Róger Olivas
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Las labores de inteligencia por parte de la Policía se han intensificado principalmente en la zona de la Península de Cosigüina y el Golfo de Fonseca, pertenecientes al municipio de El Viejo, ante la posibilidad del ingreso al país de miembros de las maras Salvatrucha o 18, quienes supuestamente estarían intentando escapar de la ley antimaras implementada desde el lunes último por el gobierno salvadoreño.

Efectivos policiales detectaron en el sector de Cosigüina a un sujeto de nacionalidad nicaragüense que fue deportado de Estados Unidos, y estaba asentado en ese lugar, en actividades desconocidas.

Se supo que el individuo estaba acompañado de un niño, por lo que fue citado la mañana del martes a la delegación policial de Chinandega, para conocer detalles de cómo y cuándo llegó, y qué hacía en el lugar.

Miembros de la Policía mantienen observación y vigilancia en puntos claves como El Rosario, Punta Ñata y La Salvia, entre otros, que podrían utilizar los mareros como área de refresco.

Un habitante de ese sector dijo que hasta el momento, la situación está normal, pero la población permanece alerta y dispuesta a colaborar con las autoridades, si observan movimientos extraños que indiquen la presencia de mareros.

Policía abre nuevos puestos

La Policía de Chinandega abrió puestos en el Instituto Nacional “Miguel Ángel Ortez”, Mercado Central, Mercado de Mayoreo y El Polideportivo, para brindar mayor seguridad a la población, y detectar movimientos extraños de indocumentados o mareros.

El 30 de agosto del año pasado, en la ciudad de Chichigalpa, miembros de una patrulla policial capturaron al sujeto Saúl Turcios Ángel, alias “Pitbull”, uno de los cabecillas de la Mara Salvatrucha 13.

Además, estaba circulado con nota roja de la Interpol, por ser prófugo del Sistema Penitenciario de San Salvador, donde se encontraba recluido desde el 23 de noviembre de 2008, por una serie de delitos graves, y del que se fugó el cinco de diciembre de ese año.

Mientras tanto, miembros del Segundo Comando Militar Regional del Ejército de Nicaragua mantienen la vigilancia de rutina a lo largo de los más de 200 kilómetros de frontera con Honduras, principalmente en decenas de puntos ciegos, por donde no descartan el ingreso de delincuentes.