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Más de 24 mil personas de las zonas fronterizas del norte de Nicaragua viven a menos de cinco kilómetros de campos minados activos que datan de la guerra civil de la década de los 80, denunció ayer el coordinador regional del Programa de Asistencia al Desminado en Centroamérica (Padca), Carlos Orozco.

El funcionario del citado programa, adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA), señaló ayer que el Ejército de Nicaragua ha descubierto en los últimos dos años al menos 60 campos minados en zonas fronterizas de Nicaragua con Honduras y otras poblaciones del interior, de los cuales 51 quedan sin destruir.

Orozco señaló que en dichos campos minados se calculan, de acuerdo con el diagnóstico e investigaciones del cuerpo de especialistas del Padca y del Ejército, unas 17 mil minas antipersonales en los 51 campos detectados en las periferias de ocho municipios ubicados en la profundidad del territorio en la frontera norte.

24 mil almas amenazadas

El estudio reveló la presencia de 24 mil personas que habitan en un radio de entre uno y cinco kilómetros alrededor de las zonas minadas.

La información fue confirmada por el ex director para Acción Humanitaria contra Minas de la OEA, coronel William McDonough, y la oficina de prensa del Ejército de Nicaragua.

Según McDonough, el principal riesgo para las poblaciones cercanas a las zonas minadas es, a la fecha, la posible falta de recursos económicos para que el Ejército pueda finalizar la destrucción de los campos minados, debido al cese de ayuda de dos países que venían apoyando a Nicaragua desde los años 90: Dinamarca y Suecia.

“Los 51 campos minados que quedan activados son los más inaccesibles y los más difíciles para llegar, sin contar las dificultades para el desminado, que sobrepasan la capacidad del Ejército y sus cinco frente de operaciones”, estimó el funcionario de la OEA.

Menos hombres, menos plata

“A un ritmo normal de trabajo el Ejército podría eliminarlo en un año, pero no creo que sobrepasen los dos años, lo difícil es mantener el ritmo de trabajo con menos apoyo del que tenían en los años pasados, con 650 efectivos. Ahora, con menos financiamiento, sin Suecia y Dinamarca, dependemos de otros donantes que impulsen el flujo, y mantener al menos un mínimo de 450 zapadores en condiciones difíciles”, señaló.

Las dificultades de recursos económicos señaladas por McDonoug fueron ratificadas por el coordinador el programa de desminado, Carlos Orozco: “Tenemos algunos recursos asegurados para iniciar 2008 y mantener ciertas estructuras de las operaciones, pero no la totalidad de las operaciones”.

“Para este año hablamos de millón o millón y medio de dólares, para asegurar el cumplimiento de los planes en 2008. Yo creo que a partir de ahí hay que ir valorando el nivel de avance y objetivos destruidos para buscar la cantidad de recursos para poder finalizar, y eso va estar en función de la cooperación donante”, dijo Orozco, quien calcula el déficit en 3.7 millones de dólares para mantener trabajando los cinco frentes de operaciones especializadas del Ejército de Nicaragua.

Ejército confirma

“Ahí estamos enfocando una intensa campaña de educación preventiva, de casa en casa, que si ven artefactos sospechosos no los toquen o muevan, que no ingresen en las áreas señalizadas como peligrosas y en áreas donde no han entrado los zapadores”, señaló Orozco, como parte de las medidas tomadas para mientras avanzan las operaciones de detección y destrucción de los artefactos explosivos.

La información fue confirmada por la oficina de Relaciones Públicas del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, que detalló que están enviando los refuerzos de una estructura operativa de 500 efectivos militares que forman parte del Cuerpo de Ingenieros de la institución castrense.