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Las garras de la diabetes se ciernen sobre Justina Alonso Acevedo, una mujer que dedicó 10 años de su vida a trabajar en la casa de una familia pudiente de la capital, donde nunca supo lo que era una colilla del INSS. Hoy, tras años de servicio con otros empleadores se encuentra sola y desamparada, ya que el Instituto sólo le ha registrado 500 cotizaciones, y no las 750 que exige para pagarle una pensión.

Emilia Flores Rivas es otra mujer que ha reclamado su jubilación en reiteradas ocasiones, sin obtener respuesta. Hoy sufre una enfermedad que la ha dejado completamente ciega.

“Me dijeron que no tengo derecho a nada”

“Yo trabajé durante 15 años en una zona franca, y durante dos años en Enabás, pero cuál no es mi sorpresa, cuando voy al INSS y me dicen que sólo tengo 248 cotizaciones, y que no tengo derecho a una pensión. Yo soy una persona pobre, toda mi vida tuve que trabajar muy duro para que ahora me vengan a decir que no tengo derecho a nada”.

Una vida de puro trabajo, y al final…

José Chinchilla trabajó durante 10 años en el Matadero Modelo, 15 años en el FSLN y ocho años en la empresa Publicar S.A. Tras años de esfuerzo y de sacrificio sólo le queda el recuerdo de las glorias pasadas, cuando era joven y fuerte, y no tenía que valerse de nadie para sobrevivir. Pero hoy todo es muy diferente. José está enfermo, y a pesar de sus sacrificios, dice que el INSS le ha negado el derecho a una pensión de vejez
Justina, Emilia y José son parte de la Asociación Nacional del Adulto Mayor, la cual celebró ayer el Día Internacional de las Personas de la Tercera Edad. Al son de la música y con coloridas piñatas, la Asociación trató de alegrar la vida de sus afiliados.

Reclamos nunca escuchados

La Asociación Unidad Nacional del Adulto Mayor ha reclamado en reiteradas ocasiones que escuchen sus demandas, pero hasta el momento, todo ha sido en vano.

Ellos están demandando que se restituya el Art. 56 de la Ley del INSS, el cual establecía que toda persona que tuviera 250 cotizaciones tenía derecho a una pensión equivalente, también conocido como “de monto reducido” de la vejez. De igual forma, reclaman que quienes tengan más de 400, 500 ó 600 cotizaciones, reciban un mayor reconocimiento por su esfuerzo y que su pensión sea la del salario mínimo vigente.

Porfirio García Ramírez, Presidente de la Asociación Unidad Nacional del Adulto Mayor, asegura que el gobierno y el INSS han hecho caso omiso a sus peticiones.

“Nosotros nos hemos reunido en reiteradas ocasiones con Roberto López, Presidente Ejecutivo, pero su respuesta siempre es la misma: que no tienen dinero, y que si aprobara el monto reducido iría a la quiebra. Pero nosotros no estamos diciendo que nos regalen nada. Estamos exigiendo un derecho que nos hemos ganado con nuestro esfuerzo”.

Ningún gobierno ha pagado el 0.25 por ciento del 21.5 por ciento que por ley le toca al Estado del aporte a la seguridad social, ni los porcentajes que desde su fundación debe el Estado al INSS.

Además, los distintos gobiernos han endeudado al Estado con la seguridad social, con el valor de las policlínicas que fueron pasadas del INSS al Sistema Único de Salud en los años 80, por lo que se debe traer el costo de esos activos al valor presente, y con rendimiento mínimo de tres o cuatro por ciento.

Según Federico Kraudy Salgado, Secretario de la Unidad Nacional del Adulto Mayor, todos saben que el INSS ha sido víctima de los desmanes del gobierno, y por eso ahora no tiene dinero para pagarles a los asegurados.

Sólo palabras

Según Porfirio García, hasta el momento lo único que han obtenido es un compromiso verbal por parte del director del INSS de presentar una solicitud a la Asamblea Nacional para que aprueben el monto de la pensión reducida a partir de las 250 cotizaciones.