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Los 33 mineros atrapados en un yacimiento al norte de Chile revelaron estar en excelente estado de salud y ánimo en sus primeros contactos con el exterior, aunque aún no han sido informados de que el tiempo de rescate durará varios meses.

La espera será larga, ratificó ayer martes el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien dijo que los mineros "probablemente no van a estar con nosotros en la superficie para el bicentenario, pero sí van a estar con nosotros para la Navidad y el Año Nuevo".

Esto coincide con el cálculo hecho por los ingenieros acerca de que las tareas de rescate podrían durar unos cuatro meses.

Ayer martes, los camiones que traen la sonda que hará la perforación final fueron recibidos con aplausos en el campamento de la mina San José.

El jefe del operativo, André Sougarret, explicó que "de aquí al fin de semana vamos a iniciar la perforación", puesto que el armado del artefacto "demora entre tres y cuatro días".

Una vez que los trabajadores de la mina fueron localizados con vida el domingo, se inició la operación de rescate que comprende la construcción de un ducto de 66 cm de diámetro, por donde saldrán los mineros en unos cuatro meses.

Ingenieros, médicos y sicólogos trabajan codo a codo para que una operación de rescate tan larga termine con éxito.

NASA dispuesta a colaborar

Incluso el ministro de Salud, Jaime Mañalich, confirmó que se ha pedido ayuda a la agencia espacial estadounidense NASA, pues la situación de los mineros "es muy similar a la de los astronautas que están por meses en estaciones espaciales".

En tanto, desde Washington se conoció que la agencia espacial estadounidense NASA está "dispuesta" a colaborar. "NASA está dispuesta a proveer la colaboración que sea solicitada", indicó una fuente de la agencia en un correo electrónico.

La agencia confirmó que el gobierno chileno le solicitó a través del Departamento de Estado "proveer asistencia técnica relacionada con las actividades de investigaciones científicas en biología que puedan ser de utilidad en la situación actual", indicó la fuente.

El ministro de Salud chileno, Jaime Mañalich, había dicho que la colaboración se enfocaría en la alimentación de los mineros, que se encuentran a 700 metros de profundidad en la mina en el norte de Chile, mediante pequeñas dosis de alimentos condensados ricos en proteínas, mientras continúan las labores de rescate, que durarán meses.

Familiares envían mensajes

Mientras tanto, los mineros comenzaron a recibir mensajes de sus familiares, con lo cual se les quiere brindar un apoyo importante, especialmente porque no se les ha dicho todavía cuánto durará el operativo para sacarlos de su encierro, confirmaron Sougarret y el ministro Mañalich.

"Eso todavía no lo hemos comunicado a ellos. Poco a poco les vamos a ir comentando qué es lo que sigue adelante", dijo Sougarret.

"La etapa que hemos llamado de soporte sicológico incluye la información a ellos. Y no se les ha transmitido todavía el tiempo que estimamos de rescate", dijo Mañalich.

"Pero a través de las comunicaciones que ellos no han entregado tenemos la certeza de que son mineros que saben y entienden que la tarea va a ser muy prolongada", agregó el ministro.

Las cartas de las familias les están siendo enviadas al fondo de la mina dentro de un tubo de plástico, que se desliza por el mismo ducto por donde el domingo la sonda los contactó.

"Te quisimos mandar una pelota pero no pasa por la sonda", le dijo Carolina a su padre Franklin Lobos, ex futbolista chileno, uno de los atrapados en la mina San José.

Ministro habla con ellos

Ya el lunes, durante la primera comunicación con ellos, los rescatistas pudieron darse cuenta de que el estado de ánimo era el mejor, cuando el ministro de Minería, Laurence Golborne, habló con ellos a través de un citófono introducido por el pequeño ducto.

"Ministro, estamos bien; esperando que nos rescaten", le dijo el minero Luis Urzúa a Golborne cuando éste le preguntó cómo estaban.

En el hecho más emotivo, Urzúa le dijo: "Ministro, nosotros teníamos unos compañeros que iban saliendo hacia afuera (el 5 de agosto, día del derrumbe). No sabemos si salieron o no".

"Salieron todos ilesos. No hay ninguna fatalidad que lamentar", respondió Golborne, y se escucharon aplausos y gritos de alegría en el fondo de la mina, y los mineros que se ponían a cantar el himno nacional.

"Esos compadres están mejor que nosotros", dijo este martes Eduardo Hurtado, uno de los operarios de la sonda.