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El cielo se nubla sobre la capital, y los pocos que hasta ayer se aferraban a no botar sus frágiles viviendas hechas con pedazos de madera vieja, zinc y plástico, ubicadas en la costa del lago Xolotlán, se afligen. Ya las aguas están a escasos cuatro metros de terminar con sus casas en la zona del barrio capitalino “Benedicto Valverde”.

Resignados, dicen que ya no les que más que ponerse “en las manos del Señor”. El nivel de del lago crece, acorralándolos a tomar la decisión de dejar el suelo donde han pasado toda una vida.

“Lo perdimos todo”, expresa doña Esperanza Hernández Pérez, quien junto a siete de sus diez hijos, sus padres, hermanos, sobrinos y cuñados, subsistían de la venta de los “siembros” que ahora contemplan con tristeza entre las aguas verduscas del lago.

Doña Esperanza y su numerosa familia desde hace una semana están entre los 108 refugiados del sector. Diario baja a través de un empinado barranco, liso por la humedad, hasta su terreno para pasar el día con parte de su familia, debajo de un árbol de jocote. Al caer la noche, van a dormir al colegio público Quinta Nina, donde seis aulas se han destinado como albergues.

“Es mejor así, porque cuidamos las casas de los familiares que aún no hemos botado. Además, allá (en el albergue) hay mucho conflicto, porque son muchas personas amontonadas”, dice, y agrega que por las noches las atacan “nubes de zancudos”.

Se entretienen con juegos de mesa y hacen planes de cómo harían si les cumplen la promesa de ubicarlos en otro lugar. Esa idea no les ilusiona tanto como la posibilidad de que el agua baje y puedan volver a levantar sus “casas” y recuperar los cultivos de plátano, limón, pipián y ayote, cuya comercialización les dejaba al menos 50 córdobas de ganancia al día. “Si se seca la playa, no nos movemos”, afirma Hernández.

Comen menos y duermen en el suelo
Antes de que comenzaran las lluvias se podían permitir comer tres veces al día y hasta carne. “Ahora sólo comemos lo que nos regalan”, expone doña Josefa Pérez, madre de doña Esperanza, mientras mueve las seis libras de arroz que tiene tostando en un fogón de leña hecho con piedras, totalmente en el suelo.

Complementan el menú con plátanos cocidos y frijoles. Los menores de la familia que se calculan en más de 20, dan “algún bocado en la noche”.

El resto “volvemos a comer mañana a la misma hora (mediodía)”, afirma doña Esperanza, explicando que la provisión suministrada por las organizaciones que están atendiendo a los refugiados, no “rendiría” si comieran tres tiempos.

No se quejan de la atención, pero sí de las condiciones de hacinamiento en las que están durmiendo. Sólo tienen una cama, ya que el resto se les dañó. “Antes, aunque dormíamos apiñados, alcanzábamos, pero ahora la mayoría tiene que dormir en el suelo”, se lamenta.

Refugiados esperanzados en una nueva vida
“La Chayo (primera dama, Rosario Murillo) dice que nos va a dar para que construyamos… estamos confiados”, expresa doña Brenda Trinidad Martínez, sobre la supuesta promesa de reubicación que recibieron de parte de Murillo.

Volver a la casa ubicada cerca de la playa del Lago de Managua, que dejó ante la amenaza que representa un enorme muro, cuyo suelo fue socavado por la lluvia, no está en sus planes.

Sacó todas sus pertenencias, se acomodó con su esposo; cuatro hijos, nueras, yernos y nietos en un aula del colegio “Quinta Nina”, donde le dijeron que en un plazo de un mes serán trasladados a un sitio que preste las condiciones para ser habitado.

Cuando eso ocurra, también espera que le den materiales para levantar “un techo”. El zinc y las tablas de la que era su casa se perdieron.

Entre los principales problemas que enfrentan en el refugio, mencionó las enfermedades en los niños, como consecuencia de las lluvias. Tampoco se queja de la asistencia recibida, pues dice que cuentan con suficiente comida, agua y atención médica.

Alcaldesa comunicó reubicación
Según Yari Olivas Rodríguez, miembro del Gabinete del Poder Ciudadano del Barrio “Benedicto Valverde”, esa promesa de reubicación de la que hablan los damnificados es real.

Fue la misma alcaldesa, Daysi Torres, quien se la comunicó a principios de semana, cuando llegó con víveres para las 108 personas, correspondientes a 25 familias.

Aseguró que no les está faltando nada, ya que el Ministerio de Educación donó insumos de limpieza y los médicos diariamente llegan a atender a quienes presentan alguna enfermedad.

Anciana quedó sin techo
“Sólo escuché un estruendo, pensé que era un rayo, pero luego observé bien y fui testigo de cómo poco a poco fueron cayendo las hojas de zinc junto con los cuartones (de madera)”, contó afligida doña Socorro González, de 80 años, habitante del barrio Campo Bruce, quien ayer amaneció prácticamente a la intemperie, pues la vieja estructura del techo de su vivienda no soportó tantos días de lluvia.

“Afortunadamente mi hija María Auxiliadora, que tiene amputada una pierna, por problemas de azúcar (diabetes) y yo, estábamos en otro rinconcito de la casa, si no, a lo mejor estaríamos muertas”, añadió.

Ahora teme que las lluvias terminen por botar las paredes de su casa, y solicitó a “quienes deseen ayudar, que lo hagan, que miren mi situación, necesito de todo”, concluyó.

Lluvias cobran una vida en León
Las precipitaciones de las últimas 48 horas en el departamento de León dejaron como saldo un fallecido en el municipio de El Sauce. Eso elevaría a 41 el número de muertes relacionadas con los efectos de las lluvias.

El mayor Gustavo Ramos, jefe de la Defensa Civil en León, confirmó la muerte de Marlon René Arróliga, de 33 años, quien murió al desplomarse una pared de su humilde vivienda, en el barrio El Pedernal, en El Sauce.

“Las lluvias provocaron la saturación de las paredes construidas a base de adobe. La familia descansaba, y, desafortunadamente, murió Marlon René, además resultó seriamente golpeada la niña Marling Carolina Arróliga Torres, de 10 años, que dormía a orillas de su progenitor”, dijo.

En La Paz Centro, nueve familias que suman 25 personas de la comunidad Momotombo, se autoevaluaron, producto de la crecida del nivel del lago Xolotlán. Otra zona afectada es la Planta Geotérmica.

Además, Defensa Civil reportó el desbordamiento de varios ríos en los municipios de El Sauce, Achuapa, Santa Rosa del Peñón y La Paz Centro.

Las comunidades de Sutiaba, Abangasca, Goyena, Troilo y “Clarissa Cárdenas”, en el noroeste de la cabecera departamental, se encuentran incomunicados con la crecida del río El Ojoche.

Otras comunidades inundadas por las constantes lluvias y por el problema de drenaje en el municipio de León son: “Mercedes Varela”, El Chorizo, Talchocote, El Arbolito y El Tejar, entre otras, que según Defensa Civil podrían ser evacuadas de continuar las lluvias.

Comarca jalapeña inundada

Un aguacero de cinco horas que inició a las cuatro de la tarde y finalizó a las nueve de la noche del miércoles último, dejó inundaciones en la comarca La Mía, en Jalapa.

Alvin Palma, técnico de Medio Ambiente de la Alcaldía, informó que ocho viviendas fueron afectadas. Sus moradores salvaron algunos enseres y se refugiaron en casas de familiares y vecinos.

En total se contabilizan 47 damnificados, incluidas cuatro familias afectadas el martes, por el paso de un torbellino que arrancó los techos de sus viviendas.

El funcionario hizo un llamado a Sinapred o bien a Defensa Civil, ya que no han recibido ayuda para atender a la población damnificada. Varias comarcas están aisladas por el daño en los caminos, entre ellas: El Carbón, Terreríos, El Portillo, Macaralí, Las Pampas, San Pablo y Zacateras, entre otras. Calculan que el 50% de los caminos rurales de este municipio están cortados por el temporal.

Buscan cuerpo de ahogado
Unidades de socorro, familiares y pobladores, continúan en la búsqueda del cadáver del ciudadano Evert Alexis Chavarría Torres, de 30 años, quien fuera arrastrado por las corrientes del río Grande de Matagalpa. La víctima que habitaba en el barrio 25 de Abril, frente al campo “Elías Alonso”, era mudo y padecía discapacidad. A eso de las 11 del mediodía del martes fue sorprendido por una corriente que lo arrastró hasta caer al río, así lo dieron a conocer los padres de la víctima, Alejo Leonel Chavarría y María Magdalena Torres Morán.

Lluvias continuarán
La meteoróloga de turno del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, Salvadora Martínez, atribuyó la incidencia de las lluvias a un sistema de baja presión que está ubicado en el Golfo de Tehuantepec, en México, el cual está atrayendo nubosidad hacia el territorio nacional.

Martínez añadió que se cuentan con todas las condiciones climáticas para que esta nubosidad permanezca sobre el país durante las próximas 24 horas, y explicó que este fenómeno es muy común de esta época.

“Se reportan precipitaciones para las tres regiones del país, en especial para el Pacífico y el Occidente, por lo que se recomienda a las embarcaciones pesqueras que se mantengan en tierra firme, por el intenso oleaje que provocan las precipitaciones”, añadió la meteoróloga.

Asimismo, Martínez señaló que hasta el momento se han producido nueve de los 18 fenómenos naturales pronosticados para la temporada 2010, y sólo tres de éstos han trascendido de categoría para convertirse en huracanes.

Con la colaboración de José Luis González, Leoncio Vanegas, Lésber Quintero y Francisco Mendoza.