•  |
  •  |
  • END

“Yo quiero ser profesora”, nos dice con una sonrisa Irma, una niña de siete años, habitante del barrio “Walter Ferreti”, quien cursa su primer grado en el Centro Escolar “Pan y Amor”, una escuelita que da oportunidades de vida a niños y adolescentes hijos de los trabajadores del Mercado Oriental, ubicada en medio del populoso centro de compras.

Irma asegura que no tiene ni una nota baja. Todas tienen promedio mayor a 80, aunque en voz baja reconoce que las Matemáticas se le dificultan un poco.

Al preguntarle cuánto tiempo tiene de estudiar ahí, nos dice. “¡Uuuh, mucho tiempo! ¡Desde pequeña!”

Así inició nuestro recorrido en este centro donde se imparte preescolar y primaria, que provee a los niños de escasos recursos una oportunidad de estudio, permitiéndoles, además de la educación media, una especialidad técnica que culmina con su bachillerato. Una obra encomiable que actualmente necesita del apoyo de empresas y personas particulares que puedan aportar su granito de arena.

Charlotte Somarriba, Presidenta de la Asociación “Pan y Amor”, comentó que ellos tienen dos centros escolares: el del Mercado Oriental, que imparte primaria y preescolar, y el de Batahola, que acaba de iniciar operaciones e imparte las modalidades mencionadas, además de secundaria.

También está el Internado de Varones “Pan y Amor”, que está en el mismo mercado. Es un centro privado, pero con perfil social, así que la única cuota es de 30 córdobas por estudiante, aunque también hay muchos becados.

Rocío Cortés, directora de la escuela, señaló que el colegio funciona desde hace 11 años, y se trabaja con los niños de la forma más humanitaria posible, sosteniendo la calidad educativa.

En esta escuela su alumnado desayuna, toma sus clases y luego almuerza. También reciben clases de danza, computación y música, entre otras. Asimismo, para fomentar la lectura, los alumnos tienen que leer un libro mensual y entregar un trabajo sobre lo leído.

Un centro con muchas necesidades

Entre las principales necesidades del centro escolar están el material didáctico para mejorar su biblioteca, y teniendo en cuenta que los padres de los niños no tienen la capacidad para comprar los libros de texto, eso es algo que les urge.

Actualmente están en la formación de un banco de libros para que todos los alumnos puedan tener acceso a ellos.

Otra necesidad básica son los alimentos, pues desayunan, almuerzan y reciben merienda.

“Para muchos niños ese es el único alimento que reciben en el día, ya que no todos los padres tienen capacidad económica. Sus hijos pasan entre 5 a 9 horas diarias aquí y hay que proporcionarles todo lo que se puede. Incluso, ropa y zapatos para la escuela en casos que lo ameritan”, expresó Cortés.

Indira Guido, trabajadora social del centro, comentó que para admitir al alumnado primero se selecciona bien a las personas con menor capacidad y mayores dificultades económicas, por lo que la mayoría de los niños son hijos de trabajadoras del Mercado Oriental o de empresas cercanas.

“De aquí salen leyendo y con buena caligrafía desde los primeros grados. No hay recargo de niños en las aulas, con un máximo de 23 en cada una, para que los alumnos tengan mejor atención individual de los profesores. No como en otros centros, donde cada aula puede contener el doble y hasta el triple de alumnos. Así el promedio general de todos los muchachitos está entre el 80 al 90 por ciento”, comenta.

Hasta ayuda sicológica y consejería a padres

La trabajadora social expresó también que dan ayuda sicológica a los niños y tienen charlas y consejería con los padres sobre el tema de la violencia intrafamiliar.

Una de las personas que ayuda en la escuela “Pan y Amor” es María Durán, esposa del embajador de España, quien por las tardes imparte clases de apoyo para niños que necesitan enseñanza de refuerzo.

“Mi compromiso es voluntario. Soy de profesión jurista, pero como en la actualidad no lo desempeño, una de mis ocupaciones en apoyar a la niñez nicaragüense, algo que es muy gratificante”, nos expresa con una sonrisa de satisfacción.

La señora Durán comentó que con motivo del Día de la Raza, la Embajada de España siempre trae una actividad cultural, y este año es un ballet flamenco de la compañía María Pagés, que se realizará en el Teatro “Rubén Darío”, el que se presentará el próximo viernes.

En este caso, la embajada corre con todos los gastos, y lo que se recaude será para la Escuela “Pan y Amor”, por lo que piden a la población a que concurra a la actividad, que además de un agradable espectáculo.

La Escuela “Pan y Amor” se desarrolla con el proyecto Inprhu, la organización Proniño, además de Nicaraguan Fundation, sin embargo, anualmente sus costos básicos mínimos en la niñez representan unos 600 mil córdobas.

Los niños reciben dos tiempos de comida, más una merienda, y pasan entre 5 y 9 horas en el centro escolar.