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A las seis de la tarde de ayer, el presidente de Chile, Santiago Piñera contactó con Luis Urzúa, el jefe de turno de los 33 mineros atrapados en la mina de San José. Cuando Piñera le preguntó qué necesitaban, Urzúa, que aún no sabía ni sabe que el rescate se prolongará unos tres meses, dijo: “Necesitamos que nos rescaten lo más pronto posible, que no nos abandonen”.

“Estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar este 18” de septiembre”, indicó Urzúa, según publica el diario El Mercurio.

El periódico La Tercera, citando fuentes de la Presidencia, señala que Urzúa añadió: “Señor Presidente, nosotros necesitamos que no nos abandonen” (…) “Como mineros, los 33 que estamos aquí al interior de la mina, bajo un mar de roca, estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar de este infierno”.

“Les puedo asegurar, como presidente de Chile, que no los vamos a dejar solos”, le contestó Piñera, antes de dejarle caer que la cosa irá para largo: “Nos va a tomar algún tiempo, pero lo importante ahora es que hacemos las cosas en forma segura, no queremos realmente hacer nada que comprometa su vida”, agregó.

Urzúa, el minero de 56 años que se encargó de mantener la disciplina en el grupo de 33, durante los 17 días en que tuvieron que racionar unos alimentos que en condiciones normales sólo les habrían durado tres días, relató al presidente cómo vivieron el accidente.

Cómo ocurrió el accidente

“(Cuando faltaban) 20 (minutos) para las dos de la tarde se vino el cerro hacia abajo. Nosotros estábamos preocupados por los compañeros que iban saliendo con un camión que iba a cargado (...), después llegó el tierral, y como en cuatro o cinco minutos no podíamos ver qué es lo que había, en qué situación estábamos. Luego vimos que estábamos atrapados por una enorme roca en toda la pasada del túnel”, relató Urzúa en conversación transcrita por el diario El Mercurio.

La conversación con los mineros, así como todos los contactos que se han venido efectuando desde el domingo, han sido posibles gracias al trabajo de un grupo de mineros de la compañía Adviser, quien ofreció su mejor maquinaria.

Los especialistas en perforaciones estuvieron durante 17 días lanzando sondas a 700 metros de profundidad, hasta dar con los 33 supervivientes. Unas pasaban de largo, otras se quedaban cortas, otras se desviaban. Y mientras tanto, nadie sabía si alguno de los 33 seguía con vida. Los expertos aseguraban que las opciones de encontrar a algún superviviente eran del 2%. Pero al final lo lograron.

Por eso, el presidente Piñera le dijo ayer al jefe de los mineros atrapados: “Don Luis, primero que nada quiero decirle: usted no sabe lo que pasó en nuestro país el día domingo (cuando se logró la primera comunicación). En todos los hogares hubo lágrimas de alegría, de emoción”. En efecto, en Santiago de Chile, a 900 kilómetros de allí, sonaron los vítores en el metro, en las estaciones de autobuses, en los mercados…

Sicólogos supervisan cartas
Ahora, se trata de mantener el ánimo y la salud en forma durante todas estas semanas en las que seguirán a oscuras. Las cartas que les envían los familiares son supervisadas por un equipo de sicólogos.

A los hermanos del minero Víctor Zamora, de 33 años, parece que no les hace falta mucha asesoría siquiátrica. “Todo lo que le decimos es de buena vibra, para darle autoestima”, dice uno de los hermanos.

El primer párrafo que le escribieron decía: “Hola, Dpiedra: Aquí estamos cagados de la risa, porque estás haciendo muchas horas extras. (…) A ver si buscas una veta de oro. (…) Dile al Binchu (otro minero amigo de la familia) que aquí están todos los cuerpos (mujeres), así que mejor que no salga”. “Cuando leas esto te fumas el papel”.

En la canción del músico español Víctor Manuel En la planta catorce, que narraba la muerte de tres mineros en un pozo, el patrón fue el primero en llegar, “con sombrero, gravedad y su aburrido gesto”.

Aquí el patrón nunca vino ni se le espera. “Es un caradura”, indicó la senadora de la oposición, Isabel Allende, quien se encontraba el miércoles junto a los familiares. “Encima ha dicho que los mineros se han salvado por las medidas de seguridad de la mina. Cuando ha sido precisamente al revés, si hubiese habido las vías de escape que exige la ley, los mineros se habrían salvado”.