepresidente, Jaime Morales Carazo.

Este mes se le preguntó sobre el tema y respondió: “Yo no tengo ninguna relación desde hace muchos años con Alemán. Sin embargo, hay una situación legal muy clara.

Una jueza, la doctora Juana Méndez, lo declaró valetudinario con base en dictámenes de médicos forenses de Nicaragua, y valetudinario significa el que sufre los achaques de la ancianidad que son, entre muchos otros: demencia senil, chocheras, incontinencia (que te obliga a usar pámpers o alguna otra cosa), falta de buen juicio, irritabilidad, pérdida de memoria, etc., eso no lo dije yo, sino los forenses. Además, agregaron que padecía de diez enfermedades más de diferente naturaleza, que le permitieron que saliera de la cárcel a cumplir su condena a su finca feudo de El Chile”.

Teller: “Se cuida”
El vocero del PLC, Leonel Teller, quien fustigó a Alemán a inicios de esta década y hasta recogió miles de firmas en busca de su desaforación y enjuiciamiento por actos de corrupción, afirma que Alemán no está “sano, sano, lo que pasa es que se cuida”. Para el líder del Movimiento Vamos con Eduardo (MVE), Eduardo Montealegre, en disputa con Alemán por el liderazgo liberal de cara a las elecciones de 2011, una fórmula presidencial integrada por él y por Alemán no funcionaría, “porque el país lo que necesita es sangre nueva que no haya sido presidente de este país”, y “tengo entendido que él es una persona valetudinaria, enferma, con riesgos de salud que le impedirían correr como candidato”.

No son los únicos que dudan del estado real de la salud de Arnoldo Alemán. A raíz de la sentencia que lo dejó libre para recorrer mil kilómetros en campaña “por la unidad liberal”, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), pusieron hoy en duda “el mal estado de salud” que mantuvo al ex presidente y ex reo en su casa.

“Esas giras políticas demuestran a un hombre rebosante de salud, lleno de energía, de mucha vitalidad física y mental”, dijo Gonzalo Carrión. El diputado y ex candidato a la vicealcaldía de Managua por el PLC, Enrique Quiñónez, ahora distanciado de Alemán, dijo que el ex presidente “es un hombre enfermo y valetudinario que depende de una convivencia familiar para estar bien, y, por lo tanto, debe pactar con el Frente Sandinista lo más que pueda, pero si hay una enfermedad que lo tiene más fregado, es su ambición de Poder”.

Teller: “Arnoldo no está fuera de peligro”
Leonel Teller prometió desde mediados de la semana pasada gestionar una entrevista con el médico de Arnoldo Alemán o con el mismo ex mandatario, para hablar de su recuperación, pero al final no hubo respuesta. Sin embargo, cuando lo contactamos vía telefónica en busca de la entrevista, defendió el estado de salud de su jefe y su derecho a querer ser presidente nuevamente.

“Él no está sano, lo que pasa es que está bajo control y se está cuidando, ha bajado como 70 libras, pero no quiere decir que está fuera de peligro. Yo te puedo asegurar que curado no está, porque la diabetes no tiene cura, la presión arterial no tiene cura, lo que pasa es que se está cuidando con dieta. Camina en su finca. Ahora que ha bajado de peso puede caminar más, y lo que pasa es que se está cuidando”, dijo Teller.

“Tenés que tomar en cuenta que cuando vos te sometés a un tratamiento estricto, vos ves los resultados, la dieta es rígida, no está tomando (licor) y eso es lo que le ha resultado a él, porque vos sabés que hay enfermedades que ni que hagás lo que hagás te vas a curar de ellas. Te acompañan hasta que te murás”, añadió.

“Hay enfermedades que no son reversibles, efectivamente, y de esas es que se cuida más, porque nadie puede decir que Arnoldo Alemán no ha estado enfermo”, concluyó.