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Los magistrados y ex magistrados orteguistas de la Corte Suprema de Justicia, inventando una nueva aritmética razonada, se declararon ayer en mayoría simple, se autoungieron como Corte Plena, y nombraron como nueva presidenta de ese poder a la magistrada Alba Luz Ramos, y como vicepresidente al magistrado Marvin Aguilar.

Ante la falta de quórum establecida por la ley, que es la mitad más uno, es decir nueve magistrados, patentaron para la posteridad que ocho es la mitad más uno de 15, a lo mejor tomando como medio magistrado al fallecido Dr. Guillermo Selva. Establecida esta singular mayoría, acomodaron a su antojo a los magistrados de los Tribunales de Apelaciones para cuidar su cuota de poder, e hicieron nombramientos indefinidos y rimbombantes para salvar a sus fieles que se les vence el período en este mes.

De esta manera trasladaron a los magistrados Martha Leiva Ayón y Norman Miranda Castillo, al Tribunal de Apelaciones de Managua, a formar parte de la Sala Civil Número Uno y de la Sala Penal Número Dos, respectivamente; mientras que a la magistrada Ángela Dávila Navarrete la nombraron Presidenta del TAM, además de ser presidenta de la Sala Penal Número Uno del mismo tribunal.

Usándolos como fichas de tablero
En la Circunscripción Oriental, fue trasladado el magistrado Silvio Américo Calderón de la Sala Civil a la Sala Penal. Los magistrados Carlos Alberto Padilla Narváez (Circunscripción Central), Mario Esquivel Altamirano (Circunscripción Norte), Servando Videa Rodríguez (Circunscripción Oriental) y Ligia Rivas Peña, todos presidentes de sus circunscripciones, pasan a integrar tanto la Sala Civil como la Penal, en su calidad de presidente.

Para mantener la fidelidad orteguista a Gerardo Rodríguez, Martha Quezada y Perla Margarita Arróliga, a quienes ya se les venció su período, la Corte orteguista los nombró en comisión de servicio para trabajar en distintas instancias de este Poder del Estado, sin perder todos los beneficios de ser magistrados.

Cargos y funciones ridículas
De esta forma, el magistrado Gerardo Rodríguez, ex Presidente del TAM, lo nombraron de “manera indefinida” asesor de la Sala Civil del TAM, así como ejecutor de los asuntos administrativos de ese mismo tribunal. Además, dirigirá la implementación del nuevo sistema de despacho judicial, desarrollado en los Juzgados de Managua y en el TAM.

A la doctora Martha Quezada la nombraron asesora de la Sala Penal Números Dos, y docente de la Escuela Judicial de la CSJ; mientras que la magistrada Perla Arróliga será la secretaria ejecutiva del anteproyecto del Código Procesal Civil, y formará parte de la Comisión de Trabajo de la Corte al igual que sus otros dos colegas.

Corte a su medida
En otro “acuerdo de Corte Plena”, los orteguistas acordaron reducir el número de firmas de magistrados a ocho para tramitar los títulos de licenciados en derecho, supuestamente para acortar la larga espera de los egresados, pero en realidad obedece al número de firmas de orteguistas y no depender de los otros magistrados.

“Con esas firmas será suficiente para que el Secretario y el Oficial Mayor autoricen, registren y entreguen los títulos a los interesados a la mayor brevedad posible”, dice el acuerdo, según nota de prensa.

Mientras los magistrados orteguistas acomodan la CSJ a su medida, los magistrados liberales hasta ahora no se han pronunciado oficialmente sobre las ruinas de lo que fue un Poder del Estado nicaragüense.

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