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Uno de los viejos robles y maestro de generaciones en las ciencias jurídicas entra hoy al campo de los privilegiados, al ajustar 80 años, después de haber cosechado una serie de relaciones que lo convirtieron en un personaje nacional.

Nos referimos al doctor Alfonso Dávila Barboza, un oriundo de Masaya, quien fue presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, institución donde durante varios años nos recibió cuando íbamos en busca de la información requerida.

“En mi vida tengo registradas muchas vivencias y allí se clasifican situaciones muy duras, penosas, y otras de caudal, con un capital de alegría y regocijo. Agradezco que en mi cumpleaños número 80 pueda yo brindar datos precisos y bien grabados en mi memoria, y eso conforma un abanico de cinco cuerpos retroactivos, dijo.

“Así tenemos: desempeño como educador, padre de familia de cuido y responsabilidad, abogado y funcionario judicial, conferencista y aficionado a la literatura. Como educador, mi labor se marca en la escuela primaria de León y en colegios de secundaria en Masaya, y luego catedrático de la Escuela Judicial de la Corte Suprema de Justicia”, añadió.

“Como padre de familia, con mi esposa Olga y mi hijo menor, Martín Alfonso, ya en los soñados predios de nuestro divino Dios, logramos una familia unida, y con metas trazadas para una vida profesional”, agregó el prestigiado jurista.

Trayectoria como judicial
En el ejercicio de la abogacía y como judicial, “tengo escritos muchos hechos gratos y dos o tres ingratos. También eso lo llevo con orgullo como judicial. Tuve presencia en varios seminarios jurídicos en Nicaragua. Asimismo, brindando ponencias sobre nuestra legislación en Rusia, Alemania, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Cuba y Estados Unidos”.

Dávila Barboza será homenajeado por sus hijos y por sus amigos en un conocido restaurante en la carretera a Masaya. También extendió su agradecimiento a Lesbia, Melba, Luvy, Ruth, Alberto, Azucena, y abrazos “a mis nietos y biznietos”.