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Un supuesto caso de discriminación en la Academia de Policía “Walter Mendoza” denunció Hilse Francisca Rizo Alaniz, de 21 años. “Varios de los jefes que están al frente de la entidad sin el menor pudor la trataron como si tuviera lepra o alguna enfermedad contagiosa”, se quejaron los padres de la joven.

La ex cadete policial padece de una afección congénita en la piel llamada dermatitis crónica vistosa, la cual sólo es visible en las manos y no es transmisible por contacto directo, explicaron sus padres con dictamen médico en mano. La muchacha que estuvo varios meses en la academia policial hasta noviembre del año pasado, cumpliendo con los exámenes prácticos y teóricos, asegura haber abandonado sus clases por presiones de los jefes inmediatos. Rizo señaló al comisionado Rómulo Mejía, jefe de guía estudiantil de la academia policial, de haberla maltratado verbalmente.

Policía niega discriminación
El comisionado mayor Javier Dávila, Director de la Academia de Policía (Acapol), explicó que la joven no terminó el curso para policías por problemas en su salud, y negó que algún jefe policial la haya discriminado o maltratado verbalmente, por el aspecto físico.

Dávila recordó que la joven interpuso la misma denuncia en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, y que este organismo salió satisfecho con las explicaciones obtenidas, y comprobó que no hubo discriminación contra la cadete.

La dermatóloga Gladis Xiomara Rosales Mondragón, quien trabaja para el Ministerio de Salud y atendió a la muchacha, con el expediente 076587, señaló que la afección en la piel de la joven Rizo puede mejorar con un simple tratamiento humectante.

La inspectora Patty Torres, médico de Acapol, da otra explicación: la joven padece una dermatitis crónica palmoplantar que le afecta las manos y los pies, impidiéndole la extensión de los dedos. “Ella tiene también antecedentes de crisis convulsivas, según la historia clínica y los antecedentes dados por la mamá. Desde los dos meses ella presentó su primera crisis convulsiva, luego presentó una nueva crisis el año pasado en el desfile del 30 Aniversario de la Policía, después fue en una fiesta, y por esto se considera un paciente no apto, porque los oficiales manipulan armas a veces”, indicó.

El inspector Ramón Campos, psicólogo de Acapol, señaló que cada vez que ella corría se desmayaba. En el área de defensa personal ella tampoco podía ejecutar los ejercicios porque la atrofia de sus manos era tal, que no podía manipular ni empuñar.