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Ayer se celebró el XXX Aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización en el Mausoleo Carlos Fonseca Amador, donde centenares de personas de todas las edades y niveles académicos llegaron a homenajear a los protagonistas de la gesta histórica Telémaco Talavera, Orlando Pineda y la Premio Nobel, Rigoberta Menchú, se presentaron al acto, y precisamente fueron los primeros en entregar una ofrenda floral a Georgino Andrade, caído durante la Cruzada Nacional de Alfabetización.

La Premio Nobel de la Paz destacó que “los alfabetizadores son jóvenes de bien para el país, y, por ende, en Nicaragua es importante que el gobierno trabaje e invierta en el sector educación, para que los nicaragüenses estén libres de analfabetismo”.

Menchú hizo el llamado a los maestros para que se vinculen con los alumnos, de tal forma que les inculquen el hábito de aprender Orlando Pineda, el hombre que desde la CNA no le ha perdido el pulso a la enseñanza de los iletrados, hizo énfasis en que parte de respetar la cultura nacional incluye el hecho de enseñar a personas de las zonas más recónditas del país “para acabar con el analfabetismo… tenemos que trabajar unidos para construir un mejor futuro en el que los nicaragüenses podamos participar y ser tomados en cuenta”.

La jornada contó con alfabetizadores del Caribe de Nicaragua, y estudiantes de varios centros de Managua, así como representantes del Consejo Nacional de Universidades. El evento llevó el lema de 1980: “Puño en alto, libro abierto”.