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Doña Yolanda Jiménez Báez, viuda de Wilfredo Barraza Larios, uno de los tres hombres ejecutados en el municipio de Cárdenas, del departamento de Rivas, denunció a EL NUEVO DIARIO que teme por su vida y la de sus cinco hijos, y amenazó con que podrían revelar nombres y apellidos de los posibles victimarios, en caso de que les pase algo a su integridad física.

“Mis hijos tuvieron una persecución de tres años, nos despojaron de todo, nos quitaron todo cuando vincularon a mi esposo con drogas y me vincularon a mi también… yo tengo nombres y apellidos de personas que, en el momento que a mí me llegue a pasar algo o a uno de mis hijos, esos nombres van a ser revelados, porque yo temo por la vida de mis hijos”, sentenció Jiménez.

Barraza Larios junto a José Ángel Varela y su hijo, del mismo nombre, fueron torturados y ejecutados, según las señas de violencia encontradas en sus cuerpos el pasado sábado 9 de octubre.

Jiménez aseveró que su esposo sabía de varios secretos que comprometían a sus perseguidores. “Él iba a dar unas declaraciones y la verdad de las cosas es que yo quiero expresar que ya le quitaron la vida, ya él está muerto, que lo dejen descansar en paz. Han estado desprestigiando su vida, que lo dejen en paz, que respeten el dolor de mis hijos y mi dolor”.

La viuda aseguró que la Policía “le plantó” 56. 6 gramos de cocaína cuando ella se trasladaba junto a su marido y otras personas, el jueves 15 de febrero de 2007, cuando circulaban en la Carretera Norte, a bordo de una camioneta Toyota.

“En ese momento me quitaron los documentos con los que yo les podía demostrar que el ganado y el dinero que teníamos era nuestro. Todo eso nos quitó la Policía”, recordó.

Señaló que mantiene un litigio legal por la finca La Providencia y un ganado en el municipio de Muy Muy.

Policía calla

La jefa de Relaciones Públicas de la Policía, comisionada mayor Vilma Reyes, dijo que aún desconocen el móvil del crimen y que continúan investigando.

La jefa policial no quiso pronunciarse sobre las características de la muerte de las tres personas, pero oficiales ligados a la investigación consideran que se trató de muertes por encargo, típicas del sicariato, al mejor estilo de los cárteles mexicanos.

Una fuente policial aseguró que las víctimas fueron secuestradas inicialmente en las instalaciones de la gasolinera de la comarca Nejapa y luego fueron llevadas a Cárdenas, por lo que están buscando información con el personal de la estación de servicio.

Talavera apoyó indulto

El diputado Salvador Talavera confirmó que conoció a Barraza y que apoyó el indulto que éste recibió para salir de la cárcel, pero negó que él haya impulsado la iniciativa en la Asamblea Nacional.

“Logramos hacer una amistad muy sincera y una amistad en la cual conversábamos de todos los temas: nacionales, de negocios y sobre todo sus deseos de llevar una vida tranquila y en paz con Dios; y llevar una vida pública, transparente, y sobre todo llena del espíritu santo, esa fue su preocupación continua”, recordó.

Juan Carlos Torres, pastor de la iglesia Tabernáculo Fe y Amor, ubicada en la comarca Nejapa, donde se congregaba Barraza, señaló que éste estuvo llegando a este lugar durante ocho años.

Recordó que era un hombre luchador, que realizaba negocios con el ganado en diferentes puntos del país y que no era ajeno a las enemistades.

“Sabíamos que habían personas que querían dañarlo, herirlo, lastimarlo y llevarlo hasta este momento de la muerte”, aseveró Torres, sin especificar quiénes son los enemigos del fallecido.

Sicariato, peligro latente

Roberto Orozco, especialista en temas de seguridad del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), evitó pronunciarse sobre la posibilidad que las muertes de estas personas estén relacionadas con el sicariato, pero recordó que un estudio realizado por este instituto, denominado “Impacto del Crimen Organizado en las Comunidades Fronterizas y Costeras”, advierte al Estado nicaragüense sobre la posibilidad que incremente esta ilícita actividad.

“Hay suficientes señales en el territorio rivense, fundamentalmente, que nos hacen sospechar que el tema del sicariato puede descomponer la situación de seguridad ciudadana en Nicaragua en estas localidades fronterizas; en Rivas, Chinandega, Bilwi, Bluefields, por esta situación”, aseveró Orozco.

Orozco recordó que las muertes por sicariato tienen como características el uso de armas de fuego, la violencia y la planificación y puso como ejemplo el caso de la muerte donde un policía fue acribillado a balazos en la comarca Ochomogo.

“La teoría te dice que hay tres cosas que los narcotraficantes no perdonan: primero que los denunciés, segundo el robo de dinero y tercero el robo de la droga”, indicó.