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El Embajador del Japón en Nicaragua, Shinichi Saito, se despidió ayer del vicepresidente Jaime Morales Carazo después de haber cumplido más de tres años y medio en Nicaragua como representante diplomático de la nación nipona.

Recordó que durante su gestión, Japón ha invertido en obras de infraestructura en el país y en otros proyectos más de 100 millones de dólares.

Dijo que el apoyo japonés ha sido de buen provecho para todos los nicaragüenses, sin diferencias de ningún tipo, y que, además, ha tenido impacto en la vida de los ciudadanos, ya que Japón ha construido una gran cantidad de centros de salud y edificios donde funcionan colegios públicos.

Mientras Saito se marchará de Nicaragua para jubilarse, varios proyectos con financiamiento japonés continuarán sus respectivos cursos, desarrollados por su sucesor, tal es el caso de un proyecto pesquero en San Juan del Sur, así como la construcción de caminos rurales y donaciones de maquinarias para la construcción vial.

Además, Japón ha promovido más de 100 proyectos comunitarios al interior del país, de los cuales unos cincuenta ha visitado el diplomático para comprobar los efectos que los mismos están causando en poblaciones campesinas del país.

Morales Carazo dijo que la ayuda del Japón a Nicaragua ha sido excepcionalmente generosa, sin condiciones, en campos de salud, educación, construcción de carreteras y de puentes. El puente Santa Fe, en el Río San Juan, fue construido por la cooperación japonesa.

El vicemandatario y el embajador coincidieron en que la cooperación japonesa a Nicaragua en los últimos 20 años es de más de mil millones de dólares. “Nunca ha habido problemas con la ayuda japonesa, ellos van con proyectos específicos, eficientes y transparente”, dijo Morales Carazo durante la visita de cortesía que Saito le hizo.

El Embajador japonés presentó sus copias de estilo al canciller Samuel Santos el 30 de abril de 2007. Posteriormente, el 15 de mayo del mismo año, el presidente Daniel Ortega recibió sus cartas credenciales.