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Funcionarios de gobiernos de Centroamérica, el Parlamento y la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, así como gobiernos y organizaciones de muchos países en el mundo, condenaron al unísono la "espantosa" masacre de 72 migrantes del istmo y de otras nacionalidades, cometida por una banda criminal en Tamaulipas, México.

La masacre, que ha provocado conmoción, motivó ayer a los miembros de la Asamblea Legislativa de El Salvador, a guardar un minuto de silencio "en memoria de las víctimas", antes del inicio de su sesión.

Uno de los primeros en reaccionar en nombre de la institucionalidad del istmo fue el secretario general del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, Juan Daniel Alemán.

"La Secretaría General del SICA se une al dolor que embarga a los familiares de los migrantes, y, ante esta tragedia, solicita el respeto a la vida y a la seguridad de las personas, así como hace un atento llamado a las autoridades responsables a realizar una exhaustiva investigación que lleve al esclarecimiento de este condenable hecho", dijo Alemán a la AFP.

A las voces que deploran el múltiple crimen se sumó la diputada del Parlamento Centroamericano, Parlacén, Nidia Díaz, quien en años anteriores ha recorrido la ruta del migrante y ha constatado las penalidades que sufren.

“Este tipo de genocidio es condenable, y tienen que actuar los organismos internacionales. Una espantosa masacre de esta magnitud es un delito de lesa humanidad, porque son ejecuciones sumarias en masa”, declaró Díaz a la AFP.

EU ofrece ayuda para investigar matanza

En tanto, el Gobierno de Estados Unidos aseguró que "cooperará plenamente" en todo lo que pueda para ayudar a México en la investigación de la "atroz" masacre de los 72 migrantes indocumentados, cometida presuntamente por el cártel de los Zetas.

"Cooperaremos plenamente de cualquier manera que podamos para apoyar a México en la investigación de este atroz crimen", señaló el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.

"Estamos preparados para ayudar a México si necesita cualquier asistencia", recalcó.

Crowley señaló en su rueda de prensa diaria que la masacre refleja el grado en el que el crimen organizado "secuestra, aterroriza y finalmente mata a civiles inocentes". "Son peligrosos y tratan de socavar las instituciones democráticas de México", destacó.

Cualquier papel o carta será vital para identificarlos

Mientras, desde México se reporta que cualquier papel, una tarjeta, alguna carta de un familiar, será vital en la complicada tarea de identificar los cuerpos de 72 presuntos emigrantes de Ecuador, Honduras, El Salvador y Brasil, asesinados en el estado de Tamaulipas.

"Es un proceso --de autopsias e identificación-- que tardará por la cantidad de cuerpos, pero tenemos el personal que se requiere, vino gente de México, de la Procuraduría General, PGR, dijo a la AFP un vocero de la Procuraduría (Fiscalía) local en Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas.

Las autoridades buscan cualquier pista para establecer la identidad de las víctimas que se presumen son oriundas de El Salvador, Honduras, Ecuador y Brasil, países que enviaron representantes para colaborar en la identificación.

"Son personas indocumentadas, no llevan papeles", y se tendrá que revisar minuciosamente las pocas pertenencias con las que viajan, declaró a periodistas en Ciudad de México Hugo Castillo, embajador de El Salvador.

"Algunos guardan en sus mochilas algún papel que los ubique, alguna carta de un pariente o alguna tarjeta, esa serie de cosas pequeñas, pero normalmente viajan indocumentados, eso hace un poco complicado hacer una identificación pronta", añadió el diplomático.

Conmoción en México

El gobierno y organizaciones de defensa de los derechos humanos seguían sacudidos ayer por esta matanza, la más sangrienta atribuida al crimen organizado en México, donde 28,000 personas han sido asesinadas desde diciembre de 2006 por el narcotráfico, según el gobierno.

La Casa del Migrante, una ONG que cuenta con 10 albergues en puntos de México, usados habitualmente como paso por migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, ofreció apoyo para identificar a las víctimas.

"Vamos a dar las fotografías con las que contamos en los albergues de los inmigrantes que llegan en busca de refugio", comentó a la AFP el sacerdote Heymar Vázquez, quien dirige un albergue en Arriaga, estado de Chiapas (sureste), por donde se presume pudieron ingresar algunas de las víctimas.

"Nunca se sabe lo que les va a pasar en el camino", dijo Vázquez, al explicar que en los albergues se toman por precaución fotografías, datos generales y se entrega una tarjeta de registro a quienes acuden en busca de ayuda.

“Vendados y manos atadas”

Imágenes del lugar donde ocurrió la matanza, muestran a las víctimas vestidas, en su mayoría con pantalones de mezclilla, alineadas en dos filas, con los ojos vendados y las manos atadas, la mayoría debajo de su pierna derecha. Algunos cuerpos están quemados.

Los cadáveres fueron localizados el martes por miembros de la Marina de Guerra mexicana, que se enfrentaron con los sicarios que custodiaban el rancho donde se ubicaron los cadáveres, después de que un sobreviviente ecuatoriano de 18 años, Luis Fredy Lala Povadilla, dio la alarma.

Según este sobreviviente, los agresores se identificaron como parte de Los Zetas. Este violento grupo conformado por ex soldados de elite reclutados por el narcotráfico, libra en Tamaulipas una pugna contra sus antiguos jefes del cártel del Golfo.

Los Zetas han recurrido al secuestro de migrantes como forma de financiar su guerra. Un informe de la estatal Comisión de Derechos Humanos de México documentó en 2009 el secuestro de 10,000 migrantes a manos de los Zetas en un período de seis meses.