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Está flanqueado por cuatro de los hoteles turísticos más grandes. A un costado tiene el Palacio Municipal y el Palacio Episcopal, y al frente está la Catedral de la Inmaculada Concepción de María. Ha sido desde 1867 la principal plaza de convergencia en el centro de Granada, pero la imagen que presenta no está a la altura de los acontecimientos que ha escenificado. El Parque Central o Parque Colón, tiene muchos años de historia, pero ahora está escribiendo páginas poco agradables.

Gratos recuerdos

Quienes recuerdan las historias de sus abuelos, dicen que ahí fue una Plaza de Armas que al ser destruida, se convirtió en una especie de tiangue para los comerciantes, que con el tiempo llegó un proceso de renovación, que también incluyó lo que hoy es la Plaza de la Independencia, hasta desembocar en la formación del Parque.

Desde sus inicios fue un espacio para los encuentros amistosos y las tertulias, dice el historiador José Joaquín Quadra Cardenal. “El Parque era para disfrutar del aire que venía de La Calzada y para tertuliar con los amigos. Nos sentábamos en una bancas, alrededor del Templete y empezábamos a conversar acerca de la historia de Granada”, cuenta.   
Sin embargo, la inversión, ornamentación, cuidados y privilegios que recibió de parte de los gobiernos locales comprendidos entre 1867 y 1892, parece que solamente quedará en la historia. En la actualidad, las autoridades edilicias de Granada, no están reconociendo el valor que merece, tomando en cuenta que no le han “inyectado” al presupuesto del departamento de Ornato Público, los fondos suficientes para mejorar el aspecto y los servicios que ahí se prestan.

Servicios higiénicos deplorables

Entre lo más sensible despuntan los servicios higiénicos, que están ubicados bajo el Templete de la Música. Pronto cumplirán un año de no tener agua potable, luego de que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, suspendiera la prestación a causa de una deuda millonaria que no ha sido honrada por la comuna.

La situación se originó en noviembre de 2009 y desde entonces los empleados recibieron la orden de llevar agua procedente del Vivero Municipal, de donde diariamente trasladan unos seis barriles para dar respuesta a la demanda. El registro demuestra que en un día normal unas 70 u 80 personas hacen uso de los servicios sanitarios, en fechas festivas la cifra aumenta.

Paradójicamente, los deteriorados servicios sanitarios, funcionan en el kiosco que fue decorado y embellecido con mucho esmero, y cuya infraestructura interna tampoco es la adecuada: el techo ya dio su vida útil y debido a eso se han caído varias láminas de cielo raso; y al piso le fueron quitadas piezas de cerámica para reparar la tubería dañada, pero no volvieron a colocarlas.

También, hace falta una tapa de cemento para cubrir la caja de registro y evitar que las heces fecales fluyan sobre la superficie. Las puertas están en mal estado, una de ellas fue desgajada por un usuario durante las recién culminadas fiestas agostinas.

Hay agujeros en las paredes internas y manchas con palabras obscenas.  Por si fuera poco, existe la sospecha de que el sistema eléctrico esté deficiente, ya que hace dos semanas hubo explosión de dos bujías.

Jardinería maltratada

La jardinería también es responsabilidad de Ornato Público, cuyo director, Octavio Dávila, debe garantizar el mantenimiento de la flora del parque, sin embargo, confesó  estar atravesando una gran dificultad para poder dar riego a los árboles. Las consecuencias se pueden apreciar con un simple recorrido, por ejemplo, ya se ha marchitado gran parte de las plantas de cobertura principalmente la grama, varias palmeras y algunos árboles de Laurel de la India.   
Los vendedores también tienen cuota de responsabilidad, dice Dávila, al montar canastos, baldes, cajas y otros objetos sobre las plantas. “Hemos encontrado carbón y cenizas sobre las jardineras. Tenemos un caso frente a la Catedral donde una señora que todos los días llega a vender fritanga ha afectado el crecimiento de un Laurel de India que nunca se desarrolló, a causa del calor de la cocina”.

Al respecto, Quadra Cardenal dice que el parque no se construyó con fines comerciales y critica la pasividad de las autoridades al permitir la venta de todo tipo. “Durante las fiestas de agosto los comerciantes cometen el abuso de utilizar como mercado el Parque y la Plaza de la Independencia, está bien que el instalen el día central de la festividad, pero ya tienen más de quince días”.   

Sistema eléctrico deteriorado  
El tema de la energía eléctrica y la iluminación es otro de los “pegones” del Alcaldía Municipal de Granada. Existe un centro de carga instalado en el mismo kiosco de los servicios higiénicos, de ahí abastecen 20 luminarias que están distribuidas en todo el parque, deberían ser 23, pero algunas han sido dañadas.

El problema energético obedece también a la poca intervención de la comuna por acceder a que los comerciantes que participan en la feria agostina enchufen sus negocios en el sistema eléctrico que tienen una capacidad limitada, ocasionando serios trastornos en el panel central. El sistema está diseñado para alimentar 23 luminarias, cuatro kioscos, una Fuente Monumental, el Templete de la Música y la Plaza de la Independencia.

Monumentos profanados

El Parque Colón de la ciudad colonial rinde homenaje al poeta Rubén Darío y a la madre nicaragüense, a través de dos monumentos que se encuentran en la parte céntrica. Ahí mismo está el Templete, que fue ideado para la realización de conciertos y jornadas benéficas, pero que en las noches es utilizado como sitio de encuentro para los enamorados y punto de reunión para las muchachas que se dedican a la venta de sexo.  
La poca seguridad durante las noches es quizás la causa del desfalco de tres argollones de bronce que sufrió el obelisco de Darío, que fue donado en 1966 por doña Margarita Ortega de Marenco. No obstante, Octavio Dávila prefiere balancear la responsabilidad, sobre todo porque después del robo, colocaron barandas de hierro para restringir el paso, que también fueron dañadas por personas desconocidas.