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Uno de los hombres que ha dignificado la carrera judicial, Alfonso Dávila Barboza, llegó a sus 80 años, rodeado del cariño de familiares y amigos, el jueves pasado. “Papá Poncho” ha dejado su marca en la historia de Masaya.

Dávila Barboza se gradúo de doctor en Derecho el 14 de julio de 1955, en la Universidad de León, pero antes de su graduación, por ser estudiante distinguido, fue nombrado Juez Primero Local del Crimen en esa ciudad, y ese fue su primer cargo en el Poder Judicial, y lo ejerció durante los años 1953 y 1954.

Por dos años fue magistrado en la Sala Penal de la Corte de Granada, posteriormente en Masaya, fue presidente de la Corte de Apelaciones, y después de Managua hasta su retiro el 6 de julio de 1997.

Cuando el doctor Barboza estudiaba en León fue maestro de primaria en varios colegios, y como abogado en 1956 laboró en el Instituto Nacional de Masaya, impartiendo Psicología, y de Lógica, Cívica y Filosofía e igual forma lo hizo en otros colegios.

Hace ocho meses fue incorporado a la Organización de Estudios Literarios del Modernismo en Valencia, España.

En el aspecto literario, en un certamen centroamericano en homenaje a la madre muerta, ganó el segundo lugar con medalla de oro.

Actualmente, el doctor Barboza asesora en derecho a la juventud que solicita sus servicios.

Recordó cuando defendió a varios jóvenes del Frente Sandinista que atacaron el cuartel de la Guardia en Masaya. Monimbó estaba atento a los debates que se realizaban en los juzgados. Éramos como ocho abogados que defendimos a doce muchachos. Quien acusó a los guerrilleros, desde el Ministerio Público fue Eliseo Núñez Hernández.

Lo penoso fue que varios de los muchachos eran compañeros de bachillerato de Eliseo, pero él los acusó como quiso, defendiendo los intereses de los Somoza, pero logramos, a las cinco de la mañana, la absolución de todos.