Leyla Jarquín
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Un día después que reveló las diferencias de su gobierno con el de Nicaragua, el Embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, recibió al misionero de origen italiano, Alberto Boschi, para escuchar la situación que atraviesa desde que el pasado 23 de junio fue despojado de la nacionalidad nicaragüense.

Dará conferencia de prensa

Boschi confirmó a EL NUEVO DIARIO que dicho encuentro se dio ayer, y aunque admitió que no convocaron a los medios de comunicación por temor a represalias del Gobierno contra el embajador estadounidense, dijo que luego decidió hacerlo público porque el mismo Callahan le aseguró que dará una conferencia de prensa al respecto, pero no especificó el día que lo hará.

El Gobierno calificó de injerencista y pidió el retiro del representante de la Organización de Estados Americanos, OEA, Pedro Vuskovic, luego que el pasado 10 de septiembre recibiera al misionero de origen italiano, también para escuchar su caso.

Mañana se vence la visa de extranjero con la que Boschi se encuentra en el país, y, según explicó, por eso decidió realizar dicha visita a Callahan, pues la misma estaba cancelada debido al incidente con Vuskovic. Señaló, además, que es posible que hoy se reúna con autoridades en la sede de la Unión Europea.

Un día antes de recibir a Boschi, Callahan había admitido en Bluefields, durante su visita al barco hospital estadounidense Iwo Jima, que siempre hay diferencias entre todos los países, y que Nicaragua y Estados Unidos no son la excepción.

“Tenemos opiniones encontradas en materia de política interna, como lo referido a la transparencia de los recursos públicos. No obstante, esperamos que misiones como ésta contribuyan a limar esas diferencias”, expresó Callahan.

Esta es la primera vez que el embajador estadounidense reconoce directamente las diferencias entre el gobierno de su país y el de Nicaragua, pese a que no dio mayores detalles.

Callahan fue acreditado en agosto de 2008, y desde entonces, el mayor roce con las autoridades nicaragüenses se dio cuando criticó la forma en que la Corte Suprema de Justicia anuló el 19 de octubre la norma constitucional que prohíbe la reelección presidencial continua.

En esa ocasión, simpatizantes sandinistas le pidieron al presidente Daniel Ortega que lo declarara “non grato”, pero el mandatario descartó esa acción, bajo el argumento de no afectar las “buenas” relaciones de cooperación que mantiene con Washington en materia comercial y militar, según manifestó el vicecanciller Manuel Coronel Kautz.


(Con la colaboración de Laura Rodríguez)