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Cuando la Red de Mujeres Contra la Violencia hizo un plantón frente al Ministerio Público, lo hacía por un dato escalofriante: hasta el 20 de agosto, día de la manifestación, 54 damas habían sido asesinadas.

El monitoreo del Colectivo de Mujeres Itza tiene reportado 56 mujeres víctimas de feminicidio, cuyos agresores en la mayoría son las parejas o ex parejas de las mujeres.

Este incremento alarma ya que para el año 2009 se reportaron 79 y aún faltan cuatro meses para concluir 2010.

Ayer por la mañana se realizó un Foro Debate sobre el Feminicidio en Nicaragua, cuyo objetivo principal es sensibilizar a las mujeres jóvenes y adultas a que reconozcan los síntomas de la violencia que al ser extrema termina con la muerte.

Bertha Inés Cabrales, coordinadora del Colectivo de Mujeres Itza, manifestó que muchas veces los casos de muertes se pueden evitar.

“Es que se vaya reconociendo que es el feminicidio, que esas muertes se pueden evitar si cada una de las instituciones cumple su rol en la prevención, pero también educando desde todos los niveles a hombres y mujeres”, refirió Cabrales.

“Hombres: tienen poder sobre las mujeres”

El feminicidio también está relacionado con el poder, ya que los hombres creen tenerlo sobre las mujeres, afirmó Cabrales.

“Tengo algo que contar…”
Muchas mujeres aseguran que el temor de verse solas con los hijos, con la casa, ante la sociedad, las ha hecho soportar todo tipo de abusos, desde sicológicos hasta físicos.

Juana Reyes aún guarda el recuerdo de un lunes lluvioso, cuando su esposo llegó del interior del país de trabajar en los cortes de café. La alegría de volver a encontrarse con su ser amado se convirtió en su peor pesadilla.

“Yo estaba feliz, porque tenía seis meses que se había marchado del hogar, mis hijos esperaban que llevara algunos obsequios y lo que recibí fue golpes para mis hijos y para mí”, recordó Reyes.

Asimismo, relató que su marido le confesó que tenía otra mujer y que estaría seis meses con ella y seis con su nueva pareja. Agrega, “me acuerdo que me dijo que estaba vieja y que ya necesitaba repuesto”.

Como éstas son muchas las experiencias que se convierten en historias que se pueden contar con la protagonista o ser una estadística más.

“Gracias a Dios después de cuatro meses de sufrir los abusos se fue y nunca más volví a saber de él, sólo me quedó el recuerdo de la última golpiza donde me fracturó la mano izquierda”, concluyó Reyes.

Delegación en Somoto
El Colectivo de Mujeres Itza tiene una delegación en Somoto, donde atiende a más de 30 mujeres que han sido víctimas.

Según la subcoordinadora Johana Zelaya, lo más difícil para las mujeres es salir de su hogar, algo por lo que han luchado toda su vida, y empezar de nuevo.

En marzo de este año en Somoto se abrió el albergue que tiene la capacidad de asistir tanto a las mujeres como a los hijos víctimas de violencia. El terreno fue donado de forma unánime por las autoridades de la Alcaldía, cabe decir que, según Cabrales, las nuevas autoridades no han mostrado interés para el abordaje del tema.