•  |
  •  |
  • END

La defensa civil tuvo que evacuar a los pobladores de los barrios bajos de Acahualinca y el Manchester, dos de los sectores más pobres de la capital, ubicados a la orilla del Lago de Managua en condiciones insalubres y de alto riesgo.

Los afectados fueron trasladados a la escuela Modesto Bejarano, debido a que sus casas quedaron bajo el agua por las fuertes lluvias del fin de semana.

Sin embargo, allí no terminaron sus problemas, puesto que en el albergue improvisado no cuentan con las condiciones de atención suficientes, afirma María Marchena, encargada de la organización de los pobladores evacuados. Ella reconoce el trabajo de Defensa Civil y de la Alcaldía, pero señala las enormes carencias que sufre.

Hasta el medio día de ayer no habían recibido alimentos. “Necesitamos colchones, la gente duerme en el piso, los niños están enfermos y no podemos acostarlos en el piso… es un problema, necesitamos salud, tengo niños, ancianos, mujeres enfermas”, señaló Marchena. Según ella, “tenemos 106 familias, para un total 412 personas”.

Hay gente todavía en sus casas
Pero uno de los principales problemas es que muchas familias se han negado a abandonar sus hogares ubicados en las zonas de mayor riesgo, afirmando que en los albergues no tienen las condiciones.

Con al agua casi a las rodilla, varias familias conservaban las esperanzas de que el agua bajara de nivel, pero por la tarde las lluvias volvieron con intensidad. Cristopher Pineda afirmó que no hay condiciones en el refugio habilitado, aunque dijo que si las aguas continuaban subiendo no tendría otra alternativa que abandonar el lugar. Mientras freía un pescado recién sacado del lago, en una parrilla improvisada con la parte metálica de un abanico, narraba que a un vecino ya los pies se le estaban llenando de ronchas por el agua sucia del lago.

El vecino es José González, quien se niega a salir de su casa por temor a dejar sus pocas pertenencias. Sin embargo, las mismas ya están inundadas por el lago, que se junta con las aguas sucias que llegan desde uno de los cauces que descarga las aguas negras de la capital.

Según Marchena, en este lugar quedan por lo menos 70 familias que se resisten a ser trasladadas a un lugar más seguro, aunque cuando llueva más no tendrán otra opción más que hacerlo. En la zona se puede observar cómo el agua ya inundó parte de las humildes viviendas donde no hay mucho que se pueda hacer.

La misma historia
Todas estas viviendas están ubicadas a escasos metros del lago, una zona donde la Alcaldía en reiteradas ocasiones ha señalado que no se puede construir, pero la población ha hecho caso omiso de tal advertencia.

Según Marchena, a la gente la sacan, pero luego vuelve al lugar. La han llevado a terrenos más seguros que luego venden para regresar al mismo sitio de donde salieron. “Cuando bajan las aguas del lago vuelven a la orilla”, dice, señalando a lo lejos, el lugar donde en algún momento estaban ubicadas varias casitas, donde ahora sólo se puede observar agua, basura, plantas flotantes y ramas de árboles.

En el barrio Manchester la situación no es diferente, pobladores de las zonas cercanas al lago buscan cómo ubicarse en la zona alta del barrio, la cual ya está saturada de viviendas, lo que ha provocado la protesta de sus pobladores, pues las casitas se construyen incluso en medio de las calles de tierra.