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El Embajador de Colombia en Nicaragua, Antonio González Castaña, se presentó a la Cancillería poco antes de la cuatro de la tarde. Un secretario lo recibió en la entrada del edificio, y lo condujo hacia la oficina donde lo esperaba Valdrack Jaentschke, Secretario de Cooperación Externa de Nicaragua.

Momentos después, ambos funcionarios salieron hasta la planta baja. Jaentschke se presentó ante los periodistas, pero González, notablemente nervioso, se vio obligado a regresar al elevador.

No quería enfrentar los cuestionamientos por el nuevo caso de hostigamiento de parte de naves de la Armada colombiana sobre pescadores mískitos, frente a nuestras costas en el Mar Caribe.

González finalmente decidió apresurar el paso hacia el parqueo, sofocado por los periodistas. Al embajador le leyeron la carta del canciller Samuel Santos, donde expresa su preocupación por la “violación a la soberanía nicaragüense”, a su homólogo colombiano, Fernando Araujo Perdomo.

El embajador González finalmente pudo escapar de los periodistas. Sus únicas palabras fueron: “No tengo comentarios. Las declaraciones las está dando el señor ministro”.

Santos se encargó de enviar una copia de dicha carta al Secretario General de la Naciones Unidas, a la presidente de la Corte Internacional de Justicia, y al Secretario General de la OEA.

La protesta formal

Santos denunció en su carta que el pasado 10 de febrero, “mientras pescadores y buzos del barco langostero Lady Dee III de bandera nicaragüense, que faenaban en aguas nicaragüenses, fueron intimidados por una fragata de la Armada de Colombia en la posición Latitud 14º 36´00´´ N y Longitud 82º02´00´´ W”.

“Tal hecho, en la posición referida, solamente puede ser considerada como una violación a la soberanía nicaragüense”, asevera Santos en su misiva.

“En tal sentido, en nombre del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, presento formal protesta, solicitando que se tomen las medidas pertinentes a fin de que hechos de esta naturaleza no se repitan, y nos sujetemos a la sentencia que emitió la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el 13 de diciembre de 2007 y, por supuesto, todo en aras de la conservación de la paz y la seguridad en la región”, exhorta el canciller.

Por su parte, Jaentschke expresó su molestia por este nuevo caso y acusó al gobierno del presidente Álvaro Uribe, de violar la soberanía nicaragüense y de irrespetar a la misma Corte Internacional de Justicia, que tiene su sede en La Haya, Holanda.

“El embajador (de Colombia) básicamente recibió la nota, y nos preguntó si era una faena normal que hacían esas embarcaciones en ese lugar. Y nosotros le explicamos que la mayoría de esos buzos son buzos mískitos, que estaban en esa nave, y que esa plataforma históricamente la han utilizado. Ellos lo consideran su playa prácticamente”, explicó.

El Secretario de Cooperación sostuvo que el gobierno de Nicaragua reivindicará sus derechos por la vía de la diplomacia, de la comunicación, y “por la vía de la utilización de todos los mecanismos a nuestro alcance”.

Territorio de mískitos desde tiempo ancestrales
“Es una violación a las aguas territoriales de Nicaragua. Nosotros consideramos que la armada colombiana, al hostigar a esta nave en esa posición, (localizada) claramente un poco al Este de los cayos mískitos, es una clara intervención, una clara penetración al mar territorial y a la soberanía de Nicaragua”, denunció muy enérgico.

¡En ese lugar, esos pescadores siempre han desarrollado sus labores de pesca. Es su territorio ancestral, es su territorio histórico, y nadie más que Nicaragua tiene derecho a utilizar ese mar territorial de Nicaragua!”, exclamó el funcionario.

Jaentschke insistió en que la CIJ sentenció el 13 de diciembre pasado, que el meridiano 82 no constituye frontera. “¡Por ende es una violación, no sólo a la soberanía de Nicaragua sino al sistema jurídico internacional, y la Corte Internacional misma!¡Es una falta de respeto a la Corte Internacional de Justicia!”, aseveró.

Respuesta defiende la dignidad del país

Para Roberto Cajina, asesor civil en materia de defensa y seguridad, la Cancillería reaccionó de la manera correcta “por la dignidad del país”.

“Mientras el enfrentamiento diplomático se mantenga, aunque se suba de tono, no hay problema. El problema sería que Colombia pasara a otro tipo de medida, y en este caso aparecería como país agresor, porque hay una decisión de la CIJ, y no creo que les convenga eso”, afirmó.

También señaló que el presidente Álvaro Uribe está generando este ruido diplomático para “tapar la incapacidad de negociar la libertad de los rehenes”, en manos de las FARC. “Y por otro lado, el interés de Uribe, y de la oligarquía colombiana, de que se reelija para la Presidencia”, dijo.

Otro motivo que explica el hostigamiento de Colombia, según Cajina, es el “falso nacionalismo diciendo que “Nicaragua nos quiere robar territorio”, pero estamos reclamando lo que es nuestro”, señaló, además del conflicto que el mandatario colombiano tiene con Venezuela.

CIJ dicta fecha para entrega de contramemoria

Más temprano, la CIJ informó a través de un comunicado, que Colombia tiene hasta el 11 de noviembre de este año, para entregar su documento de contramemoria, con el cual deberá refutar los argumentos de Nicaragua, de que el meridiano 82 no es el límite entre ambas naciones en el Mar Caribe.

Fue la jueza Rosalyn Higgins, Presidenta de la Corte, quien estableció esa fecha, según el comunicado.

Según Mauricio Herdocia, especialista en Derecho Internacional, con este acto la Corte ya está ejerciendo su jurisdicción sobre el “proceso de fondo” del litigio, algo que Colombia trató de evitar interponiendo objeciones preliminares, las mismas que fueron desechadas el 13 de diciembre por el tribunal.

Herdocia explicó que dentro del mismo “proceso de fondo”, y como parte del derecho a alegatos, Nicaragua podría responder a la contramemoria de Colombia con un documento réplica, y luego el país sudamericano entregaría su dúplica. Y si hay necesidad, se llega a los alegatos orales y luego se dicta el fallo”, señaló.

(Con la colaboración de Edgard Barberena)