•   Bilwi y Bluefields  |
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Aunque el paso de la tormenta Matthew fue raudo y apenas rozó el territorio nacional, las copiosas precipitaciones que generó posteriormente provocaron el desbordamiento del río Wawa, dejando incomunicada a gran parte del Caribe Norte con el resto del país, lo que ha estimulado un alza incontenible en la canasta básica.

Aura Chavarría, comerciante mayorista de Bilwi, explicó que los cayuqueros están cobrando 2 mil 500 córdobas por trasladar la carga de un lado a otro del río Wawa, “y esto eleva el costo de transporte, pero además debemos tomar en cuenta que gran parte del repollo, chiltomas y otros productos que se cultivan en Jinotega, y que después los traemos a la Costa Caribe, se han perdido por las inundaciones”.

La reportera radial del Bilwi, Ruth Jackson, se declaró sorprendida al enterarse de que la libra de frijoles valía 15 córdobas y de repente subió a 19. “Otros productos han subido de forma exorbitante, un banano lo comprabas a 50 centavos y ahora te piden dos córdobas”.

Los precios tristes

La señora Leonor Duncan se siente triste porque ahora están inalcanzables el pescado y la yuca, dos ingredientes infaltables en la gastronomía caribeña. “Los pescadores dicen que el mar se ha puesto “muy bravo” y es peligroso arriesgarse, por eso una libra de pescado que valía entre 10 y 15 córdobas, ahora cuesta 25, y por una libra de yuca que antes costaba tres córdobas, ahora te piden 10”.

Aura Chavarría opina que los comerciantes deben esforzarse por no descargar la crisis en los consumidores. “A pesar de que las legumbres están escaseando, aquí en Bilwi, yo vendo el repollo en 50 córdobas, pero otros la dan a 60 y hasta en 70 córdobas”, explicó.

El funcionario del Sinapred en la RAAN, Norman Sánchez, instó a los costeños a organizarse para hacer que se cumpla la Ley de Defensa de los  Consumidores. “Si hay agiotismo y especulación, hay que frenarlos”, concluyó.

Frijol negro en Bluefields

Mientras esa situación se produce en el Caribe Norte, en el Caribe Sur el conocido frijol rojo ha desaparecido, por lo que su consumo en estos momentos es un lujo, ya que en el mercado de Bluefields la libra de ese grano se cotiza entre 20 y 25 córdobas.

De acuerdo con comerciantes del mercado y de puestos de ventas al por mayor, la venta no ha mejorado a pesar de la escasez. “Lo que más estamos vendiendo es el frijol negro, porque es barato, a 10 córdobas, aunque a muchos no les gusta, pero es el más accesible”, dice Leydi Gutiérrez, comerciante.

Por su parte Alejandro Taisigüe, quien vende frijol al por mayor y al detalle, dijo que el grano se vende lentamente. “En 22 días apenas he vendido 20 quintales, eso es poco en comparación con ventas regulares”, asegura. Dice que el quintal del rojo lo compra a 1,600 córdobas, si logra conseguirlo, y a 850 córdobas el quintal del frijol negro, “que es viejo y duro”, dice.

De modo que el tradicional “rice and beans” (gallopinto a base de coco) se ha vuelto un lujo en los hogares blufileños.

Las variedades de frijol que se ofrecen en el mercado costeño oscilan: el frijol rojo (nuevo y suave) entre 20 y 25 córdobas; el frijol tinto (medio suave) entre 20 y 23 córdobas, el frijol negro (viejo y duro) entre 10 y 12 córdobas, y el frijol negro (nuevo y suave) entre 15 y 18 córdobas por libra.

El precio del repollo también disparó, ya que en tiempos normales la libra se cotiza entre 8 y 10 córdobas, hace dos semanas estaba entre 14 y 16 por libra, pero en la última semana está escaso y se mantiene entre 18 y 25 córdobas por libra.

Las Minas sufren por alzas
Desde Las Minas se reporta que cada día se hace más difícil poner en la mesa de los hogares un plato con gallopinto.

El frijol, además de costar 20 córdobas la libra en estos momentos, estás escaso, y son pocos los establecimientos que los expenden.

Los productores perecederos, como una cabeza de repollo, se encuentran hasta en 50 córdobas, y la libra de tomate en 12; una unidad de pepino o de zanahoria de tamaño mediano se adquiere en 15 córdobas.

Aparte de esa particularidad, pobladores como Santos López Pérez, un jubilado de 70 años, que recibe una pensión de 1,500 córdobas al mes, refieren que la “comida está por las nubes, y pronto sólo unos pocos tendrán la oportunidad de comer”.

(Con la colaboración de Moisés Centeno, Las Minas)