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Para la abogada Verónica Elizabeth Navarro, la audiencia para aclarar el fraude de la juez Chaney --del 21 al 23 de abril de 2009-- fue sin oposición real, y efectuada sin jurado y sin revelar la mínima evidencia, ni dar información real pública, creíble o examinable.

La jurista dijo que, en su sentencia, la juez Chaney plasma sus expresiones apasionadas, altamente generalizadas, opiniones personales, afectada por su visión política muy particular.

Señaló que la juez emite sus opiniones condenatorias sin conceder el derecho a la defensa, ya que ningún acusado podría identificar, investigar ni examinar o conocer los acusadores ni sus acusaciones, y “así ella logró vilipendiar profusamente a muchos abogados, a bananeros, al sistema de justicia y a la sociedad nicaragüense”.

Cae el castillo de naipes
“Ahora que el humo comienza a disiparse y que las imágenes de los espejos se aclaran, vemos que lo queda es una casa de cartas que se caen de manera no sorpresiva, pero más reveladora, sobre una cuarta parte del total de los 27 testigos de Dole “Fulano de Tal”, secretos y anónimos, que fueron sobornados, engañados y usados por Dole en las “audiencias de aclarar fraude”.

Han testificado lo contrario, tal vez arrepentidos de haber traicionado a sus paisanos. Ellos testificaron en vivo, públicamente, y revelando sus identidades, en varias cortes abiertas de Nicaragua, que a ellos les ofrecieron cantidades significativas de dinero los agentes de Dole, y que ellos fueron instruidos para que testificaran falsamente en contra de los abogados de los demandantes y sus clientes, los trabajadores de las plantaciones”, indicó.

Manifestó que de acuerdo con evidencias reveladas en Corte, recientemente, algunos de estos nicaragüenses testigos secretos de Dole, fueron transportados fuera de Nicaragua por agentes de la transnacional a principios de 2009, y se les entrenó a testificar falsamente en declaraciones juradas, aceptadas por la juez Chaney, presumiblemente, para conseguir los falsos testimonios de Dole lejos de la jurisdicción criminal nicaragüense.

Dijo que algunos, que son analfabetas, fueron engañados y sobornados para relatar falsas declaraciones juradas previamente redactadas, en total violación de la ley. La mayoría fue aleccionada por los agentes de Dole para atestiguar que tenían miedo de los demandantes y de sus abogados; de tal manera que la juez Chaney pudiera conceder su orden de protección para mantener en secreto su reclutamiento, sus testimonios e identidades, dejando así a los demandantes indefensos, violando el principio de igualdad procesal. Algunos atestiguaron que se les ofreció visas americanas, y, otros, casas, la mayoría de ellos han sido visitados nuevamente por agentes de Dole desde que hicieron sus revelaciones públicas, con la intención de persuadirlos y de hacerlos cambiar para que negaran la validez de sus testimonios en las cortes sobre las fechorías de Dole.

“Testigos” temen represalias
Agregó que, paradójicamente, algunos de estos testigos “secretos” de Dole han testificado de manera pública que ahora tienen miedo a las represalias de la transnacional, porque ahora han revelado la verdad.

“Y todavía hay más: en una sorpresiva grabación reciente de audio archivada en el caso Osorio, en una Corte federal de Miami, Florida, después de la sentencia de la juez Chaney de abril de 2009 en los casos de los trabajadores bananeros, el abogado defensor de Dole en Nicaragua, Salvador Castillo Cabrera, admitió que Dole pagó a los testigos por sus testimonios en el caso Mejía, que eran regadores del químico, y fue más allá, admitiendo que Dole “alteró” las declaraciones de esos testigos “secretos” bajo la ley de Nicaragua.

Estas admisiones incriminadoras y muchas otras más en lo concerniente a las fechorías cometidas por Dole en Nicaragua, han sido consideradas como evidencias legalmente admitidas. El abogado Castillo debe saber bien, ya que él se rehusó a comparecer a las citatorias de las cortes para responder a decenas de preguntas legales relacionadas con el caso, en una actitud más que desafiante contra las cortes y el imperio de la ley”, señaló.

Dijo que las revelaciones de siete testigos que han denunciado la conspiración nefasta que cometió Dole, vienen de los mismos testigos secretos de Dole, “Los Fulanos de Tal”, que atestiguado públicamente en cortes a puertas abiertas, a diferencia de la “audiencia fraudulenta” parcializada y defectuosa de la juez Chaney, que utilizó 10 “declaraciones escritas” sospechosas y “secretas” sin oposición y sin permitir que ningún acusado se enterara del contenido, además de 17 recortes de videos escogidos por Dole, de declaraciones “secretas” y sin identificar, que son obviamente sobornadas por las recientes evidencias reveladas y contundentes que, por fin, ya son de conocimiento público.

Chaney reparte injusticia

La abogada Navarro afirmó que, asombrosamente, la juez pasó por alto las verdades de años de litigación, investigación y hallazgos, incluyendo el juicio Téllez de cuatro meses, y el veredicto por malicia, de un jurado de doce personas en contra de Dole por “encubrimiento fraudulento”, nada menos que en su propia Corte.

Indicó que, aparentemente, para la juez Chaney la contaminación por el químico no era una palabra para ser asociada con la esterilidad, ni tampoco tuvo ninguna relevancia el uso penetrante y extensivo del pesticida DBCP en Nicaragua por aproximadamente 10 años.

“Ella no tuvo escrúpulos al dar un juicio terminal-general en detrimento y descrédito de los otros miles de casos de trabajadores nicaragüenses en las plantaciones que no estaban siendo litigados en su Corte, ni tampoco en su jurisdicción, ni siquiera en su propio país”.

En un aparente pacto Faustiano (diabólico) ella le dio “color” a todos los casos de esterilidad de las plantaciones de Nicaragua, como de inextricablemente fraudulentos para liberar a Dole de toda responsabilidad corporativa en Nicaragua, y así obstaculizar a los trabajadores bananeros que podrían cobrar sentencias en Estados Unidos, donde Dole tiene los activos cobrables”, añadió.

Agregó que en su fallo del 23 de abril de 2009, la jueza Chaney denigró vehementemente a la mayoría de todo lo que fuese nicaragüense, incluyendo a la sociedad, el sistema de gobierno, las leyes, la magistratura y la moral. El epítome de la ironía de la juez Chaney era que todo lo que emanaba de Nicaragua era fraudulento y digno de desconfianza, excepto los 27 testigos “secretos” y anónimos de la Dole, quienes eran “nicaragüenses”.

“El actual abogado de los demandantes de Téllez, Steve Condie, reveló en un archivo reciente en la Corte “los términos de la orden con que la Corte protegió a esos testigos de cualquier consecuencia adversa por testificar falsamente, incluyendo castigos por perjurio, por lo cual muchos de ellos se involucraron con impunidad”.

¿Se hará justicia al final?

La jurista Verónica Elizabeth Navarro pregunta: ¿Se hará justicia al final? Porque, a su juicio, la gran ironía que aparece aquí, es que la misma codicia por las ganancias, que esterilizó a los trabajadores bananeros (que sobrepuso las ganancias empresariales sobre la salud de los trabajadores de las plantaciones) es la misma lucrativa codicia corporativa que al final le agregó insulto a los daños, acusando a las víctimas de cometer fraude, victimizándolos dos veces; como una parodia de justicia.

Dijo que con la enorme falta de información debido a que muchos datos están escondidos y mantenidos en secreto de los falsamente acusados y del público, por órdenes de secreto emitidas por Chaney que esconde muchos de los hechos de la Dole, de la “Alianza” y de ella misma, y con la gran cantidad de evidencias reveladas todavía humeante, uno puede fácilmente razonar que más hechos criminales cometidos por la Dole/”Alianza” en Nicaragua están todavía por descubrirse en este asunto, puntualiza la abogada Navarro.