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El presidente Daniel Ortega propugnó ayer por el fortalecimiento de la soberanía del Mar Caribe, sin pensar en disputas de ninguna clase, tal como ocurre con Colombia, país con quien Nicaragua “quiere tener relación de hermanos”, a pesar de su política “expansionista”, según aseguró.

“No debemos perder la voluntad unionista de los pueblos centroamericanos”, expresó Ortega a los diputados nicaragüenses ante el Parlamento Centroamericano (Parlacén), que ayer llegaron a plantearle la necesidad de que Nicaragua apoye una reforma a este organismo regional.

Ortega recordó que hoy el canciller Samuel Santos llevará una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, donde le pide que interceda ante Colombia para que este país acate la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), en la que establece que el meridiano 82 no es el límite marítimo entre ambos países.

Como ejemplo de la unión que debe existir entre los pueblos vecinos, Ortega puso el acuerdo entre El Salvador, Honduras y Nicaragua, que permitirá el desarrollo común del Golfo de Fonseca. “Tenemos que hacer valer nuestros derechos”, insistió el mandatario.

Cambios al Parlacén

Los diputados ante el Parlacén pidieron a Ortega su respaldo en la cumbre de presidentes que se celebrará este mes en El Salvador. La preocupación de los legisladores es que las reformas a este organismo, “en vez de fortalecerlo, lo debiliten”.

Las reformas, básicamente, son para otorgarle atribuciones vinculantes al Parlacén, de modo que se fortalezca la institución y también a los demás organismos de integración centroamericana como la Corte Centroamericana de Justicia, cuyos magistrados también estuvieron presentes en el encuentro.

El diputado por el FSLN, Jacinto Suárez, insistió en la necesidad de que se haga “una reforma hacia delante, que no se logrará reduciendo la cantidad de diputados”.

Su colega, Esperanza Valle, expresó a Ortega uno de los principales problemas de esta institución: la independencia financiera y administrativa a los gobiernos de cada uno de los países adscritos. Todos los presentes criticaron a Costa Rica, país que ve al Parlacén como un organismo inútil con supernumerarios.