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Bluefields inició una serie de actividades en saludo al 107 aniversario de haber sido elevada al rango de ciudad. El vocero de la comuna, Edén Borges Gutiérrez, señala que toda la jornada se enmarca en la recopilación de la memoria histórica de Bluefields.

Por lo general, se acepta que el origen de la ciudad está ligado a la presencia en la costa Caribe nicaragüense de piratas europeos, súbditos de potencias enemigas de España, que utilizaban el río Escondido para descansar, reparar averías y avituallarse, y justamente de allí deriva su nombre este curso de agua.

Según el profesor Hugo Sujo Wilson, historiador costeño, “el pirata holandés Abraham Blauveldt ocupaba la ciudad para esconderse de las embarcaciones españolas y apertrecharse para posteriormente atacarlas. Este territorio, por su ubicación geográfica, era apto para el escondite del pirata Blauveldt, y siendo que él se había posesionado de este territorio fue que a la ciudad se le dio su apellido Blauveldt (Bluefield), y con el tiempo se le agregó la letra “S”, para dejar el nombre en Bluefields”, dice.

Los primeros barrios

El historiador relata que algunos ciudadanos costeños dirán que Punta Fría es el primero y más antiguo de los barrios. Sin embargo, otros dirán que es Old Bank. “Lo cierto es que los tres barrios originales de Bluefields son: Old Bank, Cotton Tree y Beholdeen. Mucho tiempo después apareció el barrio Nueva York. Sobre el origen del barrio Old Bank nadie parece saber nada; pero sobre cada uno de los otros tres hay una o dos versiones al respecto.

Sujo aseguró que los ancianos del barrio Cotton Tree dicen que el nombre deriva de un enorme árbol que estaba situado al final de la calle conocida antiguamente como Kings Street, la cual se llama hoy “Neysi Ríos”.

¡No more beholdeen!

Según Sujo, existe una versión muy interesante acerca del origen del nombre del barrio Beholdeen. “La madre de Vernet Smith le contó que su abuela vivía en algún lugar de Bluefields, con cierta familia que era muy despiadada. Por tal razón, en la primera oportunidad que se le presentó abandonó ese hogar y construyó una choza pequeña, casi frente al lugar donde vive actualmente la familia del extinto señor Walter Tom.

Cuando se mudó a su pequeña choza, la señora exclamó: ¡No more beholdeen!, con acento y entonación del inglés criollo de la época. Con esto, ella quiso decir que ya no estaba obligada a soportar los malos tratos de esa familia.

Para Sujo, esa expresión llegó a ser del conocimiento público, y, de acuerdo con la costumbre tradicional entre la gente de Bluefields, ese sitio llegó a ser conocido por el nombre de Beholdeen, el cual se extendió a toda el área donde actualmente se encuentra ese barrio.

Por otra parte, don Erasmo Tijerino Montiel, a sus 81 años, recuerda que viajar a Managua resultaba una odisea. La ruta era por mar, salida del Puerto de El Bluff a San Juan del Norte, de allí hacia El Castillo de La Concepción, para luego atracar en San Carlos, y para llegar a la meta, Granada, se tardaba ocho días. El regreso era más lento e incómodo, los pasajeros se quedaban empantanados en San Juan del Norte o en Barra del Colorado, esperando que el mar se calmara para salir el barco rumbo a Bluefields.

Por esta vía ingresaron a esta ciudad una cantidad de granadinos ilustres que anhelaban volverse costeños, todos ya fallecidos, recuerda don Erasmo. Siempre se pensó en una carretera entre Bluefields y lo que hoy es Nueva Guinea, que entonces no existía. Esto aún sigue siendo un sueño.