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Muchos de los antiguos tribunos de Roma y de Grecia eran homosexuales  o lesbianas, afirmó el pastor Eduardo Gutiérrez, miembro de la Asociación de Iglesias de Cristo de Nicaragua y actual coordinador del Comité Timón del Día de la Biblia. De esta manera, respondió al cabildeo que se hace en el Parlamento sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Precisó que los diputados son electos por la sociedad, y algunos prefieren votar por las exigencias de movimientos gays, “todo por permanecer en un puesto político”.

Tampoco, dijo, podemos excluir que los tiempos van cambiando, la población mundial va creciendo y con ello el mal, de acuerdo a Génesis 6. El pecado ha aumentado, lo cual hace que la degradación sea el sello de esta sociedad, donde los parlamentarios del mundo no están exentos.

¿Por qué hasta ahora es que se produce este tipo de hecho, de insistir en un matrimonio entre personas del mismo sexo?
No creo que hasta ahora se produzca este tipo de hecho, lo que sí creo es que hasta ahora se está haciendo más público, hasta llegar al descaro este espíritu de sodomía que está alcanzando a aquellos que por sus aberraciones Dios mismo los ha entregado cautivos de sus pasiones, como dice Romanos 1:26-29.

¿Y el Estado laico?
Un argumento es que no se pueden esgrimir textos bíblicos, en Nicaragua, porque es un Estado laico, no religioso. ¿Qué comentario tiene? La Biblia es la máxima expresión de conducta para los pueblos. En la antigüedad, los reyes (II Crónicas 34.19-30) se regían por la ley de Dios. Cuando el pueblo pecaba, las Escrituras les señalaban los juicios de Dios para ellos y para el pueblo.

Nuestro Estado constitucionalmente es laico, pero todos los presidentes se hacen asesorar por religiosos ya conocidos por todos. Este gobierno se dice cristiano en sus slogans; el Presidente menciona el nombre de Dios, y Dios aunque no es religión siempre está presente en las expresiones de los políticos.

¿Se podría considerar a los pastores y creyentes, como “homofóbicos”, por el hecho de no estar de acuerdo con una ley semejante?
Creo que de alguna manera el ser humano rechaza comportamientos groseros, vulgares, etc., y lo rechaza porque lo grosero y/o vulgar no es moral, ni ético, ni promueve la tranquilidad o la paz en las relaciones sociales. El individuo homosexual o lésbico para la Iglesia nunca debe de ser rechazado si este fuera el caso. Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

El juicio de Dios cayó sobre Sodoma. Esto no es satanizar, ya la acción satánica está dentro del ser humano en el mundo entero. Al estar en contra de una ley no significa el rechazo al alma por la que murió Cristo, significa el rechazo a la conducta del alma aprisionada que no quiere nada con Cristo, y le dice a lo bueno malo y a lo malo bueno.

Copa de demonios
¿Cómo deben tratar los cristianos, evangélicos o católicos, a lo que ahora se llama “minoría con otra opción sexual?
La opción sexual no está en el diccionario de Dios, Él creó o hizo hombre y mujer, y el mandato fue: dejarás a tu madre y a tu madre y te unirás a tu mujer. Pablo dice a los Corintios (I Cor 6-9): No sabéis que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, etc. heredarán el reino de Dios. En otro pasaje de Corintios: “No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios”. Y ése accionar lésbico-homosexual: es copa de demonios. La predicación es que “de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito... Jesús”. Dice: Vengan a mí los cargados y cansados que yo los haré descansar. Juan dice de Jesús: “Si el hijo os libertare seréis verdaderamente libres”. Si un acto de estos mencionados se hiciera en tiempos de ley, en la antigüedad, su destino final hubiera sido muerte por apedreamiento. Hoy, la Gracia de Dios nos invita a buscar a Dios mientras pueda ser hallado.

¿Los evangélicos y católicos, tienen derecho a imponer sus creencias al resto de la sociedad, en un Estado sin religión oficial?
Ni Dios nos impone recibir su Palabra. El que tiene oídos para oír que oiga.”Yo estoy a la Puerta y llamo, y si alguno oye mi voz y abre la puerta, vengan a mí todos los trabajados y cansados”, dice Jesús. “Este evangelio del reino será predicado a todas las naciones”, dice la Biblia. No dice que todas las naciones van a creer. Lo nuestro es predicar, exhortar, profetizar o como le quieran llamar.