•  |
  •  |
  • END

“Cuando hay una emergencia no se puede salir de aquí, porque los vehículos no pueden entrar, la calle está desbaratada”. Así describe Bertilda Ramírez, pobladora del barrio El Golfo, también conocido como anexo del “Jonathan González”, el estado de la vía que pasa frente a su casa, por la que en vez de vehículos circula una indetenible corriente cada vez que llueve.

Tal situación constituye un serio riesgo para los pobladores del lugar, y para los niños que tienen que ir o regresar de la escuela, ubicada al otro lado del barrio.

Ramírez tiene 18 años de habitar en el lugar, donde se pueden observar varias casas bien construidas que contrastan con el lamentable estado de la calle. Su queja no difiere en nada a la de habitantes de otros barrios.

“Desde hace varios años que le hemos pedido a la Alcaldía de Managua que nos repare la calle. Vienen, le pasan un tractor, pero con la lluvia queda otra vez destruida”, añadió.

Su situación no es peor que la de otras familias que están ubicadas precisamente al final de la supuesta calle, que es donde también termina la corriente. “Esa pobre gente sí está peor”, expresó.

“Calles para el Pueblo” ni se asoma

La mayoría de las calles del barrio prácticamente han desaparecido, y allí no han llegado las Calles para el Pueblo, el programa gubernamental que pretende pavimentar y recarpetear 100 kilómetros de vías en la capital.

Ayer, el secretario general de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, informó de los avances del programa, pero no mencionó el deplorable estado en que se encuentra la mayoría de los barrios.

“Estamos trabajando en bacheo y recarpeteo general, lo que se le llama un mantenimiento mayor a 83 kilómetros. Esta semana se concluye en la carretera a Masaya y trabajaremos en otros segmentos, como la pista suburbana, el Memorial Sandino y San Judas”, dijo Moreno al programa de entrevistas Cien por Ciento Noticias, Canal 15.

Pero el problema no es sólo en este barrio. En muchos otros la situación es caótica, porque en lugar de calles se ven cauces que muestran las huellas de las corrientes dejadas por los aguaceros.

“Con las últimas lluvias nos inundamos toditos”, afirma una pobladora, mientras enseña el daño provocado en el barrio 3-80.

Llegan, medio reparan y se van

En el barrio Hialeah la situación no es diferente. La vía principal es la menos deteriorada de una maraña de calles totalmente destruidas, y por donde los vehículos particulares sólo pasan por necesidad y los taxistas no quieren entrar por el estado de destrucción.

Allí los pobladores tienen que recorrer enormes distancias para poder llegar a sus casas o salir de ellas, lo que implica un gran riesgo personal, afirmó María Siles, pobladora de este barrio, quien aseguró que en una ocasión llegaron con tractores a componer la calle en la que vive, pero con las primeras lluvias quedó igual de destruida.

“Vienen con una aplanadora, y la dejan buena, pero después se vuelve a destruir”, agregó, detallando que esto fue en mayo, previo a las primeras lluvias.

Isidora Carrero, una vendedora de tortillas y comida ubicada sobre la misma calle, señaló que desde hace 10 años les prometieron que adoquinarían el lugar, al menos la vía principal, pero “nunca vinieron”.

La alcaldía ha destinado en su presupuesto más de 100 millones de córdobas para el mantenimiento de las calles de la capital, sin embargo, los recursos no llegan a estos barrios.

El programa Calles para el Pueblo también avanza, pero cada día más alejado de los barrios pobres e incluso de muchas zonas residenciales, donde las calles también muestran serio deterioro.