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El ocho de marzo de 1880, los seis alcaldes indígenas de Masatepe firmaron una carta-denuncia dirigida al Presidente de Nicaragua, don Joaquín Zavala, en la cual informan al Ejecutivo sobre los abusos y atropellos que los “ladinos”, protegidos por las autoridades del Distrito de Masatepe, cometían en su contra. Las autoridades y encomiendas del municipio , tuvieron muchos pueblos indígenas bajo su responsabilidad desde épocas coloniales, entre ellos: Nimboja, Jalapa, Nandasmo, San Juan del Dulce, Los Rincones, Los Caraballos y Las Sierras (El Crucero).

Muchos de los pueblos nativos en la zona, parte de la Gran Manquesa, desaparecieron, como Nimboja (que da nombre a un barrio de Masatepe), Los Caraballos y Las Sierras. Entre las denuncias que este documento contiene se expresa una contra los ladinos de Masatepe por cómo trataban y torturaban a los indígenas, peor que los “conquistadores y tiranos de España”, y que los “ladinos” hacían cosas que no parecían de hombres cristianos.

Por ladinos se conocía a españoles o hijos de peninsulares ya radicados en Masatepe. También expresan que eran los indígenas los que trabajaban, ayudaban, sostenían y profesaban más la fe católica, mientras que los “ladinos” de Masatepe siempre caminaron por la causa opuesta del gobierno de Granada, y muchos de ellos habían engrosado las filas del ejército filibustero de William Walker.

La carta está firmada por los alcaldes Primero y Segundo de los pueblos indígenas de San Juan (San Juan del Dulce), Mateo Mercado y Manuel García; los ediles de Las Sierras, Domingo Joaquín y Bernabé Pérez, y los alcaldes de Los Rincones, Mauricio Aguirre y Juan Alemán. Este documento que hoy publica EL NUEVO DIARIO, igual que en nuestra Revista Cultural Gente de Gallos, es importantísimo para la historia y el conocimiento de la lucha de los indígenas de Masatepe.

La carta (que descubrimos en Masatepe) fue entregada al Ministerio de Gobernación del Supremo Gobierno de la República, por el Subprefecto de Granada, el 8 de marzo de 1880. A continuación, la CARTA-DENUNCIA, en la forma textual que fue escrita:

Excelentísimo Señor Presidente de la República
Los Alcaldes Principales del pueblo indígena de Masatepe y sus valles adyacentes vecinos, hoy presentamos ante Ud. sin más objeto que el de elevar a su conocimiento los males que nos aquejan; y en nuestro propio nombre, lo mismo que con el de las posibilidades que le instamos, pedirle el uso del derecho de petición algún alivio a nuestros expresados males.

Bien sabemos, que por el orden establecido debíamos acudir a los empleados principales del nuestro Distrito; pero francamente hablando, ellos ven, y ajenas nuestras quejas con fría indiferencia: nuestra confianza hoy estriba en el carácter bondadoso y en la paternal benignidad del Gral. Don Joaquín Zavala, que por dicha de Nicaragua rige actualmente sus destinos. Así es que le suplicamos, que personalmente se informe de nuestros asestos, y que si dicta alguna medida por medio de alguna Autoridad, que sea el Prefecto de Granada por que otras hemos visto ya que se conchaban con ciertos ladinos, dueños de la situación de Masatepe.

En todas partes, Señor, la raza indígena es considerada por la ladina dominante, y es así que desaparecida la huella de la Conquista: sólo en Masatepe, Señor, se ve todavía la imagen del Conquistador, peor aún que el primitivo Conquistador, pues que los déspotas y los tiranos de España, dueños absolutos de vidas y propiedades, mandaban en sus leyes, que a los indios se les guardasen en antiguos usos y costumbres nuestras, que los empleados en diferentes pueblos de Masatepe hacen cosas que no parecen de hombres apellidados cristianos.

La parte ladina parangonada con la indígena equivale a uno contra cien. Los indígena constituyen la inmensa mayoría de la población, y sin embargo los indios no llevan más que las cargas, y los ladinos las utilidades de la sociedad. Vamos a exponer algunos casos, para que S. E. se imponga de nuestra lamentable situación.

1ro.

Solo la clase indígena sustenta el culto Católico: ella conserva la parroquia, le provee lo necesario y la sirve religiosamente; de suerte que por los indios hay templos, hay altar, hay sacerdocio. Para la reconstrucción de templos; los indios han llegado a colectar más de siete mil pesos, y los ladinos no han ascendido a seiscientos, consistiendo esto en que algunos propietarios no han querido dar ni un centavo. Al decir esto, no excluimos a algunas familias que nos ayudan y merecen nuestra estimación.

2do.
Los indígenas han permanecido siempre fieles al Gobierno y amigos de la causa del orden que sostiene Granada. Los ladinos no pueden decir otro tanto, porque han figurado siempre en la causa opuesta, llegando al extremo de que mucho de ellos engrosaron las filas de los bandidos filibusteros. Sin embargo, señor ellos no prestan ningún servicio en el ejercito, por que se excluyen de todos los modos, y solo el infeliz indio, es forzado a ir á todos los puestos militares y a la guarniciones del país. Digno es esto, señor Presidente de nuestra atención para que extirpéis el profundo mal que nos agobia.

3ro.
Para la empresa del agua, los ladinos no emprestaron nada más que una pequeña suma, porque ellos mismos nos exigieron dinero por una parte, y trabajo por otro. Hasta seis días tuvimos de contribución cediendo muchas veces, que los indios que trabajaban en sus huertas, eran conducidos de allí amarrados, por que alegaban, que ya habían cumplido los días exigidos primeramente.

4to.
Como llevamos dicho los indios son cien veces superiores en número a los ladinos: más de cuatrocientos tienen propiedades y las condiciones necesarias para ser ciudadanos. Los ladinos no los califican como tales, y resulta que la ciudad es un monopolio de los ladinos, hasta de aquellos que no merecen éste honroso nombre.

5to.
El Municipio no se ocupa de obras materiales de ningún género. Nosotros nos hemos propuesto refaccionar el templo del Calvario con nuestro trabajo, con nuestros recursos y con la asistencia de nuestro excelente Párroco, Presbítero don Domingo Ortega, tan solicito en los trabajos mecánicos, como en los que conducen a la enseñanza y moralidad del pueblo.

6to.
Sin embargo en triste retribución de los afanes del Cura se pretende arrebatarle la casa Cural en que vive y hasta quitarlo de la feligresía y de la casa la cual es propiedad exclusiva de las parcialidades indígenas, por que ellas la han construido y refaccionado desde la más remota antigüedad. Jamás los ladinos han puesto su mano en ella, ni prestado un centavo para repararla; a pesar de esto hoy quieren disponer de la casa a pretexto de colocar en ella una escuela. Nuestros antiguos fuerzas, nuestros usos y costumbres han sido un título más que justo para mantener dicha consagrada al objeto que siempre ha tenido, por cuya razón estamos dispuestos á conservarla a todo trance, como hasta hoy la hemos conservado. Nosotros esperamos que nuestro digno Presidente no permitirá ese despojo, que se intenta solo por hostilizar al expresado Señor Cura.

7mo.

Nuestros mismo usos y costumbres respetados hasta por los Seberanos absolutos del antiguo régimen, nos han permitido que cada año establezcamos nuestros Alcaldes y Autoridades del pueblo. En todas partes hacen lo mismo, sin que nadie perturbe a los infelices indígenas: solo en Masatepe ha inventado el Municipio, que con violencia se nos impida la elección, diciendo que los Alcaldes son empleados de pura fiesta.

8vo.
No consignamos más agravios que los expuesto por no importunar la ocupada mente de V. E.; pero en realidad tenemos muchos mayores números… Nosotros creemos y no dudamos del carácter elevado de V. E. dignará darnos una mirada compasiva puesto que tenemos derecho al apoyo del Gobierno al mismo tiempo le recordamos la súplica de que comisione al Prefecto de Granada para que cumpla cualquier medida que le parezca bien dictar. Nosotros nos retiramos satisfechos, si contamos la dicha de que S. E. nos siga con la bondad que le es característico.

Con las protestas de entera sumisión y respeto.
Eximo. Señor Presidente.
Masatepe, Marzo 8 de 1880
Mateo Mercado
Por sí y el señor Manuel García
Alcalde de San Juan, Pedro Pérez.
Por sí y por el señor Domingo Joaquín
Alcalde de Las Cierras. Bernabé Pérez
Por sí y por el señor Mauricio Aguirre
Alcalde de los Rincones.
Juan Alemán- Ministerio de la Gobernación del Supremo Gobierno de la Republica _ Managua, Marzo de 1880.
Informe del Señor Subprefecto

(*) Mario Tapia, Miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y Director de la Revista Gente de Gallos.