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La familia del cónsul nicaragüense, César Mercado, espera la repatriación de su cadáver el martes o el miércoles de esta semana, custodiado por su tía Martha Eugenia Pavón, y por su hermana Laura Isabel Mercado Pavón. A la vez, esperan el esclarecimiento de las extrañas circunstancias de su muerte.

Según su tía, María Lidia Pavón Alvarado, están a la expectativa de las causas y de conocer al autor del asesinato, ya que aún no han tenido noticias de la Cancillería.

“Lo único que sabemos es que todas las averiguaciones se están haciendo a través del gobierno de los Estados Unidos, ya que son ellos los que están a cargo del caso, y que en cuanto tengan un resultado sobre lo sucedido nos lo harán saber. Pero estamos seguros de que el que cometió esto, es un desalmado, así que esperamos justicia”, dijo María Lidia.

Ni Sida ni diabetes

En cuanto a las especulaciones hechas por los diarios estadounidenses sobre un posible diagnóstico de Sida o de diabetes, el tío del cónsul, Ángel Alvarado, asegura que su sobrino nunca tuvo ningún padecimiento de salud.

“Mi sobrino era un joven completamente sano, sin vicios ni malas compañías. Cualquiera en Masatepe puede asegurar que César era un joven muy responsable, de un gran corazón y con un gran deseo de superación. No tenía enemigos, al menos no que nosotros conozcamos, ni sufría ninguna enfermedad”.

En cuanto a su muerte, sus familiares aún se muestran incrédulos, ya que aseguran que el cónsul tenía planes de regresar a Nicaragua en diciembre próximo.

“Nosotros hablábamos diariamente con él. La última vez que nos comunicamos, nos dijo que estaba contando los días para su regreso, ya que esperábamos pasar la Navidad juntos. Todavía no puedo creer que esté muerto, hasta estábamos reparando el cielo raso para celebrar su visita”, asegura su tía María Lidia Pavón.

Su hermano, Carlos Mercado Pavón, asegura que están a la espera de lo que digan las autoridades.

“Nosotros estamos esperando el cadáver para que nos den un informe detallado de lo que pasó. No nos pueden estar dando la información por pedazos. Queremos que nos sienten a mi mamá, a mi hermana y a mí, y nos expliquen qué le hicieron a mi hermano, porque así como nosotros les entregamos a César para que fuera a trabajar allá, así merecemos que nos digan por qué nos lo traen muerto”, señala Mercado.

Descartan misterio

En cuanto a las versiones de un supuesto suicidio, su tía María Lidia Pavón las descarta por completo.

“César amaba la vida, a Dios y a la Virgen, y nadie que tiene temor de Dios hace eso. Además, él no tenía motivos para quitarse la vida. Era un joven alegre y dinámico. A veces sufría estrés por su trabajo, pero no era algo que él no pudiera manejar”, alega Pavón.

Mientras tanto, el cadáver sigue en los Estados Unidos y las averiguaciones continúan.