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Un café con leche, por favor, pidió el senador Barack Obama una tarde de éstas en la cafetería Mayorga Coffee Roasters, de Silver Spring, Maryland, propiedad de Martín Mayorga, miembro de una familia nicaragüense-guatemalteca que emigró hace 17 años a Estados Unidos. Pero el café con leche no era lo único que Obama buscaba allí.

Los agentes del Servicio Secreto fueron tomados por sorpresa la tarde del lunes 11 de febrero, cuando el senador de Illinois --que estremece a los jóvenes en el mundo con su mensaje de cambio--, decidió dirigirse a la cafetería Mayorga, no sólo para tomarse un café con leche, sino para dar el primer paso de una fina estrategia dirigida a golpear el flanco más fuerte de la senadora Hillary Clinton: la simpatía de los votantes latinos.

Obama entró a la cafetería, seguido de los fotógrafos, saludó a los empleados latinoamericanos, besó a los niños, pidió su café con leche y sostuvo una conversación con Martín Mayorga, nacido en Guatemala, quien emigró con su familia a Estados Unidos, tras largos años de vivir en Nicaragua, para fundar hace 17 años --lo que ahora es una pequeña cadena estilo Starbucks-- con sólo mil dólares.

El debate

“Lo que yo le dije, es que la palabra migrantes, no es una mala palabra”, declaró Mayorga, de 34 años, según reporta una blogista del Washington Post.

“Me enorgullece visitarlos”, dijo Obama, “quiero que sepan que estamos dispuestos a buscar cada voto, queremos el voto negro, el voto hispano, el voto blanco, el de los jóvenes, el de los viejos. Usted nómbrelo, nosotros lo conseguimos”.

Obama, que ha protagonizado en las primarias demócratas una verdadera revolución, se comprometió a mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes latinos y el acceso de sus hijos a las escuelas.

No es el primer intento de la campaña demócrata por seducir al voto latino. En Nevada, Obama recibió el respaldo de una unión de trabajadores muy importante, liderada por una nicaragüense. Y la esperanza de Hillary Clinton es imponerse en Texas.

Compartió el café

Obama aprovechó su estancia en Mayorga Coffee para enviar un mensaje a favor de los inmigrantes latinoamericanos: “Creo que debemos tener una relación de respeto mutuo. Creo que por demasiado tiempo Estados Unidos se ha visto como el “hermano mayor” y a México como socio menor, y creo que la relación debe ser de igual a igual. Tenemos que resolver juntos los problemas de la frontera”.

Fue el primer paso de Obama, que ahora acumula más delegados que Clinton, en un giro completamente imprevisto en las primarias demócratas, como lo fue su visita a una cafetería de una familia nicaragüense-guatemalteca. Y antes de marcharse, Obama compró ocho cafés más con panecillos dulces para su staff y para los agentes del Servicio Secreto, para que se lo tomasen con un poco más de calma.