•  |
  •  |
  • END

Los jubilados de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM) continuaron sus protestas en diversos puntos del país para reclamar sus derechos ante el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, mientras en León cumplieron 48 horas en huelga de hambre
Ellos piden que se restituya el Artículo 56 de la Ley Orgánica de Seguridad Social que permite la aplicación del Artículo 49, producto del Decreto 974 del 1 de marzo de 1982 de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

Éste dice: “Para tener derecho a la pensión de vejez se requiere, además, acreditar un período no menor de quince años como asegurado activo. Sin embargo, podrán concederse pensiones reducidas no menores del 40% del salario, prescrito para aquellos casos en que, habiendo el asegurado cumplido la edad de retiro, no haya cumplido el período de calificación, siempre que acredite como mínimo absoluto cinco años de pago de cotizaciones.”

Este artículo 49 se aplicó hasta cuando el Artículo 56 del Reglamento de la Ley Orgánica del INSS fue reformado por primera vez por el Decreto 514 del 5 de abril de 1990, y luego derogado por el Decreto 38-94 del 12 de septiembre de 1994 del gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro. Desde hace quince años no se entrega pensión reducida, ya que el INSS alega que, aunque el Artículo 49 de la Ley Orgánica está vigente, no se puede aplicar por la derogación del Artículo 56 del Reglamento.

Éste dice: “En el caso de que el Asegurado no acredite el período de calificación prescrito, pero ha cotizado como mínimo un tercio de dicho período, tendrá derecho a una pensión equivalente al salario mínimo general vigente y en su defecto, al salario mínimo que pague a su personal el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y Bienestar más las asignaciones familiares correspondientes".

Voz de los asegurados en el olvido

La protesta ante las instalaciones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social comenzaron el miércoles 13 de octubre a las 7 pm, contando con la participación de más de 2 mil jubilados, quienes colgaron mantas alusivas a sus reclamos.

José Emiliano Gutiérrez, miembro de la Junta Directiva de UNAM, explica que ellos sólo están reclamando un derecho que por ley le corresponde.

“Nosotros queremos que se restituya el Arto. 56 que permite que aquellos jubilados con 250 cotizaciones reciban una pensión reducida de vejez, y que a los asegurados inactivos que no acreditaron el período de calificación de las 250 cotizaciones mínimas (cinco años), se les regrese el monto total de lo que cotizaron, en un solo pago y de acuerdo con el detalle del historial laboral”.

José María Campos, uno de los jubilados que participan en esta jornada, asegura que no cejarán hasta que logren hacer valer sus derechos.

“Nosotros no nos vamos a dar por vencidos porque estamos reclamando un derecho que por ley nos corresponde. Si el director del INSS, Roberto López, insiste en no recibirnos, vamos a empezar una huelga de hambre a partir del lunes. Ésta es una guerra sin cuartel y no pensamos darnos por vencidos. Vamos a ir hasta las últimas consecuencias”.

Consecuencias de una huelga de hambre.

Según el doctor Neri Olivas Castro, especialista en Medicina Interna, en el caso de las personas mayores el riesgo de una huelga de hambre es mucho mayor, porque las reservas de azúcar en el hígado duran sólo 6 horas. Transcurrido este tiempo se usan las proteínas que forman los músculos del cuerpo, pero como en el caso de las personas de la tercera edad ya existe una pérdida significativa del tejido muscular, las reservas son mucho menores. Posterior a esto se producen calambres, debilidad y falta de equilibrio, se consume la poca grasa almacenada por el cuerpo y aumenta la acidez en la sangre.

Peligrosa decisión

“Las personas mayores no deben someterse a los efectos devastadores de una huelga de hambre porque eso trae afectación en los riñones, el sistema músculo-esquelético, el sistema cardiovascular y nervioso. Si una persona de avanzada edad se somete a una huelga de hambre yo diría que no viviría más de diez días”, asegura el doctor Olivas.

Y es precisamente a eso a lo que se exponen los miembros de UNAM, quienes aseguran que no se darán por vencidos, no importa el número de muertos que esto signifique.

“Si lo que quieren son una lluvia de cadáveres la tendrán, porque no pensamos dar un paso atrás. De aquí no nos vamos hasta que nos den una respuesta positiva”, asegura el jubilado Juan Bautista.