E. De Benito
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Las importaciones chinas de arroz en la Unión Europea están en entredicho. La Comisión de Sanidad de la UE ha emitido un comunicado en el que advierte contra un tipo de arroz, el llamado Bt63, un producto ilegal en los Veintisiete. Este cereal ha sido modificado para incorporar un gen que le confiere protección contra una plaga (el taladro).

Las variedades transgénicas han sido encontradas en Francia, Alemania y Reino Unido. Un portavoz de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria afirmó el miércoles que no había “recibido ninguna alerta”. Según la Comisión, el arroz Bt63 fue detectado por primera vez en septiembre, pero en lo que va del mes se han encontrado nuevas partidas, por lo que insiste en las precauciones.

La Comisión Europea señala varios responsables de la situación: el primero, el Gobierno chino, que debe certificar que el arroz que exporta a la Unión está libre de esta variedad. Luego están las autoridades de cada país, que deben “controlar las importaciones en sus fronteras” para impedir que estos alimentos lleguen al mercado. Además, “deben hacer controles de los productos que ya están en el mercado”. También los importadores de arroz son responsables de la entrada de productos no permitidos en la UE.

Aprobación caso a caso

Según la normativa comunitaria, los productos modificados genéticamente deben aprobarse caso a caso. Actualmente, sólo está permitido el cultivo de una variedad, el maíz Bt (las iniciales coinciden porque protegen contra la misma plaga). La organización ecologista Greenpeace ha recordado que no es el primer caso de un arroz transgénico que entra ilegalmente en la UE.

En 2006, la empresa Ebro Puleva --que controla el 30% del mercado-- tuvo que suspender importaciones de Estados Unidos porque tenían otra variedad de arroz transgénico, el LL601. En la lista de países afectados que hizo la ONG no figuraba España. La decisión es una muestra de los problemas que plantea la introducción de transgénicos en la UE.

A pesar de los estudios de seguridad realizados, el Gobierno francés acaba de aprobar el veto al maíz modificado. Pero la Comisión mantiene su postura abierta. El martes propuso que se aprobara un tipo de soja y otro de algodón.