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En su informe a la Asamblea Nacional, la abogada Verónica Elizabeth Navarro expresó que cuando se produjeron los veredictos de 2007 en el Caso Téllez, que involucraba a trabajadores que usaban machetes en las plantaciones bananeras, sin entrar en contacto directo con el pesticida DBCP, vino el abogado norteamericano Juan J. Domínguez, APLC.

El Bufete Asociado de Miller, Axline y Sawyer, después de obtener veredictos favorables en el Caso Téllez, le dieron seguimiento a su segunda demanda de esterilidad tóxica agraviada, en contra de Dole.

El caso se llamó “Mejía y otros”, y se entabló en la misma Corte Superior de Los Ángeles, en representación de trabajadores bananeros de las plantaciones de Nicaragua, que eran regadores o aplicadores del pesticida esterilizante DBCP, quienes sufrieron más daños debido a que manipularon el químico directamente.

Añadió la jurista que los problemas de la Dole se multiplicaban más aún, porque otro bufete de demandantes de Texas, Provost Umphrey, LLP, y sus abogados en Nicaragua también habían obtenido dos veredictos en juicios en las cortes de Nicaragua por cientos de millones de dólares para compensar a cientos de sus clientes esterilizados. A principios de 2009 estaban litigando fuertemente y tratando de reforzar la sentencia de Nicaragua.

Los abogados de esta firma interpusieron una acción recolectora en una Corte Federal de Miami de la sentencia de Nicaragua, por 97 millones de dólares. El juicio se llamó “Osorio y otros contra Dole Food Company, Inc y asociados”. Dole apeló por los veredictos del jurado de Téllez en Los Ángeles, y batalló la acción de recaudación de los 97 millones de dólares del juicio nicaragüense Osorio, rehusándose a ser responsable en Nicaragua por cualquier mala práctica corporativa.

Aparece el “Señor X”
Expresó que inmediatamente después de los veredictos del jurado de Téllez, Dole buscó cómo revertir tales veredictos, usando como pieza de resistencia y centro de su estrategia a un solo nicaragüense llamado “El Señor X”, para dejar en secreto la identidad del testigo y para comenzar sus argumentos de fraude que nunca se materializaron con el testigo falso “Sr X”.

“Dole llevó al ‘Sr X’ de Nicaragua a Estados Unidos, pero ese señor se rehusó a testificar en todas las alegaciones de Dole sin que primero le pagaran los 500 mil dólares que la empresa le había prometido. Resulta más interesante aún, que el ‘Sr X’ tenía fuertes nexos con Dole y era un miembro y un operativo de ‘La Alianza’, la cual intentaba negociar el caso de los bananeros directamente con Dole, eliminando así a los abogados que habían luchado por los bananeros por muchos años. ‘La Alianza’, esperaba sacarle dinero en efectivo a Dole, y en su momento la compañía le pagaría con ‘espejitos’ (muy posible ya planeado al estilo hondureño) para librarse del caso de esterilidad de los bananeros nicaragüenses.

El intento de usar al “Sr X” para destruir la justicia de los bananeros con alegatos falsos de fraude, chocó contra varias evidencias contundentes, inclusive un video grabado años atrás, impugnaba totalmente su credibilidad, indicó la abogada.

Señaló que rápidamente Dole buscó cómo renovar la estrategia en el caso Mejía de los regadores del DBCP; esta segunda vez Dole se encantó mucho más con la jueza Chaney, quien todavía estaba al timón y precedía en las audiencias. Agregó que esta vez Dole, “convenció” a la jueza californiana en darles un “auto secreto” de protección de silencio a tres testigos más de la “Alianza”, incluyendo al testigo y agente clave de la Dole, Jaime González, para mantener en secreto la identidad de los testigos, sus reclutamientos y las acusaciones en “secreto”, lo mismo que excluir de la información a todos los demandantes y abogados que la Dole acusó.

“Los agentes de la Dole instruyeron a los testigos falsos para alegar que sentían miedo, con Chaney, como único árbitro para decidir si este miedo alegado ‘secretamente’ (y sin ninguna posibilidad de ser investigado), examinados e identificados, y con la inmunidad e impunidad por perjurio increíblemente regalada por la jueza Chaney, contraponiéndose a las más básicas reglas generales de Derecho Procesal Penal”.

La jurista manifestó que las acusaciones de fraude de Dole en contra de todos los bananeros y sus abogados fueron los últimos y más eficaces esfuerzos para destruir el caso Mejía y en el mismo golpe, a todos los casos de los bananeros. Mejía era un caso de regadores del pesticida DBCP en litigio, donde los diez demandantes habían sido ya examinados médicamente, y habían sido sujetos a pruebas de laboratorio por médicos en los Estados Unidos; ambas partes habían valorado a los demandantes con exámenes, y todos ellos habían sido diagnosticados como estériles sin excepción.

Sin embargo, contrario a toda la expectativa lógica lo impensable sucedió. El resultado de las maniobras maliciosas de Dole, fue devastador para la justicia de todos los bananeros, y Dole obtuvo un triunfo total que no anticipó ni en sueños.

Acusando a todos los abogados excepto a uno
De esta manera, a finales de 2008 y a principios de 2009, la Dole con los tres testigos secretos falsos de su “Alianza”, procedió a acusar a cuatro grupos de bufetes de Nicaragua y de los Estados Unidos, a un juez, a un diputado de la Asamblea Nacional de Nicaragua, a varios profesionales de la salud y a otros más, de haberse reunido en marzo de 2003 para orquestar y planear una gigantesca conspiración criminal internacional de fraude para reclutar falsos trabajadores bananeros y fabricar falsos exámenes de laboratorios, y presentar juicios en nombre de miles de demandantes conspiradores.

La jurista Navarro dijo que la jueza Chaney concedió a Dole el derecho de llevar a cabo todas las “averiguaciones pertinentes de las alegaciones de fraude” que desearan, emitiendo una orden interlocutoria para ocultar las identidades de los acusadores y sus acusaciones de todo el mundo y en especial de los acusados.

Explicó que, astutamente, Dole dejó sin acusar a la firma legal menos enterada de los asuntos siniestros de esa compañía en Nicaragua (el pequeño bufete de Miller, Axline y Sawyer de Sacramento, California, que no hablan español) para actuar como abogados, ya que éstos eran inocuos para defender a todos de todas las alegaciones fraudulentas de Nicaragua, hasta que Dole no pudiera engullir más del plato Chaney.

“A estos abogados inocuos también se les prohibió contactar a cualquier investigador conocido previamente o a cualquier persona asociada, para la defensa de las acusaciones fraudulentas basadas en los testigos “secretos” de la Dole en Nicaragua, tampoco podían reunirse o consultar con sus propios clientes o colegas acusados. En resumen, amenazadas marionetas de la jueza Chaney con los ojos vendados y manos amarradas prestando una cara a la supuesta representación de los acusados”, dijo.

Inmunidad para los testigos anónimos John Doe o “fulanos de tal”
A la abogada Navarro le parece increíble que la juez Chaney haya concedido inmunidad a todos los testigos secretos de Dole “John Does” o “Fulano de Tales” por cualquier perjurio cometido en el curso de sus testimonios acusatorios.

Mientras tanto, afirmó que los agentes de la Dole en Nicaragua aprovecharon furiosamente las oportunidades de clandestinidad, facilitadas por las injustas órdenes de la jueza Chaney, que les facilitaba a los agentes de la Dole en secreto reclutar, sobornar y usar testigos falsos contra los bananeros y sus abogados.

El 11 de marzo de 2009, presidiendo la jueza Chaney, ordenó una audiencia para escuchar los alegatos de fraude de la Dole. El 23 de abril de 2009, la jueza Chaney descartó los casos de los 10 regadores de DBCP del “Caso Mejía”. La audiencia fue rápidamente programada, sin oposición, sin jurado ni competencia. Un proceso judicial altamente injusto conocido como “Corte Canguro” en la lengua inglesa.