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Este año el Ministerio de Educación escogió a la profesora Adelina del Carmen Ochoa Rosales como la mejor maestra a nivel nacional, después de competir en la elaboración de ensayos con diecinueve colegas de los diferentes departamentos de Nicaragua.

Ochoa Rosales nació en la ciudad de Jinotepe. Sus padres fueron Juana Petronila Ochoa Cerda y Luis Antonio Rosales, ambos fallecidos, quienes procrearon 14 hijos, a quienes inculcaron numerosos valores, entre ellos la honestidad.

Ochoa es la tercera, entre sus hermanos, y la que ayudó a su madre a criar a éstos. Esta humilde maestra, durante 38 años se ha destacado en la formación de miles de alumnos. Estudió primaria en las escuelas “Andrés Castro” y “General Somoza” en Jinotepe; posteriormente realizó el ciclo básico en el Instituto “Juan José Rodríguez”, y concluyó sus estudios de formación docente en la Escuela Normal “Franklin Delano Roosevelt”, en 1970.

“Estuve en varias escuelas de Carazo, Masaya y Managua, destacándome como docente por más de 15 años en la escuela salesiana San José, de Jinotepe. En ese tiempo se dio la guerra, y el delegado del Ministerio de Educación me trasladó a la Escuela Anexa “Elías Serrano”, de primaria, en donde he permanecido por más de 22 años, y durante 13 de ellos fui la subdirectora del centro hasta que yo misma renuncié”.

Mejor maestra de Carazo
“Luego, en 2010, me encargué de los terceros grados y del círculo de materiales didácticos y pedagógicos del colegio, ayudando a la directora”, afirmó la experta en Español y en otras materias, quien también recordó: “Fui seleccionada en los años 93 y 94 como mejor maestra del departamento de Carazo”.

Comento que se casó “con Francisco Antonio Herrera en 1975, y concebimos tres hijos, de éstos, dos fallecieron pequeños, y sólo Luis Manuel Herrera Ochoa es el que está junto a nosotros. Mi esposo y yo somos docentes y personas trabajadoras y honradas que buscamos cómo las personas se cultiven, porque ésa es nuestra dedicación diaria”.

Señaló que para ella “lo más difícil es tratar de retener a los niños y a las niñas que por problemas económicos dejan de ir a clases, y yo como maestra me la juego para buscar alternativas para evitar que sean futuros analfabetas”.

En sus años de experiencia laboral en el magisterio, lo más importante para la profesora Adelina Ochoa ha sido tratar de insertar a los niños en la escuela y rescatarlos de la calle, incluso hasta los niños y niñas que presentan capacidades diferentes.

“Los ensayos que presenté en el concurso con los más destacados de Nicaragua fueron sobre la estrategia nacional educativa como prioridad del sistema y la importancia de alfabetizar a los iletrados de nuestro país”, aseveró.

“Desearíamos vivir mejor”
La docente testimonió a EL NUEVO DIARIO, que, “actualmente con el salario que logramos juntar mi esposo y yo no logramos sufragar los gastos de nuestra casa, hasta el punto que a mi hijo no le podemos seguir pagando la continuación de su carrera como profesional por los altos costos de las mensualidades de la Universidad”.

“En mi caso particular, no vivimos como deseamos, porque cuando el mes va concluyendo a veces sólo comemos lo más esencial: el arrocito y el frijol.

Un gran ángel para mí ha sido mi hermana que trabaja de enfermera tanto en Nicaragua como fuera del país. Ella me ayuda mensualmente para mis medicamentos y para sufragar un poco los egresos de mi hogar”.

Expuso que “desgraciadamente el salario de los maestros es muy bajo: yo, con mis 38 años de trabajo en la docencia, obtengo un salario de cuatro mil córdobas. Este año el gobierno nos da pequeñas ayudas, con las que apenas sufrago un poco mis necesidades. ¿Cómo será en el caso de los otros colegas que viven una situación económica más grave?”, se preguntó.

Peticiones al Presidente
“Mi situación es difícil y espero que el Presidente de la República pueda aprobarme una beca de estudio para mi único hijo, porque no quiero dejarlo desamparado. Mi esposo y yo estamos a punto de jubilarnos, pero con la poca ayuda que nos darán apenas podremos medio sobrevivir”.

“También pido al comandante Daniel Ortega que no se olvide del magisterio nacional, porque en toda Nicaragua existen muchos docentes que pasan hambre con sus familias, pero ellos siempre están al pie del cañón, aportando sus conocimientos a la comunidad estudiantil pinolera”, exhortó la mejor maestra de Nicaragua de 2010.

“Soy sandinista, pero crítica”
La profesora Ochoa es muy querida por sus alumnos y por los padres de familias. Ella dedicó el galardón obtenido a sus padres, “sobre todo a mi madre que nos formó a todos como profesionales”.

Asimismo, agradeció a “todos mis maestros, entre ellos a los profesores Pedro Jaime García, Ramiro Matus, y a los que hoy en paz descansen, y a todas las personas que siempre me ayudaron a levantarme y a luchar para cumplir las metas que me he impuesto, demostrando valores éticos, morales, cristianos y humanistas”.

La maestra de generaciones dijo: “Soy simpatizante sandinista, pero critico las fallas del gobierno, sobre todo en el sector educación; yo soy de la idea de que si no se señala lo negativo, nunca saldremos adelante. Recordemos que de los golpes y de los errores aprendemos a ser mejores y a interactuar con toda la población”.

A la docente se le preguntó sobre el uso y logotipo de banderas y fotos del gobernante en las aulas, y señaló: “Mi opinión sobre eso, según lo que establece la Constitución en el artículo 21, se refiere a la educación gratuita de los y las nicaragüenses sin discriminación alguna, pero sin imponer religión, idiomas o partidos políticos”.

Finalmente, la emprendedora maestra que inicia su faena diaria desde las cinco de la mañana y finaliza con la planificación de las clases por las noches, manifestó a EL NUEVO DIARIO: “Nicaragua necesita verdaderamente impulsar las estrategias educativas para procurar que ningún niño se quede sin estudiar. Con esto se mejorarán los niveles de vida de nuestro pueblo, y podremos salir de la pobreza extrema en la cual estamos viviendo”.