•   EMILIO DE BENITO, Madrid / El País  |
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Unas 800,000 personas en España --y hasta 170 millones en el mundo-- podrán beneficiarse de la que se prevé que va a ser la batalla farmacológica de 2011: un nuevo medicamento que aumenta del 50% al 70% la tasa de curación de la hepatitis C.

El producto está en estos momentos en las fases finales de las pruebas con resultados esperanzadores. Y los dos laboratorios contendientes, Vertex y Merck Sharpe & Dohme, esperan tramitar las aprobaciones a finales de este año en Estados Unidos. Si todo va bien, se espera que esté disponible en España a finales de 2011 o principios de 2012. El precio no se conoce.

La hepatitis C es una enfermedad vírica que no tiene cura ni vacuna. Hasta ahora, los tratamientos que se usan --una combinación de interferón y ribavirina-- tienen unas tasas de éxito para el tipo 1 del virus, el más frecuente en España, no alcanza el 50%. Y ello después de un proceso largo --de 48 semanas a un año-- lleno de efectos secundarios. “Es terrorífico. Cuando no estás cansado por la anemia, tienes una depresión y un malhumor que te obliga a pedir la baja”, dice Pedro Cuerva, de la Asociación Nacional para la Defensa y Ayuda de Afectados de Hepatitis C.

 Cuerva sabe de qué habla: ha estado ya tres veces en tratamiento, dos de ellas con la combinación descrita (y una con un fármaco más antiguo), y su virus no ha desaparecido. “Ya tengo cirrosis. Soy candidato futuro a un cáncer y a un trasplante”, dice. Los resultados de los diversos ensayos con el nuevo medicamento son mejores, y requieren menos tiempo (de 24 a 30 semanas en algunas de las pruebas, como el llamado Sprint, que incluyó a 1,097 pacientes, o el Respond, con 403). “Los voluntarios que lo han probado dicen que los efectos secundarios son más benévolos”, afirma Cuerva.

 El fármaco --básicamente el mismo aunque haya dos laboratorios que estén trabajando en él-- actúa impidiendo la acción de una proteína clave en el ciclo del virus de la hepatitis C, la proteasa. Este tipo de patógenos actúa incorporando su material genético en el de las células que infecta (las del hígado), hasta que se despiertan y empiezan a actuar. Entonces, producen una cadena muy larga donde están todas las proteínas que deben intervenir en su ciclo vital. Es la proteasa (el sufijo asa se usa en bioquímica para indicar que se trata de una molécula que actúa como una tijera) la que la corta por los sitios adecuados.

Parecido al Sida

El nombre recuerda a uno de los fármacos que se usan con el VIH (virus del Sida), y no es la única similitud entre ambas infecciones. Los dos virus se transmiten de manera parecida, y por eso no es extraño que las personas con VIH también tengan hepatitis C (se calcula que la doble infección se da en países como España en el 50% de los casos).

También el abordaje terapéutico es similar: en vez de buscar un medicamento que lo solucione todo, se usa un conjunto de ellos --los que en el caso del sida se ha denominado cóctel-- para atacar al virus en diversas etapas.

Cuerva afirma que los pacientes esperan ansiosos la llegada del nuevo tratamiento. Que él lo probará si le dejan. Y lo mismo hacen las revistas Nature y The Lancet, que en la última semana han dedicado sendos artículos a esta novedad. Nature afirma, de hecho, que hay enfermos que, ante lo que prevén como inminente anuncio, optan por esperar a ser tratados. Aunque no se sabe cuánto tardarán en llegar los permisos. Vertex afirma en su web que espera solicitar los de la agencia estadounidense (FDA) a finales de este año. Una portavoz de Merck en España se limita a decir que “los resultados están siendo buenos” y que esperan “pedir permiso pronto, no más tarde de un año”. La carrera contrarreloj no lo desmerece. En un mercado farmacéutico donde no hay grandes superventas, la consultora TVM Capital calcula que en 2017 los ingresos por este producto pueden llegar a los 1,300 millones de euros.