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Nadie quería darle el último adiós, pero el momento amargo llegó, y con él las escenas más conmovedoras que han visto los cruzrojistas en estos últimos años, según decían algunos de sus miembros. Con el rostro empapado de lágrimas y con el llanto desenfrenado, familiares, compañeros de trabajo y de estudios, y amigos de la jovencita Marianela Martínez Mendoza, de 19 años, se tiraron sobre su féretro la mañana de ayer en el Cementerio Central de Managua.

“¡Por favor, no me dejés! ¡Por favor, no me dejés!”, le decía llorando a gritos Carlos Martínez Mendoza, hermano de Marianela, mientras se rehusaba a soltarse del ataúd y prolongaba el momento del último adiós. Su mamá, Esla Mendoza, intentó mantener la calma, pero el dolor quebrantó su control, y envuelta en llanto también se aferró al cajón que albergaba el cuerpo sin vida de su hija para luego desmayarse.

El padre de la fallecida, Carlos Martínez, Director de Capacitación de la Cruz Roja (CR), invadido de impotencia y con lágrimas, abrazó a su esposa e hijo, y en un intento de darle fortaleza a este último, le dijo: “Ya amor, ya, ella va a estar con vos. Ella está descansando, tranquilízate”. También Liset Guido, jefa de Relaciones Públicas de la CR, quien trabajaba con Marianela, no paraba de llorar, y no quería decirle adiós a la valiente y solidaria jovencita.

Homenaje póstumo

La mañana de ayer, la CR rindió homenaje póstumo a Marianela, a Doris Alicia Rodríguez, Presidenta de la Juventud de la CR de Managua, y al resto de cruzrojistas, y a la periodista que fallecieron la tarde del pasado viernes cuando regresaban luego de haber llevado una ayuda humanitaria a los damnificados en el municipio de San Lorenzo, en Boaco.

Miembros de la institución, amigos y familiares, hicieron guardia de honor, y luego realizaron una misa en las instalaciones de la CR central de Managua. Marianela fue llevada a su última morada en el Cementerio Central de Managua, mientras Doris fue trasladada al Cementerio Milagro de Dios, ubicado en el barrio del mismo nombre, donde sus compañeros de labores cantaron con sentimiento el himno de esta institución.

Al acto se presentaron funcionarios del Ministerio de Salud, que se rehusaron a hablar con los medios de comunicación de las consecuencias que han traído las lluvias en la población.

Padre la encontró

En el cementerio, luego de ver cómo el ataúd con el cuerpo sin vida de su hija descendía en la fosa que será su última morada, Carlos Martínez se sentó junto a su hijo y sacó de una bolsa la pequeña camisa que vestía la jovencita al momento de su muerte, y la cual le fue arrebatada por la fuerza del agua del río de Tecolostote.

Carlos recordó que en ningún momento desistió en buscar el cuerpo de su hija. Señaló que en ese momento se olvidó de las dolencias del cuerpo y se fue río abajo, donde obtuvo una señal. “Busqué a mi hija, y uno de los socorristas que también andaba buscando, encontró la camisa de mi hija y yo le dije: ‘¡Dámela, dámela que es de mi hija!’ Le dije que era esa porque la camisa de mi hija es de medida S, y luego encontramos el cuerpo sin vida”, expresó en medio del llanto.

Martínez mencionó que una campesina del lugar le expresó que había escuchado cuando su hija pedía auxilio, pero que no pudieron ayudarla por lo fuerte de la corriente. “Mi hija me dijo que quería ir a ese lugar porque quería ayudar, y ya estaba por graduarse de su carrera”, indicó, cuando pausadamente sacaba gemidos que estremecían a los presentes.

Buena alumna

Javier Rodríguez, coordinador de la Facultad de Administración y Comercio de la Universidad de Tecnología y Comercio, aseveró que a la jovencita sólo le faltaba un cuatrimestre para egresar como ingeniera en sistemas y que era una buena alumna. “Era muy destacada. Fue hasta hace algunos meses que empezaron estos aguaceros que ellos se comenzaron a percatar de que los días que ella faltaba a clases era porque andaba en esta labor humanitaria de contribuir de una u otra forma con las personas damnificadas”, rememoró.

El presidente de la CR, Clemente Balmaceda, aseguró que la mañana de ayer fue rescatado el cadáver del conductor y socorrista Enrique Méndez Romero, de 52 años. Aseveró que están haciendo gestiones con la Cruz Roja de otros países para conseguir fondos y así ayudar a las familias de las víctimas. Los gastos fúnebres están a cargo de la CR, y confió a EL NUEVO DIARIO que buscarán recursos económicos para brindar un seguro de vida permanente a los voluntarios de esta institución.

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