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Shang Baojun se hizo cargo de la defensa de Liu Xiaobo cuando el disidente chino, galardonado el viernes pasado con el Nobel de la Paz, fue detenido en diciembre de 2008 por su papel protagonista en la redacción de la Carta 08, un manifiesto político que pide la instauración de la democracia.

Shang, pequinés de 46 años, habla de forma directa en la oficina del bufete de abogados donde trabaja en el oeste de la capital china. Liu Xiaobo fue condenado a 11 años de cárcel en diciembre de 2009 por ‘incitar a la subversión del poder del Estado’.

¿Cuándo vio a Liu por última vez?

El 26 de mayo, cuando le trasladaron del centro de detención en Pekín a la cárcel de Jinzhou . Desde entonces, solo pueden visitarle los miembros de su familia. Si yo quiero verlo, tengo que solicitar un permiso a la prisión y el gobierno local tiene que admitirme como abogado de Liu Xiaobo.

¿Cómo se encuentra, según le ha contado su esposa?

Está bastante bien. Puede salir una hora por la mañana y otra por la tarde al aire libre para hacer ejercicio, y puede leer algunos libros no prohibidos. Es un gran cambio respecto a la detención en Pekín.


¿Qué consecuencias tendrá el premio sobre quienes luchan por la democracia en China?
Liu Xiaobo dijo a Liu Xia el domingo pasado que el Nobel es para las víctimas de  Tiananmen y otras personas como  Hu Jia, Chen Guangcheng o Gao Zhisheng. Este premio rinde homenaje a todos los que contribuyen a la democratización de China.

¿Qué efectos tendrá para él?

El premio le construye una imagen como líder de la oposición. Pero si hará que cambie su situación en la cárcel o si acortará su pena, es algo que desconocemos.

¿Y para otros disidentes encarcelados?

No creo que tenga ningún efecto, pero es difícil saber.

¿Y sobre los que aún están en libertad?

Es complicado conjeturar, pero he leído que algunos han sido detenidos los últimos días.


¿Acelerará el premio el camino hacia más libertades en China?
En los últimos años, el Gobierno ha endurecido la tolerancia con las críticas. A corto plazo, habrá una regresión. Pero a largo plazo será bueno para promover la democracia y la existencia de un sistema legal en China.


Usted ha podido hablar solo ocasionalmente con Liu Xia desde que se anunció el premio y fue puesta en arresto domiciliario. ¿De qué han conversado?
Hablé finalmente con ella el lunes porque el embajador alemán en China me entregó una carta de felicitación manuscrita del presidente alemán, Christian Wulff, y me dijo que Liu Xia era bienvenida en la embajada en cualquier momento que considerara conveniente.

¿Se han planteado apelar la sentencia de Liu Xiaobo?

Sí, es una de las cosas que tengo que hablar con Liu Xia cuando podamos reunirnos. Pero le han denegado la autorización, y por teléfono no es conveniente hablar mucho.


¿Qué piensa de la reacción china a la concesión del Nobel?
Poca gente conoce la noticia. Los medios de comunicación, Internet, las compañías telefónicas han bloqueado la información. Yo no pude enviar con mi teléfono el mensaje: ‘Liu Xiaobo recibe el Premio Nobel de la Paz’. Tuve que escribir: ‘Él recibe el premio No’. Pero la gente que se ha enterado está muy contenta y orgullosa.


El Gobierno ha calificado el galardón de complot occidental contra China. ¿Por qué?
¿Complót? (risas). Este es el modo de pensar con características chinas.

Desde hace unos años, los países occidentales han aflojado la presión en el tema de los derechos humanos, debido a la fortaleza de la economía china. Quizás esta sea una de las razones por las que el Comité del Nobel ha concedido el premio a Liu Xiaobo. Con el galardón, está diciendo a esos países que reconsideren profundamente su posición.


P. ¿Cree que este mensaje de complót de Occidente alimentará el nacionalismo chino?
Sí. El embajador de Alemania sabe que al Gobierno chino le preocupa mucho el desprestigio. Alemania y Europa quieren pedir la excarcelación de Liu, pero no quieren hacer que parezca que el Gobierno es débil, que ha cedido a las presiones extranjeras. Es complicado.

¿El Gobierno está furioso porque ha sido un gran desprestigio ante el mundo?
El desprestigio es el resultado de lo que ha hecho antes.  ¿Por qué no lo aprovecha y da un giro?

¿Qué puede hacer Pekín para afrontar las críticas extranjeras y no perder su imagen ante la población china?
Es muy difícil. El Gobierno ha creado esta situación embarazosa para él mismo. Lo más fácil para el presidente, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, sería amnistiar y liberar a Liu Xiaobo. Les ayudaría a ganarse el respeto de todos los chinos y el mundo.


Si libera a Liu, ¿qué ocurrirá con otros disidentes presos?
Que comience por Liu Xiaobo, y que corrija sus errores con valentía y suelte a los demás.


Si Liu Xia es autorizada a recoger el premio, quizás haga un discurso duro contra el Gobierno y, si no la dejan ir, Pekín recibirá muchas críticas internacionales.

Para Liu Xia es incluso un problema verme a mí. Liu Xiaobo ha dicho a su esposa que le gustaría que ella lo recogiera en su nombre, y que él escribirá el borrador del discurso. Si permiten a Liu Xia ir a Oslo, no creo que diga nada que desprestigie al Gobierno chino.


Liu Xia está en arresto domiciliario desde que fue anunciado el premio. ¿Es legal?
No. Esto se llama ‘restringir la libertad personal de un ciudadano’. La ley establece que para ello es preciso entregar un documento, seguir un proceso legal, y no lo han hecho.


El Gobierno dice continuamente que China es un país gobernado por la ley.

No, China no es un país gobernado realmente por la ley.

¿Cree que hay miembros del Gobierno o del partido que se alegran del Nobel a Liu Xiaobo?
Creo que hay algunos. Quizás estén contentos en su corazón, pero sus caras no pueden mostrarlo.


¿Ha recibido como abogado alguna presión de las autoridades desde el anuncio del Nobel?
El 9 de octubre (al día siguiente de la concesión), el director del departamento judicial de Pekín llamó al director del bufete, Mo Shaoping, para que me dijera que no diera entrevistas a la televisión. A partir de entonces, no lo he hecho. Pero no dijeron nada de entrevistas sonoras u otras.