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(Corresponsal de Ciudad Sandino)
Tras las intensas lluvias en el territorio nacional, el municipio de Ciudad Sandino, del departamento de Managua, contó con 12 albergues que daban cabida al menos a cincuenta y dos familias.

Seis de esos 12 refugios eran escuelas, donde se suspendieron las clases por casi tres semanas debido a la emergencia, contrario a lo dicho por el gobierno, que las escuelas no se ocuparían con tales fines, para no interrumpir las clases de los alumnos. Para las familias afectadas, de hecho, su actual situación ha pasado de lo malo a lo peor.

Tomando en cuenta que las clases dieron inicio a partir de la semana pasada, lo que significó el traslado de los perjudicados hacia la casa comunal Miraflores, en Xiloá, los espacios resultaron limitados para las 24 familias que ahora deberán esperar respuesta de las autoridades municipales para salir del hacinamiento.

“Estamos esperando a ver qué hace la alcaldesa, ella prometió ayudarnos, y creemos que si lo dijo es porque lo va cumplir... pero han pasado casi tres semanas y sólo nos dicen que tengamos paciencia mientras pasa esta situación”, aseveró María Gutiérrez.

Niños en precaria situación
En torno a esta crisis, los más afectados son los niños, quienes desde el comienzo del temporal dejaron de asistir a clases. Son 47 pequeños los que permanecen en los albergues, esperando que a sus padres les aprueben la resolución del llamado proyecto “Un techo digno”, el que les prometieron cuando los trasladaron.

La salud es otro de los aspectos que, en este caso, el Minsa ha descuidado en las zonas de Bella Vista, de Miraflores y de comarcas aledañas.

En el municipio de Mateare funcionan tres albergues: el “Emmanuel Mongalo”, Palmares y “Rafaela Herrera”. Allí la situación no es diferente de lo que pasa en Ciudad Sandino: los recursos facilitados por la alcaldesa son pocos, según se quejan las mismas familias refugiadas.

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