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Combinando la ficción y algunos aspectos históricos de lo que fue la última etapa de la primera Administración sandinista, la película “El último comandante”, una producción costarricense-brasileña que acaba de estrenarse en Managua, puso en el tapete los errores cometidos con los bienes confiscados por la revolución.

Quien pone el dedo sobre la llaga en el filme es el actor mexicano Damián Alcázar, haciendo el papel del ficticio comandante “Paco Jarquín”, quien defiende la revolución (enfrentándose con la contra), pero al final hace a un lado el materialismo histórico que aprendió, para irse del país hastiado de los errores que se cometieron con los bienes confiscados.

Directora habla a END

La productora del filme, la costarricense Isabel Martínez, dijo a EL NUEVO DIARIO que el segundo país donde la película será proyectada será Costa Rica.

“Paco Jarquín” es comandante que desaparece en medio de la línea de fuego en el Río San Juan, y por mucho tiempo no se sabe nada de él, pero aparece en Costa Rica impartiendo clases de Cha, cha, cha.

La productora vivió en Nicaragua durante los años 80, y “eso me marcó la vida, y por eso consideré que era importante contar algo de esa historia, y como eso todavía está bastante reciente, no lo recordamos o no le damos el valor que tuvo, pero fueron años relevantes para la juventud que vivimos esa época”.

“Nuestra película no toma partido” (debido a los cambios que ha registrado el FSLN en los últimos años). En la misma se utilizaron filmes de archivos para hacer referencia a cosas concretas de la época de los muchachos que fueron a la guerra, la toma de posesión de Violeta Chamorro y cuando los nueve comandantes del FSLN perdieron el poder”.

“Nosotros hacemos cine para contar historias”, dice la productora, que antes del triunfo sandinista de 1979 vivió en Costa Rica donde su residencia fue casa de seguridad de Daniel y Humberto Ortega, y de Tomás Borge, entre otros.

Habla el coproductor del filme

El coproductor, el brasileño Vicente Ferraz, dijo que para su país Nicaragua fue la gran noticia, “porque todo lo que pasaba en Nicaragua en esa época se discutía en Brasil muy apasionadamente”.

Considera que la revolución sandinista “fue el último ladrillo del muro de las utopías en el mundo. El sandinismo tuvo una influencia muy grande en una parte de la izquierda brasileña, principalmente en el Partido de los Trabajadores, del que forma parte el presidente de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva.

La piñata

El brasileño dijo que en la película se reflejan situaciones que ocurrieron en Nicaragua, como la “piñata” y la apropiación de los bienes del Estado, que fueron situaciones que provocaron que el “Comandante Paco Jarquín” se sintiera traicionado, y por eso dice en el filme: “Yo al final abandoné el frente de combate, porque ya sabía lo que esa gente era capaz, ya se estaba pudriendo, y antes de que todo se cayera me fui”.

Reacciones sobre el filme

El ex ministro del Interior, Tomás Borge, dijo a END que vio la película a pesar de que una pareja que se encontró antes de entrar a la sala de cine le expresó: ¡Comandante, no entre ahí que esa película no sirve!
Borge dijo que en la proyección “solamente yo era el único espectador”, y agregó que la película le pareció inventada “que no la entendí nada”, aunque recordó que hacen una trama con un viejito en una conspiración que “me pareció muy ingenua e infantil y no verosímil”.

“A pesar de que la hizo una persona que yo estimo, porque ella forma parte de un matrimonio revolucionario que vivió en Costa Rica, y la casa de sus padres fue de seguridad nuestra, la película no me gustó”.

Hugo Torres, dijo que “es un esfuerzo tremendo, y creo que hay que aplaudir cuando aparecen películas de calidad con pocos recursos, y, en este caso, el filme alcanzó niveles de calidad, y la catalogo como una buena obra de ficción, es decir, montada sobre hechos de la vida real como fue la revolución de Nicaragua”, dijo.

La película termina siendo muy critica con el aspecto de la corrupción, indicó. Además, que la película no lleva ningún mensaje de revancha ni de venganzas ni de resentimientos.”

“Eso contribuye a crear conciencia sobre lo que está pasando en la actualidad con el gobierno de Daniel Ortega, aunque el filme no se haya rodado con ese propósito”.
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