• Boston, Estados Unidos/Colaborador |
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Consternada se siente la comunidad nicaragüense en Boston, Massachussets, por el asesinado del cónsul general César Antonio Mercado, a quien encontraron muerto en su apartamento en el Bronx, Nueva York, el pasado jueves.

El Cónsul se había ganado el cariño de la comunidad por las relaciones que venía estrechando con ella, por tal razón su muerte causó gran impacto y pesar, al valorar que se pierde a un buen funcionario.

“No tengo palabras para describir la tristeza que me embarga en estos momentos. Nos convertimos en buenos amigos y estábamos en constante comunicación. Yo había conversado con él hace dos semanas para decirle que lo iba a visitar con un amigo que llegó de Panamá, y él muy amablemente me dijo que me estaría esperando, pero lastimosamente esto nunca va a pasar”, expreso Álvaro Largaespada, quien no salía del asombro al enterarse de la noticia.

Por su parte, Isabel Membreño relató que la pérdida del Cónsul será un golpe muy fuerte para los nicaragüenses, ya que era una persona muy querida y dedicada a su trabajo.

“No le importaba viajar largas distancia para brindar sus servicios. Siempre estuvo pendiente de que todos tuviéramos nuestros documento de identificación”, resaltó la ciudadana.

Y es que el Cónsul se ganó el aprecio de la comunidad al implementar los consulados móviles, al crear a través de ellos vínculos cercanos con los compatriotas y por estar al tanto de sus problemas.

Para el presidente de la Asociación de Nicaragüenses en Massachusetts, Alfonso Hernández, César Mercado fue el primer diplomático que rompió el esquema político de estar despachando desde su oficina, ya que éste se enfocó en visitas cotidianas de trabajo a Boston a fin de brindar servicios consulares directamente a la comunidad pinolera.

“Nos queda el buen recuerdo de que a vino a Boston a servirle, efectivamente, a su comunidad. Nunca vino a hacer proselitismo político. Es por tal razón que lo apoyamos al cien por ciento cuando vino a realizar los consulados móviles. La primera vez que llegó, incluso, se albergó en uno de los hogares humildes de nuestra comunidad. No pidió comodidades; lo único que pidió fue una taza de café, y se fue a dormir muy cansado del viaje desde New York. A la mañana siguiente, estaba listo nuevamente para servirle a nuestra gente”, rememoró Hernández.

La última aparición que el funcionario hizo ante los ciudadanos nicaragüenses en Boston, fue en un acto conmemorativo de las Fiestas Patrias. No participó como orador, y cuando le preguntamos por qué no había tomado turno en el acto, su respuesta fue: “Estoy acá como un nicaragüense más”.