•  |
  •  |
  • END

Dicen que el amor no tiene edad, y eso lo demostraron dos parejas que unieron sus lazos de matrimonio la tarde de San Valentín. Una pareja de adolescentes que apenas cumple los 15 años, y otra que esperó 42 años de convivencia para estar seguros de que eran el uno para el otro. Todos dieron el sí que los unió como marido y mujer.

El auditorio “Elena Arellano” del Ministerio de Educación, estaba a reventar: 130 parejas dieron el sí colectivo y fueron declarados marido y mujer ante un juez. Entre la multitud se distinguía un par de jóvenes que su corta edad decidieron ser marido y mujer.

Manuel Salvador Herrera Barahona tiene 14 años, su esposa Carmen de la Cruz Hernández Sánchez, recién cumplió los 15. Ante la pregunta: ¿por qué se casaron tan chavalos? Ellos respondieron que lo hicieron porque era un requisito que les pedía el pastor de su iglesia.

“Somos pentecostales, y el pastor nos dijo que el fin estaba cerca, que debíamos servirle al Señor”, fue la respuesta que dio Carmen. Manuel y afirmó que a pesar de ser muy jóvenes, están seguros del paso que están dando y la responsabilidad que esto conlleva.

Manuel es cargador de plátanos en el Mercado Oriental. Su madre, Miriam Barahona Acuña, espera que este joven matrimonio aguante las presiones que representa esta unión. “No todo es color de rosa, el Señor no nos pone cargas que no podamos aguantar”, refirió la orgullosa mamá.

Esperaron hasta estar seguros

Eusebia Espinoza Cano, de 57 años, y René Hernández de 62, esperaron 42 años de convivencia y cuatro hijos para dar el sí ante el juez.

“De jóvenes no estábamos seguros, ahora sabemos que lo único que nos puede separar es la muerte”, expresó doña Eusebia.

“Ya nos sentimos seguros que queremos pasar toda la vida juntos”, agregó don René, mientras sostenía las manos a su compañera de más de cuatro décadas. Comentó que para hacer un hogar cada uno debe poner un poquito de su parte, porque la violencia no deja nada más que dolor.

Doña Eusebia relató que don René se la robó de su casa a los 15 años, pero ella prefirió no casarse hasta probar que podía mantener un hogar. “Yo le dije a mi mamá que no me quería casar, que tal vez más adelante si nos convenía, así pasaron 42 años de nuestras vidas”, dijo Espinoza.