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La Cruz Roja está de luto y no ha parado de llorar, luego de que la tarde del trágico sábado, cinco de sus miembros --tras llevar alimento, aliento y esperanzas a comunidades del municipio de San Lorenzo, en Boaco-- perdieran la vida junto a una periodista de una televisora local que los acompañaba.

Otros cinco escaparon de la muerte, que en esta ocasión se presentó en forma de una fuerte ola, cuando fueron arrastrados mientras intentaban cruzar el río de Tecolostote, en el paso conocido como El Recreo, en el municipio de San Lorenzo.

Nadie se daba descanso

Ayer ahí estuvieron en el lugar de la tragedia 80 cruzrojistas, muchos de ellos no habían “pegado un ojo” tras la tragedia, y aun los que escaparon a la muerte se rehusaban a dejar de buscar, con la esperanza de encontrar con vida a sus compañeros. Ello, a pesar de que la lógica indicaba que era imposible sobrevivir a la corriente violenta que los embistió. De nada sirvió, incluso, que sus superiores les recomendaran descanso.

Cuando un nuevo grupo llegaba, abrazaba al otro y no podían contener las lágrimas. Incluso el presidente de la Cruz Roja (CR), Clemente Balmaceda, cuando ayer dio declaraciones a los medios de comunicación que hicimos presencia, se detuvo un momento y liberó un gemido de angustia y de dolor, al mencionar la muerte de la voluntaria María Nela Martínez, de tan sólo 19 años, quien este año egresaría de la carrera de Ingeniería en Sistemas.

En horas de la mañana, los sobrevivientes comentaron que habían recibido órdenes de no dar declaraciones a los periodistas, pero dos de ellos aceptaron contarle a EL NUEVO DIARIO lo vivido la noche del sábado, bajo el resguardo del anonimato.

“Un botiquín me salvó la vida”

Con su chaleco que lo identifica como miembro de la CR, con botas de hule y su cuerpo lleno de lodo, uno de los sobrevivientes relató que el río estaba transitable y la corriente no estaba fuerte, pero que el problema inició cuando la ambulancia en que viajaban nueve personas quedó atascada en medio del paso. Un camión de la institución con dos personas a bordo, que ya había pasado, regresó a auxiliar al otro vehículo, pero mientras intentaban poner las cadenas las aguas se olvidaron de la misericordia.

“El agua nos llegaba como a las rodillas, pero de pronto se vino la crecida que impactó a los vehículos, el camión se escurrió e impactó a la camioneta dándole vuelta, yo quedé entre los dos vehículos, pero logré salir bien, perdí el control queriendo salvar a dos muchachas pero no pude. Después un botiquín médico pasó a mi orilla, me agarré de él y me dejé llevar por la corriente buscando la orilla, fui a parar a tres o cuatro leguas y media, y quedé en un árbol de papaturro, de allí me agarré”, recordó.

Relató que de inmediato llegaron pobladores del lugar, y con mecates lo ayudaron a subir a una zona segura. “Intenté ayudar a las mujeres, pero no pude; luego me sentí fatigado, y si no es por el maletín, no sobrevivo”, recordó.

Vio morir a su tío

Otro de los sobrevivientes, aunque dijo que se encontraba muy cansado, señaló que no abandonaría el lugar hasta encontrar a su tío y al resto de víctimas. Recordó que cuando el camión chocó contra la ambulancia, logró saltar al agua y fue arrastrado unos ocho kilómetros río abajo. “Las imágenes que presencié ayer las tengo bien presentes”, afirmó.

“Nadé hasta que pude llegar a una orilla. Me puse en pie, pero ya estaba tan cansado que allí mismo me desvanecí y caí al agua; un niño del lugar me vio, y con una chaqueta que andaba --me la pasó-- me ayudó a salir. Antes vi a muchas personas gritar y pedir auxilio, vi cómo las arrastraba la corriente, uno de ellos era mi tío, quien pidió ayuda pero no pude asistirlo”, relató el sobreviviente con el rostro triste.

Necesitan un puente

El presidente de la CR recordó que en todos los lugares donde hay ríos que separan a comunidades se necesitan puentes que eviten tragedias como la ocurrida en Boaco. Los pobladores del lugar aseguran que han solicitado a la Alcaldía y al gobierno la construcción del puente, pero no han recibido repuesta.

“Lo ideal no es sólo en este río, sino en otros… hay que hacer puentes para que las comunidades puedan cruzar de un lugar a otro. El viernes que estuvimos dando asistencia humanitaria en tres comunidades de Tipitapa, allí sí estaba crecido el río, y nosotros no nos cruzamos”, señaló Balmaceda.

Aseveró que la búsqueda de los cuerpos continuará hasta que se recupere a la última víctima. Hasta nuestro cierre de ayer, sólo faltaba encontrar el cuerpo de Enrique Méndez, conductor del camión. Indicó que hoy velarán a los fallecidos en las instalaciones centrales de esta institución en la capital. También los sobrevivientes y familiares de las víctimas serán atendidos por sicólogos para que afronten de mejor manera el trágico hecho.

“Esta tragedia prácticamente enluta la actividad que estamos desarrollando para llevar víveres a los damnificados por las lluvias… lamentablemente ocurrió esta tragedia que nadie quiere que pase, así como lamentablemente en el período de los años 80 perdimos a 17 voluntarios prestando servicios a la gente”, finalizó Balmaceda.

Saldo de la tragedia:

- Enrique Méndez, conductor del camión (desaparecido).

- Marianela Martínez, asistente de Divulgación y de la Cruz Roja Managua (fallecida).

- Doris Rodríguez, Presidenta de la Juventud de la Cruz Roja (fallecida).

- Lucrecia Mairena, Directora Filial Boaco (fallecida).

- Alexander Pérez, voluntario de la Cruz Roja, Boaco (fallecido).

- Ana Luvy Urbina, periodista Corresponsal Canal 11, Boaco (fallecida).

Con lo ocurrido el sábado la cantidad de fallecidos por las lluvias desde mayo pasado suman 65.