• La Habana, octubre Especial de SEMLAC |
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El proceso de redimensionamiento del empleo por el que atraviesa actualmente Cuba puede impactar de manera diferente a mujeres y a hombres, a juzgar por los resultados de situaciones anteriores vividas en la isla.

Rosa María Núñez, una capitalina de 57 años, socióloga de carrera, pero dedicada al trabajo por cuenta propia desde la década de los 90 del siglo pasado, dijo a SEMlac que si las mujeres no rompen con tradiciones muy extendidas en el país, no van a poder aprovechar posibilidades que podrían abrirse con los anunciados cambios en materia de legislación laboral.

“Cuando me jubilaron por un peritaje médico en 1994 y pensé en trabajar por cuenta propia, decidí poner una peluquería en casa. Era lo más fácil, lo más común, a pesar de que no es algo que disfruto hacer. No pensé que podría aprovechar mis conocimientos profesionales para hacer otro tipo de trabajo, y me quedé frustrada, amarrada a la tradición”, relató Núñez.

La advertencia puede ser muy útil en momentos en que Cuba ha anunciado el inicio de un proceso de racionalización de empleos en el sector estatal, que afectará, en un primer escalón, a unos 500,000 trabajadores, sobre todo entre aquellos que ocupan plazas que no se consideran directamente vinculadas a la producción, como son las administrativas.

Mujeres: 42% de fuerza laboral
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en Cuba las mujeres son poco más de 42% de la fuerza de trabajo dentro del sector estatal civil, y, dentro de éste, superan el 80% de los puestos administrativos.

El presidente cubano Raúl Castro precisó el pasado primero de agosto, durante la clausura de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), que el proceso de reducción de empleos se sostendría sobre una “estricta observancia del principio de idoneidad demostrada a la hora de determinar quién merece el mejor derecho de ocupar una plaza”.

Igualmente, agregó que se evitaría “cualquier manifestación de favoritismo, así como de discriminación de género o de otro tipo, las cuales deben enfrentarse con toda firmeza”.

Pero si las mujeres son mayoría entre las plazas que se reducirán, aunque respondan a ese citado principio de idoneidad demostrada, recibirán necesariamente un impacto fuerte por la restricción de plantillas.

A juicio de la doctora Norma Vasallo, psicóloga y presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, una de las alternativas para compensar la situación podría ser el estímulo a la incorporación al trabajo por cuenta propia, sobre todo en actividades agrícolas.

“Pero en este sector, la presencia femenina es escasa, sólo 17.4%, debido, entre otras razones, a que esta actividad es considerada tradicionalmente masculina, tanto por mujeres como por hombres del sector”, comenta a SEMlac.

Durante un estudio realizado en 2007, en la Unidad Básica de Producción Agropecuaria Ignacio Agramonte, en la central provincia de Camagüey, la académica constató que no había diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al nivel educacional; pero sí en las posibilidades de empleo que percibían.

“Ello se debía al predomino de una creencia de que hay trabajos para hombres y trabajos para mujeres, siendo estos últimos más escasos en el medio rural”, aseguró Vasallo a SEMlac.

Dudas por cuenta propia
Precisamente, ese trabajo por cuenta propia, al que se refieren Núñez y Vasallo, es una de las alternativas a las que apuesta el gobierno cubano para abrir fuentes de empleo a quienes saldrán del sector estatal.

La ampliación del ejercicio de esta fuente laboral como “una alternativa más de empleo” eliminará prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, a la vez que hará más flexible la contratación de fuerza de trabajo subordinada para quienes se conviertan en cuentapropistas, han anunciado fuentes oficiales.

Igualmente, un nuevo régimen tributario establecerá impuestos sobre las ventas, la contratación de personal y para la seguridad social, que se sumarán al ya existente sobre los ingresos personales.

Admi Valhuerdi Cepero, viceministra primera del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explicó recientemente al periódico Granma que podrá realizarse el trabajo por cuenta propia en 178 actividades, de las cuales 83 podrán contratar fuerza de trabajo sin necesidad de que sean convivientes o familiares del titular.

Valhuerdi detalló, igualmente, que el otorgamiento de nuevas autorizaciones para el ejercicio del trabajo por cuenta propia no incluye, por ahora, actividades que no cuentan con un mercado lícito para adquirir las materias primas, como son las de chapistería; las vinculadas con producciones y ventas de artículos de granito y mármol; hierro, aluminio, entre otras.

En la flexibilización también se contempla una ampliación de las posibilidades de arrendamiento de viviendas, que incluye la autorización para alquilar sus casas a quienes residen temporalmente en el extranjero, o de alquilar viviendas enteras y por cualquier período, algo que hasta ahora estaba prohibido. Sin embargo, estas opciones tampoco están exentas de retos, cuando se les mira desde la perspectiva de género. “En Cuba, el sector de trabajo por cuenta propia ha sido un ámbito eminentemente masculino, la presencia femenina es de 23.1%, lo que resulta también un desafío para las cubanas, ¿Cómo lograr que más mujeres accedan a este tipo de empleo como alternativa a la reducción de otros?”, se pregunta Vasallo.

Para Núñez, por su parte, el lance para las mujeres estará en “tener la mente abierta cuando se decidan a emprender un negocio por su cuenta”. Las preocupaciones de la socióloga, devenida peluquera, tienen asidero en experiencias del pasado cercano en la isla.

En los años 90, durante la fuerte crisis económica denominada “Período Especial en Tiempos de Paz”, en el país se produjo una movilidad de la economía del sector tradicional al emergente, en busca de mejores condiciones económicas. Las mujeres no fueron una excepción, y muchas se trasladaron desde trabajos más calificados a otros de menor especialización, pero mejor remunerados.

Un estudio del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), realizado a inicios de la actual década, confirmó que las alternativas de empleo para quienes buscaban opciones fuera del Estado eran desiguales para mujeres y hombres.

La psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, una de las autoras, analizó que mientras los hombres desplegaban estrategias que requerían ejecutarse fuera del hogar, ellas preferían buscar variantes para laborar en casa.

“Las jóvenes habaneras salen del ámbito doméstico para vender productos, algunos elaborados por ellas mismas o por otras mujeres, y otros de dudosa procedencia. Las de la tercera edad optan, más que las jóvenes, por el trabajo doméstico”, afirmó la investigadora.

Datos de la ONE refieren que alrededor de 26 por ciento de quienes ejercen en la actualidad el trabajo por cuenta propia en Cuba son mujeres. Pero aquellas que optan por esta vía se concentran, justamente, en las actividades menos remuneradas: expendedoras en cafeterías, tejedoras, costureras, peluqueras o cocineras.

También son mayoría entre los profesionales que se dedican a impartir clases a niños y adolescentes, desde idiomas hasta asignaturas básicas para reforzar sus estudios escolares, una actividad hasta ahora no aprobada, pero que se incluye entre las que se aprobarán en el futuro inmediato.

“Las mujeres son mayoría dentro de la fuerza técnica y profesional de este país. Sería ideal que la estructura del trabajo por cuenta propia en el futuro esté sostenida sobre esa inteligencia alcanzada; que las mujeres vayan más a ser repasadoras (quien recapitula los contenidos escolares), por ejemplo; y menos a ser empleadas domésticas”, analizó Núñez.

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La supresión de visas dispara la llegada de cubanos
Una pequeña Habana florece en Quito
Fernando Gualdoni
Enviado Especial, Quito / El País

La música y los olores del restaurante Ecuacuba lo transportan a uno, de forma instantánea, de los Andes al Caribe. El local es un punto de reunión de la inmigración cubana en Ecuador en la Avenida de la Florida de Quito, un barrio próximo al aeropuerto de la capital.

Con una cerveza en la mano, Nelly, sólo Nelly, como prefiere que la conozcan, ríe ante la paradoja de que la calle se llame igual que la región que acoge a la mayoría de los cubanos emigrados a Estados Unidos, pero dice que es pura coincidencia.

Desde que en 2008 el Gobierno del presidente Correa suprimió los visados, casi 60,000 cubanos ingresaron en Ecuador, y hoy son la segunda comunidad extranjera detrás de la colombiana.

Prueba del auge de estos inmigrantes, es que las aerolíneas Copa de Panamá y Taca de El Salvador tienen frecuentes vuelos entre Quito y La Habana.

Se van para EU

“La mayoría viene acá, saca el pasaporte ecuatoriano y sale para Estados Unidos”, dice Nelly, ante otros clientes del bar que confirman sus palabras. Es un secreto a voces en el barrio que el cubano que logra los papeles se marcha a Norteamérica, pero muchos otros se quedan a probar fortuna en Ecuador.

En la Florida ya hay peluquerías, tiendas de ropa y calzado y salones de juegos en manos de propietarios cubanos.

El estilo de vida cubano se abre paso sin ningún sigilo en el barrio quiteño, sobre todo cuando sus residentes vuelven de trabajar en los bares y restaurantes de La Mariscal, la principal zona de ocio de la ciudad.

Nelly señala que muchos han venido a trabajar a Ecuador porque creen que, como la moneda es el dólar, ganarán más dinero. De los más de 18,000 cubanos que entraron en lo que va de año a Ecuador, se quedaron 3,000.

Los críticos del Gobierno sostienen que a los cubanos se les facilitó el ingreso a Ecuador para que ayudaran a formar en distintos barrios los famosos comités vecinales que en Cuba y en Venezuela se utilizan para controlar a los ciudadanos.

Pero los cubanos de la Florida dicen que esa teoría es absurda, y reivindican su derecho a emigrar en busca de una vida mejor.

Fidel Chiriboga, Presidente de la Coordinadora Ecuatoriana de Solidaridad con Cuba, declaró recientemente a la revista Vistazo, que detrás de la gran afluencia de cubanos están los convenios firmados por Ecuador y por Cuba en las áreas de educación, deportes y salud.

“Aquí hay médicos cubanos que ayudan en el desarrollo de la medicina, y alrededor de 2,000 jóvenes ecuatorianos estudian medicina en Cuba, aparte de otras carreras, como arquitectura e ingeniería”, expresó.

Matrimonios por conveniencia

La llegada masiva de los cubanos ha disparado el negocio de los matrimonios por conveniencia. En 2008 hubo 456 casamientos, pero para 2009 la cifra se había disparado un 400%, hasta superar los 1,800.

“Empezamos a sospechar porque eran parejas disparejas”, dijo a la prensa local Danilo Terán, Subdirector del Registro Civil. “La diferencia de edad y de condición social de los novios era abismal. Los ecuatorianos eran de estratos sociales humildes y los cubanos, muy diferentes”, comenta el funcionario.

“Estamos enamorados, nos conocimos por internet, y nuestro deseo es casarnos”, solían responder los involucrados a las autoridades. Pero las investigaciones de la Policía han revelado que los hombres o mujeres ecuatorianos recibían 200 dólares por casarse: la mitad por adelantado y el resto una vez celebrado el matrimonio.

En junio pasado, el Gobierno desmanteló una red de falsificación de documentos que legalizaba a cubanos, y anuló 200 matrimonios fraudulentos.

En el negocio participaban policías de inmigración, funcionarios del Registro Civil, jueces y hasta un subsecretario del Ministerio de Exteriores.

Tras el escándalo, el Gobierno endureció los controles de entrada al país, y el presidente Rafael Correa anunció que endurecerá su política migratoria si se demuestra que la flexibilidad del país con los extranjeros está ligada al aumento de la inseguridad. “No podemos caer en romanticismos. Si es menester endurecer nuestra política de inmigración, así lo haremos”, dijo el mandatario.