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Investigadores de la medicina y representantes de derechos humanos de nuestro país condenaron y calificaron de crimen de lesa humanidad, las acciones de científicos estadounidenses quienes inocularon enfermedades venéreas en guatemaltecos que fueron utilizados como conejillos de indias sin su consentimiento.

“No se justifican los avances médicos a costa de violar los derechos humanos de las personas, es por eso que ahora existe lo que se llama el consentimiento informado que está en la ley 238, de la Ley de Protección de los Derechos Humanos de las Personas viviendo con el Sida, hay que informales de todo, o sea la persona, el ciudadano tiene derecho a ser informado acerca de los riesgos de cualquier intervención en salud”, recordó el doctor Miguel Ángel Orozco, director ejecutivo del Centro de Investigaciones y Estudio de la Salud, CIES.

La brutal acción habría sido aplicada a unos un mil 500 guatemaltecos, entre presos, soldados y pacientes de hospitales psiquiátricos, en la década de 1940, por lo que el Gobierno de Estados Unidos ha pedido perdón a Guatemala.

“Crimen de lesa humanidad”

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, calificó el hecho como un crimen de lesa humanidad y condenó las acciones cometidas por los investigadores norteamericanos. “Esto no puede quedar en la impunidad, esta es una cuestión gravísima que constituye un crimen e independientemente de los años que han pasado, los crímenes de lesa humanidad no prescriben, tienen que ser juzgados e investigados las fuerzas armadas o médicas de Estados Unidos”, señaló.

Núñez aseveró que hablarán con representantes de los derechos humanos de Guatemala para conocer cuáles serán las acciones que ellos desarrollarán. Advirtió que a Estados Unidos no le conviene dejar sin resolver este crimen. “Yo del presidente de Guatemala ya estaría convocando a una investigación a fondo por justicia…la acusación la pueden hacer también los familiares de las víctimas en Guatemala y los defensores de los derechos humanos si acaso el gobierno no actúa”, recomendó.

Este experimento, realizado en los años 60, consistió en negar intencionadamente el tratamiento a cientos de ciudadanos negros de Alabama que ya estaban contagiados de sífilis, para que los médicos pudieran ver el desarrollo de la enfermedad y sacar conclusiones. El doctor Orozco señaló que estos médicos tenían falta de ética y poseían una ideología racista debido a que estas enfermedades si no son atendidas pueden causar la muerte del paciente.

Guatemaltecos reaccionan molestos

El mandatario guatemalteco, Álvaro Colom, anunció la creación de una comisión internacional para investigar el caso. Señaló que la administración del presidente Barack Obama tiene la buena disposición de colaborar para esclarecerlo.

Para el lunes se tiene previsto que se instale dicha comisión que investigará expedientes y documentos. Aunque no dijo quiénes la integrarán, adelantó que se intentará conocer archivos de los pacientes afectados y determinar si aún existen sobrevivientes. De los resultados, determinarán si procede una denuncia o un reclamo por indemnización.

La investigación se realizará en Guatemala y tendrá el apoyo de los Estados Unidos, según el ofrecimiento de Obama, dijo Colom.

Sectores políticos y sociales de Guatemala reaccionaron con indignación este sábado tras la impactante revelación que ubica a los norteamericanos como desalmados. "Por muy superpotencia que sea Estados Unidos, no pueden hacer este tipo de experimentos. Usaron a guatemaltecos como ratas de laboratorio, es importante que los familiares de las víctimas reciban algún tipo de resarcimiento", dijo a la prensa el director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, Nery Rodenas.

En la misma línea, la diputada del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), Zury Ríos, advirtió que "no es suficiente decir perdón. Necesitamos una compensación como Estado, por ejemplo un programa sólido de salud sexual y reproductiva".

OPS lamenta experimentos 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lamentó los experimentos con guatemaltecos a los que se les inocularon enfermedades venéreas y que recibieron financiamiento del ente precursor de la OPS, y de Estados Unidos.

"Lamentamos profundamente las violaciones éticas pasadas reveladas esta semana y nos comprometemos a cooperar plenamente (...), en particular con los Estados Unidos y Guatemala, para aclarar lo sucedido", señaló un comunicado de la OPS.

La OPS, cuyo ente precursor, la Oficina Sanitaria Panamericana, fue uno de los financistas del experimento que llevó a inyectar a cientos de guatemaltecos con sífilis y gonorrea sin su consentimiento, llamó a "garantizar que nunca se permita nuevamente que violaciones de la ética como estas tengan lugar en nombre de la salud pública".