• MINA SAN JOSÉ/AGENCIAS Y EL PAIS |
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Este martes a medianoche (nueve de la noche, hora de Nicaragua) deberá comenzar el rescate de los 33 mineros atrapados en un yacimiento en Chile, que serán izados, uno por uno, a lo largo de 622 metros, en una operación que genera gran nerviosismo entre los propios mineros, sus familiares y los rescatistas.

"Estamos esperando iniciar el proceso de rescate a partir de las cero horas del día miércoles", hora local de Chile, anunció el ministro Laurence Golborne.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, de visita oficial en Quito, anunció desde allí que "el rescate está más cerca que nunca" y que este martes se reunirá con los familiares de los mineros y esperará junto a ellos el inicio del rescate.

Será "un verdadero renacimiento no sólo para los 33 mineros sino también para el espíritu de unidad, fuerza, fe y esperanza de Chile”, dijo el mandatario.

Cápsula ya fue probada

Golborne informó que durante la madrugada de ayer lunes, la cápsula que se usará para izar a la superficie a los mineros bajó 610 metros sobre los 622 metros del ducto para una prueba y no tuvo ningún problema.

Faltando poco para el inicio del rescate, aumentó el nerviosismo entre los mismos mineros, sus familiares y los rescatistas, por el ascenso en una estrecha cápsula a lo largo de un ducto con una longitud comparable a un edificio de 250 pisos.

Mario Gómez, el más viejo de todos, "está nervioso por todo lo que están viviendo. Hay una mezcla de emociones fuertes allá abajo, mucha angustia y alegría", dice su hija Rossana Gómez.

"Está muy contento, pero muy, muy nervioso", contó Alberto Segovia, tras hablar con su hermano Darío, otro de los mineros sepultados.

Posibles ataques de pánico

De hecho, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, advirtió sobre posibles ataques de pánico durante el ascenso. "Esto se puede producir porque subirán en un vehículo que se desplaza por roca viva y cuyo flujo no es simétrico, además soportando vapor de agua con una temperatura de 30 grados", dijo.

Esa misma situación emocional provocó que hace varias semanas cinco mineros se rebelaran.

El sicólogo Alberto Iturra dijo que la rebelión fue contra la autoridad del jefe de turno, Luis Urzúa. El motivo era que ellos pretendían abrirse camino hacia la superficie por su cuenta y riesgo.

En la superficie de la mina San José se dispararon todas las alarmas: necesitaban reforzar la autoridad de Urzúa, el topógrafo que durante los 17 días en que permanecieron incomunicados logró mantener el orden y la disciplina en el grupo de 33.

Mientras el Gobierno trataba de acelerar varios planes de rescate, a 700 metros de profundidad se debatía si seguir esperando las decisiones de arriba o no. Los expertos de la NASA habían advertido a las autoridades chilenas que en situaciones de aislamiento era esencial fomentar el liderazgo de una persona en el grupo. Y a esa misión se dedicó con todo su ahínco el sicólogo Alberto Iturra.

Pero la autoridad del sicólogo también llegó a cuestionarse por parte de algunos mineros.

Finalmente, las aguas volvieron a su cauce. 'Yo no sé exactamente cómo lo arreglaron entre ellos. No sé si hubo episodios más o menos virulentos', comentó Iturra a EL PAÍS.

'Solo sé que el sistema que usaron funcionó. Y eso es lo que me interesa. A partir de ahí, pude seguir con mi trabajo', expresó.

En el primer vídeo que envió el Gobierno a los medios de comunicación no salieron al menos cinco mineros. Las autoridades no explicaron el motivo. Pero la razón era que esos cinco pertenecían a una subcontrata, disentían de las decisiones del resto y buscaban otras vías de escape distintas de las de ellos.

'El problema se solucionó cuando el jefe de ellos les ordenó desde la superficie que se integraran con el resto', añadió Iturra.

Los más hábiles

Precisamente por este riesgo es que se escogió a los más hábiles para que salgan primero y puedan ir reportando los "sobresaltos" y así permitir preparar a los demás.

Los familiares, alojados desde hace un par de meses en el campamento Esperanza, tienen la impaciencia y el nerviosismo a flor de piel.

"Ya no aguantamos más. Queremos tenerlos pronto con nosotros", dice Clarina Segovia, hermana del minero Víctor Segovia.

Y los mineros sienten lo mismo. Carolina Narváez, esposa del minero Raúl Bustos, relató que su marido "está feliz y lo único que quiere es salir".

El ministro Golborne dijo que el operativo podría comenzar antes de la hora señalada. "Si es posible y el cemento fragua antes de los previsto y no tenemos inconvenientes y si se pudiera adelantar, sería maravilloso", afirmó.

"Pero vamos a tomar todo el tiempo que sea necesario para tener (...) un rescate seguro", agregó.

Los familiares reservaron ayer lunes una emotiva despedida a la perforadora T-130, apodada La Milagrosa, que cavó el ducto salvador. Entre aplausos, agradecimientos, llantos y ondear de banderas chilenas, le dijeron adiós a los operarios que la manejaron y a la propia Milagrosa, a su salida de la mina con la tarea cumplida.

A la espera de un operativo exitoso, los familiares ya preparan el gran recibimiento de sus 33 héroes, 32 chilenos y un boliviano, en el campamento Esperanza, ante cientos de periodistas que han llegado hasta el desierto de Atacama para asistir el final de esta saga.

Para recibir a los mineros, además de Piñera se espera también la presencia del Presidente boliviano, Evo Morales.

El trayecto en la cápsula hacia la superficie sumado al tiempo para que baje a buscar a otro minero tardará alrededor de una hora, por lo que se estima que será necesario un día y medio para completar la operación de rescate, para iniciar la salida, primero bajarán cuatro socorristas.

Una vez en la superficie, los que se encuentren en buen estado, pasarán unas horas con sus familias para el ansiado reencuentro y de allí partirán en un vuelo de pocos minutos en helicóptero al hospital de Copiapó para una revisión médica.

Miles de dólares por exclusiva

Antes de que la mina San José se derrumbara, la mayoría de los 33 mineros enterrados allí apenas cobraba el equivalente a 1.250 dólares al mes. Ahora, varios canales de televisión les ofrecen a algunos hasta más de 6.200 dólares por sus declaraciones en exclusiva.

Hace apenas tres semanas, había casi 33 tiendas de campañas al pie de la mina donde les aguardaban sus familias. Ahora, en cuanto un familiar saca una guitarra alrededor de una hoguera o un niño empieza a jugar con un payaso, aparecen diez cámaras alrededor.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, mostraba su preocupación a periodistas de la Televisión Nacional de Chile por el hecho de que en los primeros momentos de la salida se filmase sus rostros de una forma demasiado invasiva, según indicaron fuentes de la cadena. El interés mediático es tan abrumador, que los mineros solicitaron que alguien les preparase para la avalancha periodística que se les viene encima.

“Me preguntaron qué podían hacer con las ofertas monetarias que estaban recibiendo. Y yo les dije que buscaran asesoramiento”, subrayó.

Los mineros decidieron solicitar la presencia de una notaria en la sala de videoconferencias. Pretendían crear una asociación para gestionar sus apariciones públicas el resto de sus vidas.

“Habían pactado entre ellos que cada uno podría hablar de sí mismo, pero no de los demás”, indicaron fuentes próximas al rescate. “Ellos saben que tienen un capital en términos económicos que pueden aprovechar”, señaló.

A pesar de que la tentación de la fama, los viajes y el dinero es cada vez más intensa, no todos ellos parecen tentados. “Les pregunté por sus planes de futuro”, comenta Pino, “y algunos me dijeron que ellos pretenden seguir trabajando en las minas. Decían que es la profesión que conocen, la que han vivido desde pequeños en sus familias, y no pretenden cambiarla por nada”.