•  |
  •  |
  • END

Entre los crímenes que han ocurrido en la frontera sur de este país sobresalen los cometidos contra varios extranjeros, que tampoco han resuelto las autoridades policiales. A esa lista deben agregarse pequeños empresarios rivenses y mujeres.

Uno de los casos por el que se ha exigido justicia, es el crimen del doctor italiano Marco Bocacardi, el que fue ejecutado a inicios de marzo de 2003. Siete años después, su hijo Pardo Antonio, exige justicia, sin que hasta la fecha alguna autoridad competente le dé respuesta.

Los restos de Bocacardi fueron encontrados en completo estado de descomposición el cuatro de marzo frente a la playa de Tolesmaida, del municipio de Buenos Aires, y la hipótesis policial de entonces, fue que el médico, tras ser asesinado, fue lanzado al lago Cocibolca con piedras atadas a su cuerpo. La causa de muerte: asfixia mecánica. Se quiso hacer creer que fue suicidio.

El cadáver fue descubierto por pobladores, y al llegar al lugar la Policía y el médico forense, observaron que el desafortunado hombre cargaba en sus espaldas una mochila negra cargada de piedras. A la vez, revelaron que el cuerpo presentaba lesiones en el cuello.

En las investigaciones que realizó EL NUEVO DIARIO en ese momento, la viuda de Bocacardi, Dora María Aragón, explicó que su esposo había salido el dos de marzo de su casa, ubicada en el barrio Ducualí, rumbo al mercado Oriental a realizar unas compras, y no volvió a saber más de él, hasta el cinco de marzo, cuando le avisaron que lo habían encontrando sin vida en Tolesmaida.

Asesino de holandés huyó

Otro crimen contra un extranjero que sigue clamando por justicia, es el del holandés Herman Johannes María Vis, quien a sus 64 años fue asesinado la noche del 25 de septiembre de 2005, en el parqueo del desaparecido bar El Arbolito, de la ciudad de Rivas.

Al holandés lo asesinaron de nueve impactos de bala repartidos entre la cintura y el tórax. Las autoridades nunca detallaron con exactitud cuál fue el móvil del crimen de este extranjero, que había instalado una compañía de bienes y raíces y tenía una propiedad en el municipio de Tola.

Cabe señalar que por este crimen la fiscalía acusó a Jairo Alejandro López Mejía, un colaborador de confianza del extranjero.

Un año después del asesinato, dos detectives privados procedente de Estados Unidos, se trasladaron a investigar el caso, y hasta encontraron un testigo que vio disparar a López contra el holandés.

López fue detenido, pero un Juez Ejecutor, nombrado por el Tribunal de Apelaciones de Granada ordenó su libertad. El hombre huyó del país y el crimen quedó impune.

Los feminicidios

Entre los feminicidios impunes, se encuentra el de Sonia Cristina Guzmán, quien la noche del 21 de noviembre de 2004, fue atacada sin piedad por un hombre que le propinó varias estocadas.

El crimen ocurrió en la comunidad de Panamá, de Tola. A la mujer la llegaron a buscar a su casa para matarla. Se acusó a un sospechoso, pero al final fue dejado en libertad por un jurado de conciencia que no encontró pruebas contra el acusado.

Un segundo feminicidio, mucho más complejo para la Policía, ocurrió el 27 de octubre de 2006, cuando se encontró en aguas del río Ñocarime, del municipio de Buenos Aires, el cadáver en completo estado de descomposición de una mujer que nunca se identificó.

Meses antes, una mujer con discapacidades fue violada y luego asesinada en un predio baldío del barrio “José Alberto Galeano”, de la ciudad de Rivas. La víctima era Marisol Aguilar Castillo, y sus hermanos Karla y José Antonio, y el resto de la familia, se quedaron esperando justicia.

Marisol, de 34 años, había desaparecido desde el 25 de febrero de 2006, y según sus familiares, a diario iba a dejar restos de comida a la casa de una vecina. Todo hace indicar que ese día por la tarde, fue interceptada por su o sus victimarios.

¿Quién mato a dueño de imprenta?

En total misterio quedó también el crimen atroz que se cometió la noche del 7 de octubre de 2006, en contra de Alejandro José Obando Montiel, quien habitaba frente a las costas del balneario de San Jorge, y era propietario de una pequeña imprenta de Popoyuapa.

El cuerpo sin vida del desafortunado jorgino, fue encontrado en un tramo despoblado de la Calle Chiquita, que une al barrio “Gaspar García Laviana”, de la ciudad de Rivas, con el municipio de San Jorge.

La Policía informó entonces que Obando Montiel había sido asesinado por asfixia mecánica, y prueba de ello es que fue encontrado con bolsas plásticas y papeles dentro de la boca. Se cree que le colocaron un cordón o mecate en el cuello. Sus familiares aún esperan el esclarecimiento del crimen.

Un decapitado

Entre los crímenes más violentos sobresale la decapitación de Gertrudis Carballo Valle, conocido como “Tule”. El macabro crimen ocurrió la noche del 19 de noviembre de 2006, en la comunidad de Cuascoto, del municipio de Tola.

Según la versión que brindó la Policía, “Tule” era un retirado del Ejército que tenía enemigos por doquier, y era buscado por la Policía por múltiples delitos. Se sospechó que el móvil fue una “pasada de cuentas”.

El asesinato del policía voluntario Pablo Modesto Pérez, de 57 años, fue el primero de 2010, y a la fecha no se ha capturado a los responsables. El hecho ocurrió el 14 de febrero, por la noche, cuando Pablo Modesto, al tratar de frustrar un robo que dos desconocidos ejecutaron en la gasolinera Petronic de esta ciudad, recibió un disparo en el abdomen, el cual le provocó la muerte.