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GRANADA
La noche del miércoles, la Plaza de la Independencia, en la colonial ciudad de Granada, fue el escenario donde más de cien poetas del mundo se dieron cita para la apertura oficial del IV Festival Internacional de Poesía.

En medio de una muchedumbre y de coloridas luces, el vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, en su carácter de Presidente Honorario del Festival, manifestó sentirse sumamente honrado por tal reconocimiento.

“Pero no tanto por la efímera posición política que ocupo, como expresión del noble propósito de intentar un proceso de unidad y reconciliación nacional, que viene dando sus primeros pasos”, expresó.

Morales Carazo dijo estar convencido de que un pueblo sin poetas sería un pueblo sin historia, “el país que no respete y ame a sus poetas, y los gobernantes que se divorcien de los intelectuales, están condenados a caminar a ciegas en las tinieblas”, aseguró.

“Hoy estamos honrando la memoria de Salomón de la Selva, magistral y profundo poeta, en dos lenguas, es decir, en español y en inglés, mejor dicho, no bilingüe, sino bicultural”, señaló.

Por su parte, la alcaldesa granadina, Rosalía Castrillo, recibió en las instalaciones de la municipalidad a una delegación de poetas, quienes tuvieron reconocimientos como huéspedes distinguidos de la ciudad.

Develan escultura de Salomón de la Selva
Otras de las actividades fue la develación de la obra de arte que en homenaje al poeta leonés, Salomón de la Selva, fue ubicada en el Parque de la Poesía.

La escultura fue hecha por Johannes Kranz, del Instituto de Estudios Interdisciplinarios (IEI), de la Fundación Casa de los Tres Mundos, quien manifestó su intención de hacer una obra diferente, guardando la coherencia en cuanto al material de acero, los calados metálicos y las líneas verticales.

“Creamos un bajo relieve del rostro del poeta Salomón de la Selva, apoyándonos en el juego entre luz, la perspectiva y la omisión”, dijo Kranz.

Lo interesante de la obra es que, además de que su apariencia cambia a medida que se camina alrededor de ella, la cara del poeta se compone y se descompone constantemente.

En la parte posterior de la misma obra se lee: “La bala que me hiera, será bala con alma. El alma de esa bala será como sería, la canción de una rosa, si las flores cantaran, o el olor de un topacio…”.

Dicha escultura mide 2 metros de alto por 3 metros de ancho, elaborada con láminas de hierro negro de ¼ de pulgada, letras y rostro calados en ácido muriático y ácido nítrico, y fue donada por el Instituto de Previsión Social del Ejército de Nicaragua (IPSM).

Al finalizar la jornada poética, los asistentes se deleitaron al ritmo de la música del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, quien interpretó algunos de sus más grandes éxitos.