•   San José, Costa Rica  |
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El primer día del juicio sobre la minería a cielo abierto Crucitas, ubicada en territorio costarricense, cerca del río San Juan, transcurrió entre formalismos, porque los jueces se dedicaron a informar a las partes sobre cómo se realizará.

Fue en ese contexto que los jueces David Fallas Redondo, Grace Loaiza Sánchez y Eduardo González Segura, determinaron que el Instituto Latinoamericano de Derechos Humanos S.A., en representación de trabajadores indirectos de la mina, no participaría como coadyuvante de la defensa, porque la figura del trabajador independiente no está legalmente constituida en el país.

El juicio en el Tribunal Contencioso Administrativo, en el II Circuito Judicial de San José, inició a las 8:45 de la mañana, debido a atrasos, porque en la sala no cabían todas las personas que asistieron.

Una de las alternativas que ordenaron los jueces, fue que un solo un canal de televisión grabara para el resto, porque no había mucho espacio para camarógrafos.

El proceso data desde 2008, cuando la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna, Apreflofas, presentó una denuncia contra la empresa minera que pretende extraer un millón de onzas de oro a cielo abierto en Crucitas de Cutris.

Otra acusación por despale

Al expediente el Tribunal añadió otra acusación del biólogo Jorge Lobo, la cual versa sobre un Decreto Ejecutivo emitido por el ex presidente Óscar Arias, que permitió a la empresa talar árboles para continuar con las obras de la mina.

Una vez entrando en “calor”, las partes manifestaron optimismo por salir airosos en este contencioso.

Gino Biamonte, de Apreflofas, y Edgardo Araya, de Unión Norte por la Vida, aseguraron tener los argumentos suficientes para revertir los permisos ambientales otorgados a Industrias Infinito, la empresa que desea extraer 700 mil onzas de oro en Crucitas.

Por su parte, Juan Carlos Obando, Gerente de Industrias Infinito, aseguró que el juicio permitirá corroborar que la empresa ha cumplido con todos los requisitos de ley.

Los ambientalistas aseguraron que la empresa talará árboles, como el almendro amarillo, en peligro de extinción, donde anidan las lapas verdes, especie animal que también está en vías de desaparecer.

Alegan, además, que contaminarán el agua con cianuro, la que a su vez llegará al río San Juan.

La empresa dice que no habrá tales consecuencias, que más bien llevará empleo y desarrollo a las comunidades vecinas, y que habrá reforestación con árboles de diversas especies.