María Haydée Brenes
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En la información proporcionada por Nicaragua para completar el Informe de Saneamiento para el Desarrollo, no se menciona el tratamiento que se da a las excretas. Sólo establece que el 84 por ciento de la población urbana y el 69 por ciento de la población rural, cuenta con un inodoro o letrina.

Pero eso no es todo. La mayoría de los drenajes domésticos, es decir, agua de inodoros, lavado, cocina y baño, transita directamente a un cuerpo de agua: río, lago, laguna, estero o mar; Y es que en el país, de los 153 municipios existentes, sólo Managua contará en 2010 con una planta de tratamiento para este tipo de desechos, con el fin de tratar de salvar el Lago de Managua.

Por si esto fuera poco, las aguas de las letrinas, en las zonas rurales, se infiltran en los pozos, y por ende, en el agua que consumen los habitantes de las viviendas, lo que les ocasiona graves problemas de salud.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró 2008 como el “Año Mundial del Saneamiento”, para hacer un llamado sobre la importancia de este tema, que es causante de la mayoría de las enfermedades gastrointestinales que afectan a la población, pero también para que los países se comprometan a llevar programas de saneamiento a más de 132 millones de personas en el mundo que carecen de ellos.

Fecalismo al aire libre

El 16 por ciento de la población urbana y el 31 por ciento de la población que no aparece consignada en el informe, como poseedora de una letrina o inodoro, practica el fecalismo al aire libre, lo que incide de forma negativa en la salud y en el nivel de vida de su comunidad.

El fecalismo al aire libre es una práctica que se ha incrementado en las comunidades indígenas del Triángulo Minero, luego del paso del huracán Félix, explicó el docto Javier Barrios, especialista en salud pública del equipo de respuesta a la emergencia del Centro Humboldt y Oxfam.

“El fecalismo al aire libre pasó de un 60 por ciento, en las comunidades estudiadas, a un 70 por ciento después del huracán Félix, debido a la destrucción de la poca infraestructura básica que poseían. Lo más lamentable es que en las comunidades se han establecido espacios para esta práctica, que se encuentran cercanos a aguas superficiales que usan para beber y cocinar”, señaló el doctor Barrios.

En otras comunidades, debido al huracán, los pocos pozos que existían están tratando de ser rehabilitados, pues con el fenómeno natural, el agua de las letrinas descendió a ellos y están contaminados.

“Nuestro estudio se realizó en las comunidades del Triángulo Minero, pero consideramos, con base en los resultados, que en las zonas donde hubo mayor afectación del huracán, la situación de fecalismo al aire libre pudo haberse incrementado, y está en manos de las autoridades hacer algo para evitar cualquier situación de emergencia debido a ese pequeño pero gran problema que es la carencia de un sitio de deposición”, expresó el especialista.

Tema prioritario

Aunque no se le dé la importancia debida por parte de las autoridades municipales y centrales al tratamiento de las excretas y aguas grises, señaló el doctor Barrios, éste debe ser una prioridad.

Mi recomendación para las autoridades va en dos vías respecto a este tema, enfatizó: primero, concienciarse y concienciar a la población sobre la importancia de este asunto, y no dejarlo como una prioridad secundaria, pues de él depende la salud; y, “en segundo lugar, como estamos claros de que el tratamiento de las aguas es caro, planificar un aporte anual del 20 por ciento de los ingresos municipales, para que en cinco años se cuente en los municipios con plantas de tratamiento, tal vez no tan sofisticadas como la del Lago de Managua, pero que ayuden a revertir el daño”, dijo el doctor Barrios.

Para concluir, manifestó que es necesario que haya sanciones más fuertes para que la ley de salud se aplique y se cumpla a fin de preservar la higiene en el medio que todos compartimos.

Analfabetas en saneamiento

Ruth Selma Herrera, Presidenta Ejecutiva de Enacal, al ser consultada sobre el tema, declaró que se encuentran enfrascados en el mantenimiento del alcantarillado sanitario por primera vez en la historia, y calificó a los nicaragüenses en general como “analfabetos en saneamiento”.

“En Managua por primera vez se le está dando atención al alcantarillado, porque nos dejaron las redes sucias, tenemos los tragantes llenos de restos de colchones y de troncos porque somos analfabetos en saneamiento.

“Ahorita estamos haciendo un plan para limpiar las alcantarillas en los sitios donde más se congestionan, porque en ellos la gente tira de todo y después, al llegar las lluvias, los manjoles se desbordan contaminando las aguas pluviales e incluso introduciéndose a las casas”, expresó la señora Herrera.

También dijo que a partir del 16 de febrero Enacal iniciará una campaña masiva de limpieza de manjoles, que incluirá la visita de técnicos a restaurantes, pizzerías y hoteles que depositan restos de comida y grasas en las tuberías, pese a ser prohibido, ya que eso las tupe y no permite que circule el agua. Por eso es que en invierno salen las aguas negras de los manjoles y contaminan de esta forma las aguas pluviales, señaló.