José Adán Silva
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Si el proyecto hidroeléctrico siguiera su curso y finalmente se represaran las aguas del Río San Juan a la altura de la comunidad El Castillo, más de la mitad del recorrido del lecho hasta la salida al Mar Caribe, se reduciría a un caudal prácticamente innavegable.

Según el documento “Perfil Hidroeléctrico Brito”, presentado a alcaldes, inversionistas, empresarios turísticos y pobladores de San Juan del Sur en Rivas y en Río San Juan, realizado en junio pasado por la empresa brasileña Andrade Gutiérrez, y al cual EL NUEVO DIARIO tuvo acceso, el caudal del río se reduciría al otro lado de la muralla en aproximadamente el 90 por ciento.

Según las proyecciones oficiales, tanto del Ministerio de Energías y Minas, como de la empresa brasileña, el Proyecto Hidroeléctrico Brito pretende aprovechar el caudal de la cuenca del Lago de Nicaragua, que actualmente descarga hacia el Mar Caribe a través del Río San Juan, a un volumen de 500 metros cúbicos por segundo, para generar 250 megavatios de energía.

Riachuelo San Juan

Para ello deberán represar el Río San Juan a 58 kilómetros río debajo de San Carlos, para subir el nivel del Lago Cocibolca y desviar el agua hacia el Embalse de Miramar por medio de un canal de aducción con capacidad de derivar 500 metros cúbicos por segundos, para luego verter las aguas turbinadas en un sitio cercano a las costas de San Juan del Sur.

Según este estudio inédito, del otro lado de la muralla se proyecta “mantener un caudal ecológico igual a 40 metros cúbicos por segundo, siguiendo el criterio ya determinado de 10 por ciento del caudal promedio de largo plazo”.

Esto es reducir el actual caudal en más del 90 por ciento del volumen estimado para la generación de la energía hidroeléctrica proyectada.

Eso se acompañaría, además, de la construcción de una pequeña central hidroeléctrica de ese lado del río.

“Para aprovechar el caudal ecológico, necesario para garantizar las condiciones ambientales en el trecho del Río San Juan entre el cierre El Castillo y el Mar Caribe, será construida una pequeña central hidroeléctrica cuyo circuito de generación (de 2.8 megavatios) contorneará la presa por el estribo izquierdo del río”.

Un tercio de la reserva Indio Maíz

Los daños que esas obras implicarían, son reconocidos en el mismo estudio por los inversionistas interesados en el proyecto.

En principio, afectaría un 33 por ciento de áreas de vegetación natural perteneciente a la reserva biológica Indio Maíz.

“Únicamente en la cuenca del Río San Juan son afectadas áreas protegidas por ley, correspondiendo al 33% del total y áreas urbanas como San Carlos, El Castillo, Esperanza y Sábalos, entre otras”, reconocen.

Adiós paseos turísticos en lancha

“En el caso del transporte fluvial sobre el Río San Juan, la presa interfiere directamente con la libre movilidad de las embarcaciones y el proyecto deberá diseñar la manera cómo la navegación por el río puede mantenerse con la presencia del proyecto”, señala.

“La implantación y operación del Proyecto Brito alterará el caudal natural del agua en el Lago de Nicaragua y en los ríos San Juan y Brito hasta sus desembocaduras en los Océanos Atlántico y Pacífico, respectivamente. Esto causará alteraciones en la calidad del agua y en el transporte de sedimentos, con consecuencia sobre los ecosistemas acuáticos y la salud de la población del entorno”, citan y enumeran las secuelas.

Rosario de efectos

“Efecto de la presa El Castillo sobre las especies marinas migratorias del Río San Juan y del Lago de Nicaragua”;
“Efecto de la disminución del caudal del Río San Juan sobre la salinidad del agua, aguas abajo de la Presa El Castillo y por tanto sobre las especies marinas en el mismo tramo, incluyéndose también los impactos sobre las áreas litorales, debido a cambios en el transporte y calidad de los sedimentos, lo que pudiera afectar la dinámica de los manglares”;
“Efecto del aumento del caudal del río Brito sobre las especies vegetales y acuáticas y en la desembocadura en el Océano Pacifico, especialmente en las pesquerías de la Bahía de Brito y áreas adyacentes”;
“Efecto del cambio en la permanencia de los niveles de agua en el Lago de Nicaragua, tanto en la vegetación natural como en los cultivos, instalaciones físicas de la población e infraestructura”;
“Posibles efectos sobre el Lago de Managua y el río Tipitapa derivados de la permanencia de los niveles del Lago de Nicaragua.

El freno

El proyecto fue frenado indefinidamente por el gobierno del presidente Daniel Ortega, al ordenar al Ministerio del Ambiente no otorgar permisos ambientales ni autorizar estudios de factibilidad, mientras la empresa no actualice los datos del proyecto, ya que el mismo se basa en información de hace 35 años.

Al mismo tiempo, las autoridades estatales abrieron a debate el tema con expertos, científicos y defensores del medio ambiente para detectar “cualquier amenaza a los cuerpos de agua del país”.